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El PSC acepta revisar sin límite el pacto con ICV y ERC

Iniciativa escoge con el 75% de votos una cúpula ajustada a su coyuntura y al gusto de Herrera, nuevo hombre fuerte

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En pleno ecuador de la legislatura, en un contexto económico degradado y con los congresos acabados, el tripartito se sentará  para “hablar de todo” y revisar su pacto de Govern. Según explicó ayer Miquel Iceta, del PSC, lo harán en la primera quincena de diciembre para revisar “lo que haga falta”. Queda, por tanto, atrás la pretensión inicial de los socialistas de limitar los ajustes del acuerdo con ERC e ICV-EUiA a la crisis.

Los tres coinciden en que el Govern ha funcionado pero consideran que la economía,  la financiación autonómica y la sentencia del TC aconsejan “poner al día” el pacto para evitar sobresaltos. La cumbre llegará en plena negociación de la financiación y sin que el fallo del Estatut haya visto la luz. No habrá  acuerdo de revisión sin antes conocer, al menos, el nuevo modelo fiscal.

Iceta anunció su predisposición a entablar este diálogo en la clausura del congreso de ICV, donde oyó de boca del presidente del partido y número tres del Govern, Joan Saura, la petición. El cónclave ecosocialista, que aprobó las ponencias con porcentajes superiores al 90%, acabó “con las pilas cargadas” y alumbrando una dirección con dos distintivos: está pensada para paliar el desgaste que supone la tarea de Govern, tanto a nivel organizativo como electoral, y hecha a medida del secretario general, Joan Herrera, que emerge como delfín de Saura.

Los damnificados son Jordi Guillot, que deja la Secretaría General y se conforma con la Vicepresidencia Institucional, y Màrius García, descabalgado de Organización y enviado a Política Municipal. Para mejorar la “coordinación” Govern- partido se designa al número dos de Interior, Joan Boada, y para controlar el aparato, con rango de vicepresidente, Herrera confia en Lluís Moreno, líder del Baix Llobregat.

Dolors Camats en el Parlament y Laia Ortiz en el partido ven premiada su fidelidad al secretario general. Jaume Bosch presidirá el grupo parlamentario pero pierde protagonismo en el partido. De buena gana porque, tal y como pidió, presidirá la fundación.

La nueva cúpula, que integran más de 50 dirigentes y es paritaria, recibió el apoyo del 75% de los delegados presentes (en ningún momento la asamblea se acercó a las 900 personas acreditadas y algunas ponencias contaron con muy poco quórum en los debates). El consejo nacional, en cambio, tuvo un 81% de síes. La diferencia se explica, según fuentes de la dirección, por el malestar de la delegación del Vallès Oriental al ver excluido de la ejecutiva a su líder por una cuestión de género.