Publicado: 09.12.2015 17:36 |Actualizado: 09.12.2015 17:59

A TIRO DE PIEDRA

Pdr Snchz, un presidente de cine

Las fans recibieron al candidato socialista a la Presidencia en la Plaza de Callao de Madrid con un eslogan de dos términos tal vez no muy políticamente correcto: "¡Tío bueno!"

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El candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Plaza de Callao de Madrid. / EFE

El candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Plaza de Callao de Madrid. / EFE

Pdr Snchz avanzaba Gran Vía adelante, saltando de selfie en selfie, estrechando manos y repartiendo sonrisas. Pocas veces se habrá visto más claro que el socialismo ya no es una ideología sino un estado de ánimo. Si me apuran, un parte meteorológico, con un cielo despejado y soleado donde el clima se empeñó en realzar el breve desembarco del candidato de PSOE en la Plaza de Callao. Unas cuantas fans lo recibieron con un eslogan de dos términos tal vez no muy políticamente correcto: "¡Tío bueno!"

No fue exactamente un mitin sino un baño de multitudes. Pdr Snchz metió el pie, vio que el agua corporal estaba a su gusto y se dispuso a internarse entre el gentío, braceando entre teléfonos móviles. La gente lleva esperándolo desde las doce, formando corrillos y cuchicheando en voz baja, no vayan a confundirlos con una asamblea callejera. Como llego un poco pronto, me da tiempo a tomar la temperatura de la plaza. Buscando rostros conocidos, distingo a Irene Lozano y, un poco más allá, veo a un señor que parece un híbrido entre Rubalcaba y Tom Hanks, una semejanza estimulada ante la cartelera de los cines Callao, donde echan Ocho apellidos catalanes y En el corazón del mar. La historia de un naufragio y un guiño al proyecto soberanista de Artur Mas: no parecen muy buenos presagios para estrenar presidente. A los diez minutos de mi llegada, mientras deambulo con las orejas desplegadas, una anciana, extrañada por el barullo, me pregunta qué pasa y cuando le contesto que viene Pdr Snchz en un rato, se santigua y sale corriendo. Al poco tiempo, un emigrante de Gambia hace lo propio, pero su respuesta es una sonrisa de oreja a oreja. "Muchos de mis amigos piensan votar por el PSOE. Yo también lo haría pero todavía no tengo la nacionalidad. Es el único que puede desbancar al PP, nadie más puede hacerlo".

Es el mismo argumento del voto útil que recalcará Pdr Snchz en su breve alocución matinal, una oda al bipartidismo que suena un tanto rancia después de cuatro décadas de ping-pong, pero que tal vez vuelva a funcionar después de todo. Huele a política recalentada esta mañana en Callao. Hace ocho años ya que cubrí la campaña de Zapatero y entre los simpatizantes que inundan la plaza me parece distinguir a unos cuantos conocidos, groupies y acólitos. Dos de ellos llevan abrigo largo, sombrero de ala corta y gafas de pasta, igual que dos agentes secretos de los 70, que es más o menos la época en que el PSOE tiró por la borda la ideología para hacer sitio al pragmatismo.



El deja vú político se acentúa cuando Pdr Snchz enumera los cinco puntos de su programa -el trabajo, la educación, "un ingreso mínimo vital", la violencia de género y la reforma constitucional-, todo un póker de planes sin rematar durante los dos mandatos de Zapatero. Hay alguna promesa más que Snchz no tiene el menor problema en señalar, como la desigualdad flagrante entre los sueldos de hombres y mujeres, un pequeño detalle que el gobierno socialista también podía haber arreglado hace 5, 6 o 7 años, pero que desgraciadamente no arreglaron. He ahí el gran problema del PSOE: la falta de tiempo. Por eso les piden a sus votantes cuatro años más. Y paciencia, mucha paciencia.

"Yo cumpliré" grita Snchz y hay que reconocer que sí, que lo grita. En cuanto al cumplimiento de su palabra, el PSOE siempre ha recordado al partido comunista polaco: cuando dice algo, lo dice. Una entusiasta señora con muletas define a la perfección el proyecto político socialista: "Me gustaba Rubalcaba, que era viejo y feo, no me va a gustar éste, que está como un tren". Para no hacerse pesado, en diez minutos escasos, Snchz concluye su discurso y se sumerge otra vez en las selfies. Conviene que el discurso dure algo menos que él, según profetizaba Escudier el finiquito con puñalada que le están preparando en Ferraz para cuando pierda las elecciones. A ver lo que dura la película.