Publicado: 01.04.2014 07:00 |Actualizado: 01.04.2014 07:00

El pufo de José Luis Moreno en Valencia

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Cuando José Luis Moreno se alzó —tras un concurso con apretado resultado— con la adjudicación pública de la programación del Teatre El Musical de Valencia, enclavado en pleno corazón del barrio de El Cabanyal, los detalles de la misma no salieron a la luz pública. Sin embargo, en la rueda de prensa que el famoso ventrílocuo y empresario realizó en la sala en marzo del pasado año, anunció —además de zarzuelas, teatro en valenciano, o conciertos de las bandas de música más reputadas de la zona— un plato estrella: la emisión en directo, a modo de reality show, de la vida en las entrañas del teatro.

Entonces la propuesta desconcertó a todos. ¿Qué interés podía tener seguir las interioridades del teatro municipal? De aquél Gran Hermano entre bambalinas nunca se supo, pero lo cierto es que, doce meses después, a más de uno le gustaría saber qué ha pasado tras las pesadas puertas de madera del teatro del Cabanyal. Por un lado porque muy pronto se descubrió que el espacio podía contar hasta con una pseudo celebridad, pues Toti Corbín Barberá, sobrina de la alcaldesa Rita Barberá, había sido el primer fichaje de Moreno para el equipo gestor del espacio. Por otro, porque quizás así se sabría con más detalle qué han hecho el ventrílocuo y sus subordinados para recoger un escenario que se había ido consolidando en los últimos años y relegarlo al ostracismo, con una programación de "calidad limitada" y denuncias de impagos al fisco y la Seguridad Social aireadas por la oposición en la cámara municipal.

"Desde que llegó Moreno esto está muerto" comenta a Público un hostelero con un local cercano al teatro, tras señalar que la reapertura en 2004 de El Musical había supuesto la "única buena noticia que Rita Barberá había dado al Cabanyal". Su local, como otros de la zona, se benefició durante años de la asistencia de público antes y después de cada representación, pero con la llegada de Moreno la cosa cambió: la nueva programación ya no arrastraba gente a la sala.

Y no porque la zarzuela, el teatro en valenciano o los conciertos de bandas de música prometidos no fueran del agrado del público, sino porque estos espectáculos tampoco llegaron a componer el núcleo de la programación. "Sólo programa compañías y cómicos amateurs, y espectáculos infantiles; nada serio que se quede más de dos días", describen la oferta del teatro fuentes valencianas del sector, que aseguran que, pese a que Moreno lo prometió en rueda de prensa, nunca se puso en contacto con las compañías para programarlas, sino para ofrecerles la posibilidad de alquilarles el local.

¿Fue esa oferta de Crystal Forest —la empresa con que el empresario optó al concurso— la que enamoró al ayuntamiento y desbancó las de la anterior concesionaria y otra compañía madrileña? Oficialmente el consistorio valenciano no ha dicho esta boca es mía a ese respecto, aunque la pasada semana la concejala de cultura, Mayrén Beneyto se vio forzada a evidenciar su malestar después de que el grupo municipal de Compromís desvelara que el ayuntamiento solo ha abonado a la empresa 130.566 euros de los 379.000 euros anuales por los que consiguió la concesión. ¿El motivo? Las diferentes deudas con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria que Crystal Forest mantiene desde el pasado mes de junio de 2013. Tan solo transcurridos tres meses desde la adjudicación del espacio.

Lo llamativo de la situación, especialmente tratándose de un concurso público, es que tenía precedentes. "Las productoras creadas por José Luis Moreno (Alba Adriática, Miramón Mendi, Kulteperalia y la recién creada este mayo Crystal Forest) arrastran [...] denuncias, malas condiciones de trabajo, paros del equipo, despidos injustificados y falta de respeto de los derechos básicos de los trabajadores en general", denunciaba en otoño de 2010 el Sindicato de Técnicos Audiovisuales y Cinematográficos del Estado Español que, como otras asociaciones sectoriales antes y después de esa fecha, se las ha visto en los juzgados con las empresas del responsable de dar voz a Macario y Monchito.

Por otro lado, Moreno se presentó al concurso de El Musical con la empresa Crystal Forest después de haber realizado una polémica gestión del Teatro de la Laboral, en Gijón, a través de la citada Kulteperalia. Una gestión iniciada con una rueda de prensa en la que prometió convertir el recinto en un "Zara de la Cultura" y finalizada apenas seis meses después adeudando decenas de miles de euros a proveedores.

Pero a pesar de este currículum, el Ayuntamiento de Valencia decidió confiar el teatro al empresario, que figura como donante del PP en los papeles de Bárcenas y que figuró como imputado en una pieza archivada del caso Palma Arena por un presunto soborno a Jaume Matas, que el juez Castro consideró no probado. Sólo meses después, con la errática programación dando sus primeros frutos y una vez iniciados los impagos al fisco y a la Seguridad Social por parte de la adjudicataria, Moreno puso como gerente en el teatro a Felipe del Baño, un exdiputado en Les Corts del PP y ex asesor de Teatres de la Generalitat.

Pero ya a finales de febrero Del Baño abandonaba el empleo, según fuentes de su entorno, después de no haber cobrado prácticamente ni una de sus nóminas. Fuentes del Grupo José Luis Moreno consultadas por Público no desmintieron ayer este punto, y no supieron dar una fecha para que la empresa se ponga al corriente de los pagos contraídos con Seguridad Social y Hacienda derivados de su actividad en El Musical. "Ha llegado el momento de rescindir el contrato con Crystal Forest. El servicio cultural del Ayuntamiento tiene que asumir directamente la gestión del teatro del Cabanyal-Canyamelar para asegurar un servicio de calidad para los vecinos", apunta la concejala del grupo municipal de Compromís, Consol Castillo, antes de añadir que "los valencianos merecemos mucho más que enchufismo y corrupción". Pero por lo pronto, desde el consistorio de Barberá nadie para los pies a Moreno. El espectáculo, con reality o sin él, continúa.