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Primarias del PP Claves de los resultados en el PP: Santamaría y Cospedal controlan los feudos determinantes

La ganadora de la primera vuelta y la tercera candidata más votada tienen mayoría de votos en Andalucía, Comunidad Valenciana y Castilla y León, y en Castilla-La Mancha y Galicia, respectivamente. Casado arrasa en Madrid, otra de las comunidades que eligen a un mayor número de compromisarios, los responsables de decidir la sucesión de Mariano Rajoy

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Soraya Sáenz de Santamaría, en la sede de Génova, en Madrid, este jueves. EFE/Zipi

Pablo Casado sabe de lo que habla cuando pide un frente común entre los candidatos perdedores en la primera vuelta del proceso congresual del PP. La aspirante y ganadora de esta etapa, Soraya Sáenz de Santamaría, se ha impuesto a Casado por 1.546 votos, pero la segunda vuelta ya no depende de los militantes, sino de los compromisarios que éstos han elegido; aquí los equilibrios son menos claros, y los apoyos con los que cuente el vicesecretario de Comunicación del PP podrían decantar la balanza a su favor.

De hecho, y aunque fuentes de la candidatura de Santamaría han asegurado a Público que esperan contar con el grueso de los compromisarios, al haberse impuesto en 30 provincias -frente a las 14 de Casado y las 17 de María Dolores de Cospedal- no está tan claro que si los dos últimos sumasen fuerzas no pudieran imponerse a la exvicepresidenta del Gobierno.

Además, la relación entre el número de inscritos y los compromisarios que se reparten (2.612 en total) no es directamente proporcional: baste el ejemplo de Galicia, que concentra a un 6,8% de los votantes y elige al 10,7% de los compromisarios, o el de Madrid, donde votan un 14,2% del total de inscritos, aunque sólo se elige a un 7,9% de los compromisarios.

Santamaría ganó en Andalucía, Castilla y León y Comunidad Valenciana, pero Cospedal lo hizo en Castilla-La Mancha y Galicia, y Casado arrasó en Madrid. Estos son los feudos más decisivos, aquellos en los que hay más militantes, pero también los que eligen a un mayor número de compromisarios.

En concreto, y contando únicamente estas comunidades, la exvicepresidenta del Gobierno se ha impuesto en los feudos que designan al 42,2% de los compromisarios (18,2% en Andalucía, 13,4% en Comunidad Valenciana, 10,6% en Castilla y León); Cospedal en los que suman un 18,3% (el 10,7% en Galicia y el 7,6% en Castilla-La Mancha), y Casado logra un 7,9% del reparto -contando únicamente con la Comunidad de Madrid-.

Estos resultados permiten esperar una competición muy reñida. Suponen que la incógnita sobre quién sucederá a Mariano Rajoy al frente del PP se mantendrá hasta el 20 y 21 de julio, cuando voten los compromisarios. Los resultados, además, obligan a extraer conclusiones políticas, y en algunos casos añaden un nuevo elemento de tensión a los territorios.

Santamaría y Juanma Moreno (d), en un encuentro con los afiliados en Granada hace unos días. EFE/Pepe Torres

Santamaría refuerza al líder andaluz, Juanma Moreno

Los resultados en Andalucía le han dado fortaleza a Juanma Moreno. El presidente del PP regional, en las horas más bajas de su mandato, hizo su cálculo. Y la jugada le ha salido espléndida. Cuenta ahora, gracias a las primarias, con cierto aura de respaldo interno que le venía faltando, y que necesitaba para llegar a las próximas autonómicas, que serán como tarde en la primavera de 2019, con aire.

A falta de cuatro días para la votación, Moreno rompió la aparente neutralidad que había mantenido hasta entonces y se lanzó a la piscina. Dijo Moreno, en un acto en Lora del Río: “Yo he hecho mi reflexión serena y desde el máximo respeto a los afiliados, y he llegado a una conclusión: [Soraya Sáenz de Santamaría] reúne experiencia en gestión, cercanía con la ciudadanía, es quien de manera nítida puede interpretar los sueños de los españoles, quien puede ganar unas elecciones, y, además, es el momento de las mujeres. Por eso, a nivel personal, yo creo que es la opción más viable, la más positiva para los intereses del PP de Andalucía, del conjunto del PP y la opción que puede devolver el Gobierno al PP, la ilusión y el futuro al conjunto de España”.

