Público
Público

El PSOE celebra que Rubalcaba logre calentar la olla a presión contra Rajoy

Diputados y senadores socialistas asumen que a su líder no le ha quedado otra opción que amenzar con la moción de censura para que el presidente hable. La estrategia la acordó la cúpula del partido en su reunión d

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

El Senado vivió ayer una jornada completamente inusual. Estaba previsto que la celebración del pleno del Congreso de los Diputados en las instalaciones de la Cámara Alta -el hemiciclo de la Cámara Baja está de obras- agitara en cierta medida la habitual tranquilidad de esta sede parlamentaria, en plena evolución del caso Bárcenas, que ha agravado aún más la situación en la que esta trama está situando al Gobierno. Además, llegaba al pleno el debate de totalidad de la reforma educativa, la polémica ley Wert que ha provocado el rechazo total de todos los grupos de la oposición. 

Todo ello quedaba en cambio relegado a un segundo plano pasada la una y media del mediodía. 'Si el Grupo Popular vuelve a negar la comparecencia del Presidente del Gobierno presentaré una moción de censura', anunciaba por sorpresa el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. A partir de ahí, los pasillos rebosaron de declaraciones, confesiones y corrillos interesados de todos los grupos reaccionando a la amenaza del líder socialista.

Por segunda vez en 72 horas, Rubalcaba conseguía centralizar la atención informativa por su dureza contra el Gobierno, y no por sus líos internos, y así lo valoraron ayer en los pasillos diputados y senadores socialistas, incluso los más críticos con la gestión de su líder. El domingo ya había copado las portadas por su determinación de romper con el PP por la negativa del jefe del Ejecutivo. Y ayer, esos parlamentarios celebraban que, 'por fin', el secretario general del PSOE se convirtiera en 'un verdadero líder de la oposición'.

Los parlamentarios del PSOE se debatían entre la celebración de la contundencia mostrada por Rubalcaba durante la reunión del Grupo Socialista y la resignación ante la iniciativa planteada por su líder. Pero todos los miembros del partido consultados consideraron que la amenaza de la moción de censura es ahora 'lo que toca' para forzar a Rajoy a comparecer en sede parlamentaria. Creen que ayer, el líder socialista ya consiguió aumentar la presión que soporta el jefe del Ejecutivo y el partido que lo sostiene en el Gobierno.

Tanto fue así que en los pasillos del Senado hubo incluso miembros del PP que aflojaron en cierta medida su discurso frente a la rotunda negativa que han mostrado hasta ahora a la posibilidad de que su líder hable sobre Bárcenas en el Congreso. 'Es que hasta el PP ve que la comparecencia es necesaria', señalaba un senador socialista, miembro de la dirección del grupo. La mayoría de los parlamentarios restaba además importancia al hecho de que la moción de censura no obligue estrictamente a Rajoy a comparecer.

El mero hecho de amenazar con ella provoca, según ellos, tal presión sobre la Moncloa que ni siquiera piensan que Rajoy 'se atreva' a vetar la octava solicitud de comparecencia sobre el caso Bárcenas registrada ayer mismo por el PSOE. 'Algún día tendrá que venir', confiaba otro diputado que es además líder de una de las federaciones más importantes del partido, y otro parlamentario, habitual crítico con la gestión de Rubalcaba, celebraba que Ferraz asumiera la necesidad de 'agotar el cartucho' de la moción de censura para hacer hablar al presidente del Gobierno. Si se produce será, según él, la 'comparecencia de la dignidad'. 

Lo que da valor a esta aparente unidad en torno a la iniciativa de Rubalcaba, un consenso prácticamente inédito desde que en febrero de 2012 este último accedió a la Secretaría General del PSOE, es que no estaba ensayada. Porque muchos de los diputados socialistas se enteraron del anuncio de la moción de censura durante la intervención de su líder de ayer al mediodía. Varios líderes territoriales del partido confesaban que Rubalcaba no les había llamado previamente para consensuar esa decisión, y explicaban que a pesar de que durante el Comité Federal del sábado hubo intervenciones en ese sentido, ni la cúpula ni el propio secretario general contemplaron la moción de censura como medida inmediata, si bien no la descartaron para el futuro. 

No hubo esos contactos previos, y eso que el núcleo duro del partido, reunido de urgencia en Ferraz el domingo, después de que El Mundo publicara el contenido de los sms que se intercambiaron Bárcenas y Rajoy, ya acordó una estrategia a seguir que contemplaba la amenaza que hizo ayer pública Rubalcaba. Fuentes de la Ejecutiva consultadas por este diario justificaron ayer el hecho de que ni miembros del PSOE ni los del PP sospecharan por la mañana de las intenciones de su líder: 'El partido maneja sus tiempos', explicaron, negando así la posibilidad de que el cambio de parecer se deba a una improvisación.

La opción de la moción de censura en solitario -el PSOE la presentará aunque no cuente con el voto del resto de los partidos de la oposición, porque su objetivo no es ganarla ante la evidente falta de peso parlamentario- sale al paso de la imposibilidad de lograr un acuerdo con los otros grupos por las exigencias de estos: IU no apoyará una moción que no contemple un adelanto electoral y CiU no lo respaldará si no recoge el derecho a decidir del pueblo catalán.