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El PNV se apoya en PSE y PP para tratar de acabar con Errekaleor

Los tres partidos aceleran los plazos para iniciar el derribo del barrio. Sus planes no atemorizan a los vecinos, que consiguen recabar 25 mil euros en cinco días para su proyecto de autosuficiencia energética. Tienen 45 días para llegar hasta los 100 mil.

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Uno de los inmuebles del barrio vitoriano de Errekaleor.

El 14 de julio caerá viernes. El 22 de ese mismo mes, sábado. Podrían ser dos días cualquiera del verano que se avecina, pero en Errekaleor, el barrio okupa y autogestionado más grande del Estado, ya los tienen marcados en rojo. El 14 se cerrará el proceso de licitación abierto por PNV, PP y PSE para derribar las 192 casas que se mantienen firmes en esta zona obrera de Vitoria. El 22 ocurrirá todo lo contrario: esa jornada acabará la cuestación popular para financiar la compra de placas solares, lo que permitiría que sus 150 habitantes también sean autosuficientes en materia energética. Sólo hay un problema: si el alcalde Gorka Urtaran y sus socios triunfan, ya no habrá hogares que alumbrar.

Pocos días después de que alrededor de diez mil personas recorrieran las calles de la capital alavesa en defensa de Errekaleor, los tres partidos que quieren verle caer no tardaron en dar su particular respuesta. Lo hicieron desde Ensanche 21, la sociedad pública que gestiona esos terrenos.

Desde una sala de reuniones situada a una considerable distancia del barrio afectado, los representantes municipales de PNV, PSE y PP dejaron a un lado sus diferencias para centrarse en lo que los une: conseguir que las excavadoras tiren abajo todas y cada una de sus casas. En su lugar, el alcalde Urtaran –quien acusó a los vecinos de “violentos”- propone levantar un área verde.

Vista del barrio vitoriano de Errekaleor.

El cronograma pactado por los tres partidos ya está en marcha. Tal como insistentemente había reclamado el PP, la dirección de Ensanche 21 –con la oposición de EH Bildu, Podemos e Irabazi (cuyo único representante no tiene derecho a voto)- ha abierto el proceso de licitación para ejecutar el derribo de la zona. Para ello, todas las empresas interesadas en hacerse con este proyecto –valorado en 50 mil euros- deberán presentar sus ofertas antes del 14 de julio.

“Pretendemos desterrar el argumento de la seguridad para poner en evidencia la voluntad política”

Siguiendo ese guión, todo indica que la Ertzaintza volverá a pisar el barrio, como muy pronto, a comienzos de otoño. Si hace unas tres semanas tuvieron que acompañar a los técnicos de Iberdrola que cortaron el suministro eléctrico, la nueva incursión de los Antidisturbios será para escoltar a las excavadoras. Tensión asegurada.

La palabra “seguridad” –en el sentido del peligro que conllevaría vivir en esas casas- ha estado presente una y otra vez en el discurso del alcalde. Sin embargo, la plataforma Errekaleor Bizirik (Errekaleor Vivo) recibirá próximamente un informe elaborado por una arquitecta que rechazará todos y cada uno de los argumentos esgrimidos por Urtaran y sus “socios de derribo”, término que engloba a PSE y PP. “Pretendemos desterrar el argumento de la seguridad para poner en evidencia la voluntad política que hay detrás de todo esto”, comentó a Público uno de los portavoces de ese colectivo, Jon Hidalgo.

25 mil euros en cinco días

Mientras aguardan ese documento, las vecinas y vecinos de este barrio okupado miran de vez en cuando el ordenador. Entre amenazas de demoliciones, en sus pantallas aparece también un llamado a seguir soñando con los ojos abiertos. Bien abiertos. En apenas cinco días, Errekaleor ha conseguido reunir 25 mil euros para financiar la instalación de más de 500 placas solares, dirigidas al autoabastecimiento energético. Tal como explican en su campaña de crowdfunding  en total necesitan 100 mil euros. “Aún tenemos 45 días por delante, así que somos optimistas”, señaló Hidalgo.

“En Errekaleor trabajamos por otro modelo de vida. En un mundo de usar y tirar, no hemos dejado de reconstruir y revivir nuestro barrio durante estos cuatro años, bajo la bandera de la autogestión. Ahora ha llegado la hora de abrir el camino a la soberanía energética”, afirman en el documento de presentación. Allí también explican que la instalación “será colectiva para todas las personas” que viven en ese barrio, en lugar de “hacer instalaciones individuales por bloques de viviendas”.

“Nuestra apuesta es por centralizar el espacio donde se pondrán las placas fotovoltaicas y tener una centralita para controlar el consumo y producción de energía y de ahí distribuir a los bloques la electricidad producida. Con esto conseguiremos ser el espacio energéticamente aislado más grande de Euskal Herria”, explican. PNV, PSE y PP tratarán de impedirlo.