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PSOE Díaz y Sánchez se disputan el voto fracturado del PSC en Catalunya

La andaluza multiplica su campaña en el territorio que le es más hostil, el único donde admite que “los avales no son tan importantes como los votos”. Necesita amortiguar el efecto del “no es no”.

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Díaz y Sánchez se disputan el voto fracturado del PSC en Catalunya. /EFE

La candidatura de Susana Díaz cuenta con un equipo de 200 personas en Catalunya para intentar revertir la mala imagen que tiene entre la militancia del PSC. “Allí le han hecho un traje complicado de destejer y no va a ser fácil”, admite un dirigente de la ejecutiva del PSOE andaluz. Catalunya es el territorio más hostil a la sevillana, a priori el más inclinado a favorecer a su rival, Pedro Sánchez, y aunque el censo del PSC se haya quedado finalmente en 14.000 afiliados (pasando de la segunda a la cuarta región con más militantes), su equipo lo considera “clave” para vencer en las primarias del PSOE.

Susana Díaz viajó a Barcelona el pasado 6 de abril para reunirse con el líder del PSC, Miguel Iceta, el principal puntal orgánico que le quedaba a Pedro Sánchez, antes de prometerle a la andaluza su neutralidad en las primarias. En aquella reunión, Díaz volvió a tantear al catalán sin terminar muy segura de si éste jugaría en su equipo o en el del madrileño pero, por si acaso, cerró con él una intensa agenda de campaña en Catalunya. Esta misma semana ha regresado para estar en el acto homenaje a la fallecida Carme Chacón, y volverá al menos tres veces más hasta que terminen las elecciones internas.

La equidistancia de Iceta inquieta al equipo de Susana Díaz, de ahí que hayan puesto en marcha nueva estrategia para ganar terreno a sus rivales en Catalunya: Ahora los susanistas se arrogan entre dientes el favor del líder del PSC y han intentado usar a Iceta ariete contra Sánchez valiéndose de dos relatos: el primero es una grabación hecha pública hace unos días en la que se oye a Iceta reconocer que fue un error propiciar el no a la investidura de Mariano Rajoy en contra del criterio mayoritario del comité federal del PSOE. Tal confesión es un torpedo en la línea de flotación de la candidatura de Pedro Sanchez, que ha hecho del “no es no” un lema de campaña y casi un manifiesto político.

La grabación ha desatado la ira de muchos sanchistas catalanes, y el entorno de Susana Díaz ha aprovechado la grieta para colar una idea fuerza: En Catalunya, al contrario de lo que defienden en el resto de territorios, “los avales no van a ser tan importantes como los votos”. Los susanistas creen que el PSC está dividido en dos familias casi al 50% y, dado que aquí no cuentan con el respaldo del aparato, su estrategia pasa por negar que exista un aparato fuerte, y apelar al sentido del voto de las bases (lo mismo que hace Sánchez en las comunidades donde gobiernan los barones afines a Díaz).

¿Por qué importa esta idea? Porque vislumbra cierta flaqueza, cierto nerviosismo en el equipo de la presidenta andaluza, temerosa de que Sánchez logre recabar entre Catalunya y la Comunidad Valenciana (donde el madrileño es más fuerte) suficientes avales como para equilibrar la ventaja que, se da por hecho, ella le sacará en Andalucía. Díaz se ha propuesto ganar las primarias en la primera ronda, esto es, en el periodo de recogida de avales (que arrancó el pasado jueves y culmina el 4 de mayo). Su equipo, muy activo en redes sociales, trabaja para aplastar las expectativas de sus rivales reuniendo más de 41.000 firmas, es decir, superando el número de avales que recaudó Pedro Sanchez en las primarias de hace tres años gracias entonces al apoyo necesario de Díaz. Ahora el madrileño mide sus fuerzas solo, sin la ayuda de la potente federación andaluza, aunque su equipo cuenta con al menos un 30% de críticos en esta región.

En el Palace de Barcelona

El segundo relato sobre Iceta no es una grabación, sino una foto: el próximo miércoles 26 de abril, el líder del PSC presentará a Susana Díaz durante un almuerzo-conferencia en el hotel Palace de Barcelona, al que han sido invitados políticos, empresarios y miembros de la sociedad civil catalana. Este foro es el que aprovechará Díaz para despojarse del “traje” y los “prejuicios” que le atribuyen sus detractores en Catalunya, incluso dentro de las filas del PSC. Para asistir se requiere confirmación previa con dos días de antelación y pagar 50 euros el cubierto. La conferencia de Susana Díaz está organizada por la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País (que preside Miguel Roca), y patrocinada por grandes empresas como Telefónica, Gas Natural, Deloitte y AED. Algunos sanchistas han usado esta información en las redes sociales para volver a vincular a Díaz con las grandes empresas del Ibex, una estrategia que comparten con Podemos, y que busca ahondar en la imagen derechista de la andaluza para alejarla de las bases del PSOE. Sin embargo, el propio Pedro Sánchez fue invitado y asistió a este mismo foro en Barcelona, en 2015, con los mismos patrocinadores que ahora.