Andalucía es la región en la que más militantes participaban, y allí obtuvo más votos que sus dos rivales juntos, (se llevó el 54%, por el 28% que obtuvo Cospedal, y el 16% que se llevó Casado). Sin estos resultados, Sáenz de Santamaría no hubiera ganado las primarias, que habrían sido dominadas por Casado. El resultado de Andalucía, tan claro, le permitió a la exvicepresidenta del Gobierno nivelar las derrotas en otros lugares.

Además, no sólo Moreno apoyó a Sáenz de Santamaría. También lo hizo Javier Arenas, verdadero factótum del PP en Andalucía, quien desde hace años juega siempre en todos los barullos internos en el bando contrario al de Cospedal. Moreno llegó a la presidencia del PP de Andalucía hace cuatro años, después de que Cospedal, como secretaria general del PP, promoviese para sustituir a Juan Ignacio Zoido, que no quería jugar en el terreno autonómico, sino ser alcalde de Sevilla, la candidatura de José Luis Sanz, entonces número dos de Zoido en el partido y regidor de Tomares, municipio vecino a Sevilla.

Pero Arenas y Sáenz de Santamaría lograron cortocircuitar esa operación y convencieron a Rajoy de que Sanz no era el mejor candidato para vencer al PSOE. Moreno, viejo amigo y colaborador de la exvicepresidenta, a la sazón secretario de Estado de Servicios Sociales, fue el elegido para tomar el control del PP andaluz. Años después se ha repetido este mismo esquema. Tanto Arenas como Moreno, cuya relación es compleja y hay ahora distancia entre ellos, han vuelto a tener los mismos intereses. La combinación de sus fuerzas dio como resultado la victoria nítida de Sáenz de Santamaría.

Y el resultado de Casado en Andalucía, tan escaso, casi marginal, se explica en parte por la polarización entre el voto a Sáenz de Santamaría y a Cospedal, quien no ha estado sola: ha contado con el apoyo de poderosos líderes provinciales y con el de señalados alcaldes, tan importantes para el PP andaluz como el de Málaga. Y también en parte porque, debido a su corta trayectoria política -si se compara con la de sus rivales- no ha podido cultivar relaciones estrechas con los mandos del PP ni con los regidores, que, además, en su mayoría pertenecen a otra generación.

El PP andaluz quiere ahora, después de la votación, que todo el partido se una en torno a Sáenz de Santamaría.

Pablo Casado, durante un acto con afiliados hace unos días en Madrid. EFE/Javier López

Madrid, el reino de Casado

La victoria de Casado en Madrid es incuestionable. Se explica en parte porque Casado, exdiputado autonómico antes de ir en las listas al Congreso de los Diputados, ha hecho carrera fundamentalmente en esta región.

El que fuera líder de Nuevas Generaciones en Madrid entre 2005 y 2013 se hizo este jueves con el 54% de los votos: logró 4.487 apoyos, a enorme distancia de Cospedal (1.811) y Santamaría (1.613).

Madrid es una plaza clave para el PP, tanto por el alto número de afiliados que concentra como por su peso simbólico, y Casado mantiene el control en este feudo. Por aterrizar los datos, el vicesecretario de Comunicación del PP se impuso en la inmensa mayoría de distritos, aunque Cospedal logró batirlo en Latina, Moncloa -Aravaca, Villaverde o Villa de Vallecas.

A su vez, los municipios donde ha obtenido un mayor número de apoyos son Boadilla, Pozuelo y Móstoles. Sáenz de Santamaría es fuerte en Coslada, San Fernando y Rivas, y Cospedal en Parla y Villa del Prado.  En total, Casado se ha impuesto en quince sedes de distrito, Cospedal en cinco y Soraya Sáenz de Santamaría en una.

