Publicado: 25.01.2016 22:47 |Actualizado: 25.01.2016 23:30

El PP se posiciona: quiénes ganan y quiénes pierden si se va Rajoy

Feijóo pierde el puesto de 'delfín' mientras Cospedal, Pastor, Soria o Fernández Díaz dan por finiquitada su carrera política en primera línea. La vicepresidenta, Alonso o Cifuentes ganan enteros en las apuestas por liderar una renovación profunda del partido, mientras Margallo parte como favorito como presidente de transición.

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Rajoy

Mariano Rajoy, durante un acto del PP en la campaña de las pasadas elecciones generales. EFE

MADRID.- El Partido Popular lleva semanas tratando de asimilar que la posibilidad de que Mariano Rajoy sea el primer presidente del Gobierno que sólo esté cuatro años en el poder es real. En las últimas horas, además, con la renuncia de Rajoy a intentar ser investido en un primer debate, los conservadores ya están sintiendo la falta de poder y preparándose para afrontar el paso a la oposición, a pesar de haber sido la fuerza más votada en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre.

La posibilidad de que se repitan elecciones generales en primavera se ha convertido en la última tabla de salvación del PP y del propio Rajoy para mantener el Gobierno, más aun tras conocerse los sondeos publicados este fin de semana, que dan a los conservadores un escenario más favorable (unos diez escaños más, como mucho) que el del 20 de diciembre.



Sin embargo, en el PP -Gobierno y partido- el hecho de que Rajoy sea desalojado de La Moncloa no repercute en todos por igual y los movimientos para afrontar esta nueva y dura etapa, se rigen en función de esta variable, que, según admiten en la propia calle Génova, "supondrá un auténtico revulsivo para el PP".

La elección de un nuevo presidente del PP "ya no podrá ser un 'dedazo" como el que eligió al propio Rajoy, admiten fuentes del partido

Efectivamente, la salida del líder del PP -al que sólo la posibilidad de gobernar tras unos segundos comicios parece salvarle ya- moverá los cimientos del partido, pero no sólo por los pesos pesados a los que se llevará consigo, sino porque con Rajoy se cerrará una etapa que aún no se clausuró tras el abandono de José María Aznar de la primera fila del PP y que se entremezcla sólidamente con la Alianza Popular de Manuel Fraga.

La cuestión de la marcha de Rajoy, que el partido habrá de abordar, como mínimo, en un plazo tan breve como el Congreso Nacional de este año (que ya va con retraso), cuenta con una incógnita menor, más allá de la gran pregunta sobre quién sucederá al líder del PP; y es cuánto influirá Rajoy en su propia  sucesión. En este sentido, las fuentes consultadas hablan de "bastante, en cualquier caso", aunque admiten que la elección de un nuevo presidente del PP "ya no podrá ser un dedazo" como el que eligió al propio Rajoy.

El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, durante la Asamblea General de la ONU en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York./ EFE

El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, durante la Asamblea General de la ONU en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York./ EFE

En este punto sale a relucir el nombre del eterno delfín del presidente en funciones, el también gallego Alberto Núñez Feijóo, que si bien mantiene el poder del PP en Galicia, éste ha ido mermando considerablemente en los sucesivos comicios municipales y generales y deberá enfrentarse a unas elecciones autonómicas este otoño. A estas alturas, ni Rajoy ni el partido contemplan cambiar al candidato a la Presidencia de la Xunta, lo que descarta automáticamente a Feijóo de la sucesión de Rajoy.

En el PP están convencidos de que aunque se repitan las elecciones, Rajoy mantendrá prácticamente intactas las listas del 20-D

Pero si a Feijóo le perjudica una marcha del líder del PP por la puerta trasera (habiendo perdido el Gobierno tras una mayoría absoluta inédita y sólo cuatro años en La Moncloa), a la mayoría del actual Consejo de Ministros en funciones le favorece aun menos: Ana Pastor, Jorge Fernández Díaz o José Manuel Soria, por ejemplo, que además de ser ministros de Rajoy, son sus amigos, perderían inmediatamente en el PP ese estatus privilegiado que da el ser persona de la máxima confianza del presidente. Mantendrían en cualquier caso, el escaño en el Congreso, ya que en el PP están convencidos de que aunque se repitan las elecciones, Rajoy mantendrá prácticamente intactas las listas del 20-D, con cambios puntuales como el del número 2 por Segovia, Pedro Gómez de la Serna, ahora en el Grupo Mixto.

Caso distinto, como ministro y como amigo, es el del titular de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, cuyo nombre suena insistentemente como candidato de transición si el PSOE aceptara la sustitución de Rajoy como condición para iniciar la negociación de una gran coalición PP-PSOE-Ciudadanos. Pese a que Margallo niega encarecidamente esta posibilidad, en el PP hay un sector que la ve con buenos ojos. En cualquier caso, admiten estas mismas voces, se estaría hablando de la Presidencia del Gobierno y "no del liderazgo del partido", un tema que se resolvería -de darse este improbable supuesto- con "relativa calma". 

Cifuentes reducirá diputados, establecerá listas abiertas y eliminará el aforamiento./EUROPA PRESS

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. EUROPA PRESS

Preguntar sobre los beneficiados por una salida de Rajoy en el PP es casi una cuestión retórica, pues el debate interno en las bases -pese a negarlo insistentemente la dirección- inclina la balanza hacia lo positivo que resultaría una renovación profunda del partido, incluyendo al líder y a su núcleo más cercano, también el del partido, como Dolores de Cospedal (secretaria general) o Javier Arenas (vicesecretario general)

Con todo, los conservadores ponen el acento en que las nuevas generaciones (en minúscula) llevan las de ganar, sobre todo, la cúpula del PP renovada tras las elecciones autonómicas y municipales de la primavera pasada: Fernando Martínez-Maíllo, Javier Maroto, Andrea Levy o Pablo Casado -y sus equipos en la calle Génova- jugarán un papel importante en el PP que viene, pero no serán los únicos. Cargos con experiencia gubernamental y reconocimiento en el PP, como la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría o el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, y dirigentes autonómicos como Cristina Cifuentes, presidenta madrileña, o el de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, se han convertido en decisivos dentro de un PP huérfano del poder perdido.