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Puigcercós presiona a Carod para que no sea candidato

El dos del Govern podría aceptar una «salida airosa» dada la correlación en ERC

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Resolver quien será candidato de Esquerra en las próximas catalanas sigue siendo un tema embarazoso cuando han pasado cuatro meses del proceso congresual en que Josep-Lluís Carod-Rovira se vio forzado a dejar la presidencia del partido en manos de Joan Puigcercós.

Pero después de los cónclaves territoriales de otoño, que han reforzado el liderazgo del presidente de ERC y postergado a los afines al vicepresidente del Govern en el plano orgánico, el camino parece algo más llano para Puigcercós. Por eso el aparato del partido ejerce una discreta pero persistente presión a Carod y su entorno para que tire la toalla y renuncie a disputar la condición de cabeza de cartel.

El choque —en forma de primarias con derecho a voto para los 10.000 militantes independentistas— parecía inevitable hace unas semanas, pero según fuentes de los dos sectores consultadas por Público las cosas “se han movido”.

Los contactos con mesa y mantel de por medio entre Carod y Puigcercós para mejorar la coordinación entre partido y Govern han mejorado las cosas a nivel personal. Y que las expectativas electorales de Esquerra no sean, por ahora, halagüeñas les ha llevado a “extremar la responsabilidad”.

La legislatura catalana cruzará en unos días su ecuador pero las dos principales incógnitas (la negociación de la financiación y la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut) siguen en el alero. Su desenlace puede provocar vuelcos inesperados e incluso un adelanto electoral.

Unos y otros admiten que difícilmente Esquerra revertirá la situación (algunas encuestas vaticinan la pérdida de 4 ó 5 de sus 21 escaños en el Parlament) si va a las urnas después de otro enfrentamiento fratricida. Ser candidato y sacar buen resultado sería, por tanto, un imposible capaz de arruinar la carrera al más pintado pese a que ERC recupere la equidistancia entre PSC y CiU. Eso es lo que pretende Puigcercós cuando flirtea con Artur Mas o dicta un discurso lejano al dogma izquierdista.

Carod tiene en su haber los mejores resultados del partido desde la República y aún aparece como el referente para parte de la militancia. Por eso, y pese a que ahora él y sobre todo sus dirigentes más afines estarían dispuestos a estudiar una “salida airosa”, el vicepresidente venderá cara su piel en ERC.  Se ha especulado con que presida el Parlament, pero en este papel se encuentra a gusto Ernest Benach, principal apoyo de Carod. Algunos dirigentes opinan que una solución “de tipo más cultural” podría atraerle en un futuro.

Puigcercós anunció antes de lanzarse en primavera a por el liderazgo de ERC que estaba dispuesto a ser candidato a la Generalitat pero no lo ha formalizado y no acelera el proceso de primarias. Todo pese a que los suyos no contemplan otra cosa y a que algunos le han pedido que dé el paso ya, como el conseller Jordi Ausàs.

El presidente de Esquerra, que lo tendrá difícil para desactivar al sector crítico pese a que este ha perdido fuelle por su fiasco en los congresos territoriales, está decidido a asumir el reto “en las condiciones que sea”. Pero antes quiere dar más tiempo a Carod.