Publicado: 11.11.2013 20:58 |Actualizado: 11.11.2013 20:58

El PP dice que "si no es con un milagro no se explica cómo se mantiene con la suficiente dignidad" la Casa Real

ERC reclama que el rey cobre lo mismo que Rajoy y que sus hijos se ganen la vida trabajando

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En el debate sobre las diferentes partidas de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2014 le ha tocado el turno a la partida destinada a la Casa Real. Y en ese punto no ha habido un debate sobre la institución monárquica, sino que se ha cuestionado la cantidad destinada al monarca en las enmiendas presentadas por ERC, La Izquierda Plural y UPyD. Todas ellas pretenden reducir los más de siete millones de euros que los PGE destinan a la Casa Real en 2014. El PSOE, que no tiene enmiendas en este apartado, ha fijado su posición reclamando que la institución explique en sede parlamentaria cómo se gasta el dinero.

El diputado Joan Tardá, de ERC, ha sido el más drástico. Aprovechando sus recursos dialécticos, que son bastantes, ha defendido de forma muy gráfica el contenido de su enmienda: que el rey reciba el mismo sueldo que percibe en esos presupuestos el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy: 78.185 euros brutos. Esto significa una reducción de más de siete millones de euros la partida presupuestaria.

Según Tardá, la coletilla constitucional de que el rey distribuye esa partida para el sostenimiento de su familia "es una ofensa a los ciudadanos y un absurdo". "Que se sepa, ya son mayores para ganarse la vida, así es que a trabajar", ha sentenciado. Además, ha insistido en que ya tiene otros muchos recursos de varios ministerios para la seguridad, los viajes y el mantenimiento. "Es una vergüenza que en lugar de dar ejemplo esa familia se haya convertido en una institución corrompida, blindada, dedicada a chanchullos borbónicos que convierten la situación actual en una supina estupidez. El tiempo nos dará la razón", ha sentenciado.

Con un lenguaje más contenido, pero sin rebajar la crítica, el diputado Nuet, de La Izquierda Plural, ha defendido la enmienda de este grupo que plantea una reducción del 30% de la partida presupuestaria "porque ese es el porcentaje que en los ajustes de los últimos años han perdido los trabajadores de este país". En su opinión, "tenemos la monarquía más opaca de todas las que existen. Si hay alguien que sepa el coste total de la monarquía para el bolsillo de los ciudadanos le pago un cortado en la cafetería del Congreso", ha dicho, justificando la sencillez de su oferta en el hecho de que "hay que ahorrar".

En unos términos muy similares se ha pronunciado la portavoz de UPyD, Rosa Díez, quien ha reclamado una disminución de la partida de la Casa Real en un 21%. "Esa es la rebaja de las partidas públicas del Estado en los últimos cinco años, mientras que el presupuesto de la Casa Real solo ha bajado un 8%. Queremos que se iguale y que llegue a ese porcentaje". Díez también ha reclamado un comportamiento ejemplarizante, al tiempo que ha exigido que la Casa Real justifique con detalle cómo se gastan las cantidades que percibe".

Por su parte, el portavoz socialista en materia presupuestaria, Joan Rangel, ha intervenido para fijar la posición del partido, que ha dicho que ha quedado reflejada en la Conferencia Política -en referencia a la definición republicana del PSOE pero que no cuestiona la monarquía, a la que exige transparencia y ejemplaridad-. "Por lo tanto, lo que mantenemos es que la Casa Real comparezca para justificar los gastos, como hace cualquier otra institución", ha dicho.

Para rebatir las enmiendas ha intervenido el diputado del PP Juan Manuel Albendea, un clásico en esta tarea, como se ha definido. Según el portavoz de los conservadores, en el periodo 2003-2013, el presupuesto de la Casa Real ha sufrido una disminución de su partida en un 9% mientras que el IPC ha subido entre un 30% y un 40% y el gasto financiero del estado en un 44,16%. "Si no es con un milagro no se explica cómo se puede mantener con la suficiente dignidad la institución", ha asegurado. Este ha sido su principal y, prácticamente, único argumento para rechazar las enmiendas.