La Galicia de Feijóo se entrega a Cospedal

En Galicia, a quien de verdad querían como líder del PP era a Alberto Núñez-Feijóo. Y quien ha arrasado en las primarias ha sido María Dolores de Cospedal, rondando el 40% de los votos. Así que hay quien entiende los resultados como un castigo de las bases a Soraya Sáenz de Santamaría, a quien, a su vez, la rumorología atribuye la responsabilidad por la retirada del presidente de la Xunta de la carrera sucesoria, basándose en la presunta existencia de un dossier anti-Feijóo elaborado por el entorno de la exvicepresidenta.

Ese bulo no tiene fundamento alguno. De hecho, y aunque el líder popular gallego no desveló sus preferencias sobre las primarias, sí arropó a Santamaría en un acto público de su campaña celebrado en A Coruña hace una semana. De poco le sirvió a ella, que se quedó en tercer lugar con un 23% de los votos de la provincia. En el total de Galicia, Sáenz de Santamaría obtuvo el 27,8% de apoyos de la militancia gallega -1.106 papeletas- frente al 29,2% de Pablo Casado -1.161 votos- y el 39,2% de María Dolores de Cospedal -1.559-.

Cospedal, en la sede de Génova, este jueves. EFE/Zipi

La exministra de Defensa y secretaria general del PP ganó con holgura en tres de las cuatro provincias: A Coruña (42%), Lugo (40%) y Pontevedra (34%). Curiosamente, donde ganó Sáenz de Santamaría fue en Ourense, donde el partido lo lidera José Manuel Baltar, presidente de la Diputación y el más díscolo de los barones provinciales de Feijóo. Casualidad o no, lo cierto es que en los dominios de Baltar Santamaría sí ganó con holgura y se llevó más de un 42% de las papeletas, por un 34% de Cospedal y un 18% de Casado.

Castilla-La Mancha: Cospedal arrasa en casa

No sorprende la victoria de Cospedal en Castilla-La Mancha: a fin de cuentas, jugaba en casa. Es la presidenta del PP regional y entre 2011 y 2015 ostentó también la Presidencia de la Comunidad -ganando además las últimas elecciones, pero sin lograr formar gobierno-.

De hecho, salvo en Ciudad Real, donde la distancia con Casado estaba en 220 votos -521 frente a 341-, la exministra de Defensa dobló holgadamente a sus rivales. En Albacete, Cospedal logró 547 votos, frente a los 107 de Casado y los 30 de Santamaría. En Cuenca, Guadalajara y Toledo la expresidenta autonómica cosechó también más del 50% de los votos. En cifras globales, Cospedal logró 2.922 apoyos, frente a los 1.113 de Casado y los 423 de Sáenz de Santamaría.

Castilla y León: Santamaría tiene el 50% de los votos

Santamaría arrasó también en Castilla y León, logrando el 50% de los votos e imponiéndose en 7 de las 9 provincias, seguida por Pablo Casado, con el 36,2% de los sufragios y dos provincias bajo su control.

La exvicepresidenta del Gobierno ganó en las provincias de Burgos, León, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora, mientras que Casado lo hizo en Ávila y Palencia. Precisamente, Casado es diputado por Ávila, y aquí obtuvo 306 votos, frente a los 131 de José Ramón García-Hernández, también de Ávila, y los 98 de Santamaría. Esta última se impuso en Valladolid, su ciudad natal, con 637 de los 1.304 votos.

Casado le quita Valencia y Castellón a Santamaría

Santamaría se impuso a Casado por apenas 500 votos en la Comunidad Valenciana: había 8.356 papeletas en liza y la exvicepresidenta logró 3.658, frente a las 3.159 de Casado. El vicesecretario de Comunicación del PP sorprendió con su triunfo en Castellón (917 frente a 675), mientras Cospedal se estrellaba en esta plaza: sólo tuvo 84 apoyos.

Casado también daba la sorpresa en Valencia ciudad, donde ganó con 183 votos, frente a los 136 de Santamaría. Entre sus apoyos en este municipio estaba Luis Santamaría, presidente de la gestora del PP de Valencia.