Al margen de la guerra sucia en redes sociales, sí es importante la imagen de un Iceta ejerciendo de anfitrión de Susana Díaz ante los poderes fácticos de Catalunya (su equipo lo considera un tanto a favor). Los sanchistas han percibido la amenaza de este relato enseguida, replican que el líder del PSC es “neutral, como le pidió la propia Susana”, y han anunciado que éste también asistirá a un mitin de Pedro Sánchez cinco días antes, el 22 de abril. El propio Iceta salió al paso al escuchar su nombre en boca de tantos susanistas, desmarcándose con cierta habilidad. “Susana Díaz es una fuerza política arrolladora y con gran ambición política. Tiene una visión más canónica y tradicional de lo que ha sido el PSOE, frente a otros más proclives a alianzas de izquierdas”, y añadió: “Yo no digo a quién votaré, pero soy partidario de pactos e izquierdas”. Respecto a esto, una persona de la estrecha confianza de Díaz advirtió: “Iceta pone huevos en todas las cestas. En Catalunya no serán tan determinantes los avales como los votos”.

Catalunya, más en pueblos que en ciudades

En el equipo catalán de Susana Díaz se han integrado alcaldes, concejales, dirigentes locales y militantes de agrupaciones próximas al Baix Llobregat, una comarca de 30 municipios de la provincia de Barcelona donde se asienta la mayor comunidad de andaluces fuera de Andalucía, y donde están inscritos 2.800 de los 14.000 afiliados que finalmente puede acreditar el PSC.

El secretario de Organización del PSC en esta comarca, Joaquín Fernández Martos, es quien coordina la campaña de Díaz en Catalunya, y su estrategia pasa, de momento, por mantener un distanciamiento prudencial con las grandes ciudades -donde la sevillana provoca más recelos entre la burguesía catalana- y buscarle escenarios “propicios”, municipios de tradición obrera donde la candidata explote su “capacidad de empatía y acercamiento a la gente”. La presidenta andaluza también cuenta con poderosos “teloneros” en Catalunya, como el expresidente José Luis Rodriguez Zapatero, o el diputado Eduardo Madina, que obtuvo muy buen resultado en este territorio hace tres años, en las primarias que perdió frente al tándem Sanchez-Díaz. Zapatero, Madina y gente del entorno de la malograda Carme Chacón son bien recibidos por una parte de la militancia del PSC, y la idea es que intervengan a favor de la andaluza, pero sin que ella haga necesariamente acto de presencia.

En los primeros siete días del proceso de primarias del PSOE, Susana Díaz ha recorrido más de 5.000 kilómetros en coche, en tren y en avión. La presidenta andaluza y candidata a la secretaría general del partido ha programado mítines en cinco comunidades autónomas, tres de ellas claves para vencer la contienda -Andalucía, Catalunya y Comunidad Valenciana- porque juntas suman casi la mitad de la militancia socialista de España. El lunes viajó de Sevilla a Granada y vuelta, unos 700 kilómetros, el martes presidió el Consejo de Gobierno por la mañana, y por la tarde se subió en un AVE hasta Madrid, donde tuvo un encuentro con militantes de Alcalá de Henares. El miércoles se excusó del pleno en el Parlamento (gracias a un acuerdo con el resto de fuerzas políticas) para volar a Barcelona y estar presente en homenaje de Chacón. El jueves por la mañana estuvo en Sevilla junto a los Reyes eméritos en el 25 aniversario de la Expo’92, y por la tarde se sometió a las preguntas de todos los grupos de la oposición durante la sesión de control al Gobierno. Cuando terminó, improvisó un mitin en el municipio sevillano de La Rinconada.

El viernes por la mañana participó junto al expresidente Felipe González por el 25 aniversario de la línea de AVE Madrid-Sevilla, luego se sumó a la efeméride organizada por el Gobierno central, y acudió a recibir en la estación de Santa Justa al presidente Mariano Rajoy, presentándole en persona la batería de demandas por la falta de infraestructuras en Andalucía. Por la tarde cogió un tren hasta Valencia, donde ofreció un mitin a la militancia, luego hizo lo mismo en Xátiva, municipio en el que reapareció Pedro Sánchez tras meses desaparecido. El sábado estuvo en Elche, y este domingo en Albacete y Ciudad Real.

Susana Díaz ha tardado tres años en decidirse a dar este paso, encara las primarias del PSOE como un punto de inflexión en su carrera política, se juega mucho más que sus rivales: si gana, tendrá que compatibilizar la gestión de una comunidad con 8,5 millones de habitantes, con un gobierno en minoría dependiente de Ciudadanos, con la dirección de un PSOE destrozado, bajo mínimos y con una crisis interna grave. Si pierde, su liderazgo será cuestionado no sólo como figura nacional, sino como secretaria general del PSOE andaluz y presidenta de la Junta. De ahí la sobrecarga y el frenetismo de su agenda, institucional y orgánica, que parece dejar en pañales cualquier campaña electoral conocida hasta ahora. Díaz aspira a liderar el PSOE federal para luego liderar el Gobierno de España. En la primera semana de las primarias ha tratado de sepultar las críticas de quienes cuestionaban que fuera posible compaginar las elecciones internas con la gestión de su Administración.