Publicado: 01.03.2016 20:51 |Actualizado: 01.03.2016 22:21

Pedro Sánchez a Pablo Iglesias: “Estamos obligados a mezclarnos”

El líder de los socialistas dice que el acuerdo con C's "no es el resultado, es parte de la operación de multiplicar el peso de todas las fuerzas que representan el cambio"

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El secretario general del PSOE y candidato a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su discurso de investidura.- REUTERS

El secretario general del PSOE y candidato a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su discurso de investidura.- REUTERS

Pedro Sánchez hizo un discurso de investidura institucional, aseado, sin sorpresas y políticamente correcto. Como si este miércoles tuviera asegurado los votos para convertirse en presidente del Gobierno. En esta ocasión, el líder del PSOE y candidato a la Presidencia del Ejecutivo optó por no arriesgar y hacer una intervención que varias fuentes tildaron de “presidente por un día”.

De hecho, pareció en varios momentos que el líder del PSOE parecía que había arrojado la toalla, sobre todo, cuando dijo “nos proponíamos llegar hasta aquí” y “hemos cumplido”. Lo dijo mencionado sus tres compromisos que consideró alcanzados en este proceso: trabajar para cambiar la política española, tender la mano para un cambio en la forma de gobernar este país, y volver a poner en marcha los mecanismos de la democracia. Pero dejó abierta una puerta: “La semana que viene”.



En el PSOE niegan la mayor, no ha sido un “presidente por un día”, sino que ha demostrado ser un “hombre de Estado para mucho tiempo”, dice una veterana dirigente del PSOE. A los socialistas, gustó su intervención, y dicen que queda recorrido.

Echó el pulso de que la opción está en llevar a un candidato socialista a La Moncloa o seguir con el Gobierno de Mariano Rajoy, todo ello mirando a Pablo Iglesias. Y añadió para quienes aún no hubieran entendido el mensaje, que de los 350 diputados –“yo soy, desde hoy, uno más”, dijo-, depende el rumbo que quiera que tenga este país.

Sánchez se saltó en su discurso la eliminación de las Diputaciones por "olvido"


Queda hoy el gran debate, donde parece que el tono y los mensajes de Pedro Sánchez cambiarán, dirá lo de la desaparición de las Diputaciones –que se lo saltó del discurso por “olvido”, pero mantiene el compromiso-, contestará a Rajoy para reiterarle su “no” y le recordará los casos de corrupción que acosan al PP, y se espera un intenso cara a cara con el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Ahí, habrá novedades.

Sánchez contestará uno a uno a los grupos grandes, y aseguran fuentes socialistas que será otro debate al discurso de hoy. El líder socialista quiere entrar en el cuerpo a cuerpo con cada candidato, y poner blanco sobre negro cada posicionamiento.

Mestizaje ideológico

En el largo discurso de este martes, Sánchez insistió mucho en la necesidad del “mestizaje ideológico”, recalcó que “estamos obligados a mezclarnos” e hizo un llamamiento a las fuerzas del cambio para llegar al acuerdo.

Recalcó que el PSOE no tiene líneas rojas, y que defiende un Gobierno del cambio “por el bien común, porque quienes realmente han conseguido una amplísima mayoría parlamentaria son las fuerzas del cambio. Diferentes partidos con un amplísimo margen de posibles entendimientos”, dijo.

Por enésima vez, Sánchez explicó que no hay mayoría para sumar un Gobierno de izquierdas, porque el PSOE nunca aceptará que se conforme con abstenciones o ausencias de grupos independentistas una investidura. Lo aprobó su Comité Federal, y el líder socialista es el primero que no quiere.

Luego, estuvo denso en explicar las líneas generales programáticas de su Gobierno, sin novedades reseñables. Apostó por recuperar el Estado de Bienestar, una salida de la crisis justa para todos, importantes medidas para la regeneración democrática y una decidida lucha contra la corrupción.

Esbozó casi un centenar de nuevas medidas, nuevas leyes y un programa de Gobierno bastante completo en todas las materias, la mayoría ya conocido. Tardó cerca de dos horas en su discurso. Impecablemente vestido de traje y con corbata roja. Una persona muy cercana al líder socialista indicó que ha salido satisfecho: “Era lo que hoy quería hacer, mañana será otro día”.