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Un político en la Corte que optó por hacer caja

El abogado defensor de la infanta Cristina tras su imputación en el 'caso Nóos', ha rentabilizado al máximo haber sido uno de los padres de la Constitución. Sus influencias y relaciones han colocado a su bufete entre

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Durante el discurrir de la Transición y muchos años después, si hubo un político que suscitó admiración, reconocimiento e incluso afectos personales en la Villa y Corte, ese fue, sin duda alguna, Miquel Roca i Junyent (Burdeos, 1940), en quien recientemente ha recaido la tarea de defender a la infanta Cristina tras su imputación en el caso Nóos. Pese a que en Madrid muy pocos -desde luego ningún presentador de los telediarios de entonces- acertó jamás a pronunciar bien su segundo apellido, Roca tuvo un gran predicamento en los conciliábulos de la capital de España. Desde 1977 hasta enero de 1995 fue diputado y portavoz del grupo parlamentario de CiU, el embajador por antonomasia de Catalunya ante el Reino de España por encargo del entonces todopoderoso president de la Generalitat, Jordi Pujol, de quien, pasados los años, acabó hasta la coronilla. Fue uno de los 'padres' de la Constitución de 1978, cualidad que contribuyó sobremanera a conferirle una pátina de primus inter pares hasta el punto de que se creyó llamado a tareas más excelsas que la mera misión de portavoz de grupo parlamentario minoritario, por muy influyente que fuese.

En 1986, deprisa y corriendo, encabezó la llamada 'operación Roca', una iniciativa a la que puso nombre aunque fueron otros los que pusieron las caras y el dinero: Federico Saniz de Robles, Antonio Garrigues Walker y Florentino Pérez, entre otros, le crearon el Partido Reformista Democrático, el PRD, al más puro estilo estadounidense, que se estrelló con todos sus efectivos e inversiones en las urnas. Apenas 194.534 votos, excepto en Catalunya y en Galicia, respaldaron aquella 'operación'. Es decir, ningún diputado. Él salvó los muebles encabezando CiU y hasta los aliados de Coalición Galega sacaron un escaño. Contra todo pronóstico Miquel Roca i Junyent salió indemne de aquel desastre, sin duda el más estrepitoso de la joven democracia española. Es cierto que no llegó a ser lo que se esperaba de él, pero siguió tal cual durante casi tres legislaturas más. Trabando amigos y concitando intereses, como había hecho hasta entonces. El político querido en la Corte no recibió el cariño del pueblo llano; un fallo de marketing político imperdonable. Pero Roca no se inmutó y siguió cultivando su 'savoir faire' en los madriles.

En enero de 1995 Pujol le exigió que fuese candidato de CiU a la alcaldía de Barcelona para derrotar a Pasqual Maragall. Su despedida de Madrid fue apoteósica. Incluso los periodistas parlamentarios le firmaron en un libro cálidas y afectivas dedicatorias tras una cena de las que ya no se celebran. En aquellos comicios volvió a estamparse contra las urnas. Pensó que con dos bofetadas tenía bastante y se dijo que hasta ahí había llegado la riada. Tras unos meses como concejal en 1996 creó Roca Junyent Asociados, un bufete de abogados con un objetivo concreto: rentabilizar la agenda de contactos para ganar dinero, a ser posible mucho dinero. Y lo ha conseguido.

Creó Roca Junyent Asociados, con un objetivo concreto: rentabilizar la agenda de contactos para ganar dinero

Llegado ese momento decidió que no había vuelta atrás. Tras la victoria del PP en 1996 y en plena negociación con CiU en el hotel Majestic de Barcelona, Aznar le planteó formar parte de su Gobierno. La cartera de Asuntos Exteriores estuvo en sus manos por momentos. No sucumbió a la oferta y siguió en sus trece: con el bufete se le abrían más posibilidades. Y así ha sido. Tras varios años ha logrado consolidar uno de los despachos más sólidos de los que existen en España. Con oficinas en Barcelona, Madrid, Palma de Mallorca, Lleida, Girona y Shanghai - donde se abrió despacho en 2002 -y 240 'profesionales', entre abogados, economistas y consultores, según anuncia en su página web, Roca Junyent y Asociados ha llegado a la crème de la crème del sector, con alianzas profesionales con bufetes de varios países de la Unión Europea y del Como Sur americano. Su actividad se basa, fundamentalmente, en el asesoramiento mercantil y económico a empresas de cualquier sector. 'La confianza solo se gana con la excelencia y la proximidad ...', afirma Miquel Roca en la presentación de su bufete.

Roca, que suele viajar a Madrid con cierta frecuencia - recientemente ha hecho apariciones selectivas con Felipe González y otros políticos de la Transición - ha sabido explotar 'con sensatez pero con mucha eficacia', en palabras de un veterano político y parlamentario que le trató con proximidad, la agenda de contactos y de relaciones que cultivó en Madrid. No solo en la política. En ambientes empresariales sus gestiones son muy consideradas 'por su discreción y eficacia. Y sus tarifas no son baratas', insiste su antiguo compañero en su etapa como parlamentario. En el Consejo Asesor del bufete figura como presidente Carlos Solchaga, ex ministro de Industria y de Economía en diferentes gobiernos de Felipe González.

En el pasado año una buena parte de la actividad de su despacho ha estado centrada en temas económicos y empresariales. Por ejemplo, asesoró al Banco de Sabadell en la adquisición del Banco CAM, una operación que ha convertido a la pequeña entidad financiera pasar a ser el quinto banco de España al sumar más de 70.000 millones en activos y cinco millones de clientes. En el complejo panorama del sector financiero esta operación pasa por ser un referente. También ha asesorado a una entidad internacional de capital riesgo - Open Ocean Capital - y a varias empresas para salir de situaciones de concurso de acreedores - en operaciones con decenas de millones de euros -, así como a consorcios multinacionales a la hora de invertir en la compra de suelo en España.

Roca Junyent tiene fama de ser un agente 'lobbyista' con gran capacidad de intermediación

Otra de las facetas del bufete de Roca Junyent Asociados es la mediación, tanto para resolver conflictos como para poner en contacto a empresas con un potencial de llevar a cabo acuerdos comerciales. Este es uno de los puntos fuertes, según explica un profesional de la consultoría radicado en Madrid. La cartera de inversores extranjeros para llevar a cabo operaciones en España y de empresas españolas que quieren salir al exterior 'es importante', agrega esta fuente. Con todo, el bien más preciado para este despacho es la discreción y, sobre todo, mantener el prestigio de la firma, insisten quienes conocen sus actividades. Roca Junyent tiene fama de ser un agente 'lobbyista' con gran capacidad de intermediación.

La elección por parte del rey Juan Carlos de Roca Junyent para asistir legalmente a su hija, la infanta Cristina, tras su imputación en el 'caso Nóos' se considera como un intento de apelar al prestigio que conlleva la figura del político catalán, ausente de las trifulcas partidistas desde hace más de quince años, y la calidad de su trabajo en el terreno profesional. 'Ha sido una acción personal del rey y una respuesta también muy personal', sentencia un diputado que trató personalmente con Miquel Roca en sus últimos años en Madrid como parlamentario y que luego han mantenido contactos puntuales.