Publicado: 05.01.2016 18:42 |Actualizado: 05.01.2016 18:42

La probabilidad de nuevas elecciones catalanas obligará a Barcelona en Comú a trabajar a un ritmo frenético

El equipo de la alcaldesa Ada Colau inicia una ronda de contactos para decidir qué hacer si de aquí al próximo domingo ningún candidato a la presidencia de la Generalitat consigue la investidura y los catalanes tienen que volver a las urnas a principios de marzo

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Jaume Asens consulta su iPad en un chaflán de Barcelona.

Jaume Asens consulta su iPad en la terraza de una cafetería de Barcelona. M. D.

BARCELONA.– “El proceso soberanista está tocado, está herido”. Es la valoración de Jaume Asens, abogado, activista, dirigente de Barcelona en Comú, y una de las personas más cercanas a Ada Colau en el equipo de gobierno de la ciudad de Barcelona.

La negativa en redondo de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) a facilitar la investidura de Artur Mas y la probable convocatoria de elecciones para el mes de marzo, como ha advertido este martes el presidente en funciones de la Generalitat, ha puesto en la agenda política un escenario nuevo y hasta cierto punto previsible, que sin embargo ha trastocado las líneas de actuación de bastantes fuerzas.

Ha planteado un dilema incluso a la militancia de la propia CUP, que, sin abandonar el independentismo, ha optado por dar un giro estratégico en su acción política. Pretenden ahora acercarse a Catalunya Sí que es Pot, para articular una candidatura de toda la izquierda catalana.



“Todo ha de pasar por las asambleas territoriales” de BComú

Las fuerzas que hicieron posible En Comú Podem para las elecciones del 20-D, que en cierta parte coinciden con las que dieron vida a Catalunya Sí que es Pot, han iniciado ya una ronda de contactos que les han de servir para realizar sus diagnósticos de la situación política y para tomar decisiones en relación a las elecciones que tendrán lugar en marzo, si en los próximos días no hay acuerdo para la investidura de ningún candidato a la presidencia de la Generalitat.

Barcelona en Comú ha de debatir todavía su posición ante la investidura o las elecciones. Lo hará próximamente. “Todo ha de pasar por las asambleas territoriales”, de la organización, precisa Asens.

Quienes decidan concurrir a las elecciones que Artur Mas convocará el lunes, si Junts pel Sí y la CUP no sorprenden con un acuerdo, tendrán que trabajar a un “ritmo frenético”, explica: “Nos veremos obligados a correr mientras nos atamos las zapatillas”.

Tal como informó Público, no se puede descartar la posibilidad de que Ada Colau sea una de las candidatas, aunque ella misma ya ha aclarado que no tiene intención de hacerlo. Un eventual cambio de postura “lo tendría que decidir ella misma y el Pleno de Barcelona en Comú cuando se convoquen elecciones”, ha precisado Asens.

“Nunca la cuestión catalana había estado como ahora tan en el centro del debate político en España”

Él considera que el movimiento soberanista es mucho más amplio que el delimitado por el independentismo. Los resultados obtenidos por En Comú Podem, Podemos y sus organizaciones hermanas en las elecciones del 20-D sirvieron, en su opinión, para “recuperar la centralidad de la reivindicación del derecho a decidir de Catalunya en referéndum, junto a la lucha contra la corrupción y el inicio de un proceso constituyente, no subordinado pero sí coordinado” con procesos políticos que puedan tener lugar en el resto del Estado español.

“Nunca la cuestión catalana había estado como ahora tan en el centro del debate político en España”, insiste Asens.

Coincide, por otra parte, con quienes piensan que el 27 de septiembre “las urnas no dieron legitimidad suficiente al Parlament para dar un salto hacia la desconexión de Catalunya con España”, porque, subraya, sin que los independentistas obtuvieran más del 50% de los votos, “no podían contemplar la ruptura como único escenario posible”.

“El problema no es la existencia de un conflicto entre Catalunya y España, como dice el nacionalismo étnico, sino entre los demócratas y los que no quieren que Catalunya se exprese en las urnas”, explica Asens. Pero al mismo tiempo reconoce la gran dificultad que existe para convencer a quienes ya “han desconectado de España” que confíen en una futura e hipotética mayoría del Parlamento español que pueda aceptar la soberanía del pueblo catalán.

¿Es imaginable una mayoría en las Cortes que haga posible la celebración de un referéndum en Catalunya?

“Ya sé que es muy difícil, pero están pasando cosas inimaginables hace poco tiempo”, dice el dirigente de Barcelona en Comú y teniente de alcalde del Ayuntamiento, que pone como ejemplo el hecho de que una activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca se encuentre ahora al frente del consistorio de la capital de Catalunya.

Asens asegura que los suyos no han renunciado al “referéndum unilateral”, pero cree que sería mejor que estuviera “reconocido”, que pudiera tener lugar como consecuencia de la aceptación de Catalunya como sujeto político soberano.

Señala que los socialistas catalanes podrían ser de nuevo una pieza clave si decidieran tomar un poco de distancia y volvieran a defender de alguna manera el derecho a decidir de Catalunya, tal como lo tenían asumido hace no mucho tiempo. “Está en su ADN. Han de mirar hacia su pasado reciente. Han de poner el marcador en el lugar en el que lo tenían hace dos años, cuando hablaban constantemente de 'una consulta en Catalunya legal y acordada”.

En el mismo sentido, recurre a la historia menos próxima: “Si hicieran piña, podríamos ir hacia un pacto como el de San Sebastián, de 1930”, en el que los partidos republicanos de entonces acordaron la estrategia que sentó las bases para avanzar hacia la proclamación de la Segunda República.

“Hemos de ser muy cautelosos con quienes han demostrado que practican la democracia interna y mantienen estrictos mecanismos de consulta a sus bases”

Jaume Asens mantiene relaciones muy estrechas con el independentismo político e interpreta la situación creada tras la negativa de la CUP como “una expresión de la crisis del régimen”.

Se muestra especialmente respetuoso con esta organización: “Hemos de ser muy cautelosos con quienes han demostrado que practican la democracia interna y mantienen estrictos mecanismos de consulta a sus bases”. Quiere evitar cualquier sospecha o interpretación de que Barcelona en Comú pueda intentar aprovechar la actual situación de la CUP. Recuerda que, como ellos mismos, “provienen de las plazas, de las mareas” y que cuando hace un año empezaron a pensar en espacios de confluencia les miraron a ellos. “Tenemos muchos puntos de coincidencia sobre los que hemos de trabajar y estudiar”, concluye.

Y en cuanto a Esquerra Republicana y la reciente toma de posición de Oriol Junqueras, favorable a la exploración hasta el final de todas las vías de diálogo entre la CUP y Junts pel Sí, Asens entiende que ERC se disputa con CDC el liderazgo del “frente patriótico”: “Está claro que, tras las elecciones generales, CDC se ha convertido en el hermano débil”. “Nos podríamos entender mejor con una ERC no absorbida por el frente que lidera Artur Mas”.