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Los puntos fuertes y débiles de la colaboración de Podemos con el Gobierno

A pesar de las promesas de entendimiento y del papel de intermediario de Iglesias con los partidos catalanes, hay pocas concreciones y, aunque desde la dirección confían en su papel de socio preferente, las dudas por las dificultades para conseguir las medidas propuestas por Podemos están surgiendo entre la formación.

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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en una imagen de archivo - EFE

Esta semana ha estado marcada por un mensaje claro: Podemos y PSOE están dispuestos a colaborar. Hay una voluntad de entendimiento para trabajar a lo largo de la legislatura. Durante la primera sesión de control del Gobierno se escenificó esto: Pablo Iglesias afirmó desde el hemiciclo de la Cámara Baja que juntos pueden "hacer cosas históricas". Pedro Sánchez le siguió y se comprometió a reconstruir los derechos y las libertades recortadas por el PP.

El presidente también dio a conocer en Onda Cero los acuerdos a los que llegó con Iglesias durante la reunión secreta del pasado jueves: ser socio preferente y participar en las decisiones del Ejecutivo, iniciar el camino para pactar el apoyo de Podemos al techo de gasto y Presupuestos de 2019 y que el líder de del partido morado actúe como intermediario para el diálogo en Catalunya. Quim Torra e Iglesias anunciaron unos días después que el próximo lunes 25 se reunirán ambos dirigentes.

Sin embargo, más allá de las buenas palabras y de las promesas de entendimiento, ha habido muy poca concreción de este trabajo que anuncian que llevarán a cabo y sobre el acuerdo de las medidas. El cara a cara entre Iglesias y Sánchez durante la pregunta sobre la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad ejemplifica esto: las reivindicaciones de Podemos, el entendimiento con el PSOE, pero una respuesta poco definida. Esto ha comenzado a generar dudas entre diputados del partido que no tienen claro que la estrategia de ser socio preferente sea la mejor opción para el partido. 

Negociar las medidas una por una

Iglesias avanzó en el último Consejo Ciudadano Estatal las 20 medidas que el partido considera como urgentes y que pedirá al Gobierno que se lleven a cabo. "Ahora mismo, para Podemos, la relación con el Gobierno es de trabajar para cambiar la España que ha dejado el PP. Las 20 medidas que anunció Iglesias son las demandas de la España del 15M y del 8M. El Gobierno debe atender las peticiones de aquellos que durante este tiempo no han perdido la esperanza y lo que hará Podemos será acompañar y también señalar el camino de esa España a este Gobierno con una colaboración como socio preferente", alegan fuentes de la dirección de Podemos a Público

La idea es negociar las medidas una a una: se intentará por separado conseguir desde la revalorización de las pensiones, la derogación de las leyes mordaza y reformas laboral a la subidad del SMI. Algunos temas que, a priori, son muy complejos de ser pactados con los socialistas.

Este martes pasarán el primer frente: la Ley de permisos de paternidad y maternidad de Podemos, sin que Sánchez se haya pronunciado

Una de ellas, la reforma laboral, parece de las más complicadas de conseguir ya que los socialistas ya han afirmado que no es posible derogarlas en esta legislatura. Aunque desde el partido morado insisten en ello, como explicó Pablo Echenique este jueves en Los Desayunos de TVE: "Nosotros creemos que hay que derogar la reforma laboral, tanto la del PP como la del PSOE. Esa es nuestra posición y nosotros estamos dispuestos, si faltan apoyos parlamentarios, a ayudar a buscarlos. Pensamos que es lo que hay que hacer, pero como en toda conversación entre fuerzas que tienen proyectos políticos diferentes habrá que hablar." Aunque incluso antes pasarán por otro debate que puede marcar sus relaciones y es que el próximo martes se debate la propuesta de Ley de Podemos para garantizar permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles. En los pasillos del Congreso, Iglesias ya advirtió: "Esperamos que el Gobierno acepte nuestra proposición de ley en sus términos". Sin embargo, Sánchez no confirmó su postura en el pasado pleno.

Temas complejos para negociar y que generan "inquietudes" entre algunos de los diputados del partido morado. Los límites que supone ser socio del Gobierno puede volverse a la contra del partido si Podemos no consigue sacar adelante estas medidas después de haber confiado en los socialistas. De hecho, ya hay quienes critican que se haya bajado el discurso respecto al techo de gasto, y es que desde el primer posiconamiento más duro han pasado, después de la reunión con Sánchez, a mantener que siguen estando en contra de la política de austeridad marcada desde Bruselas, pero que no jugarán un papel importante ya que está en manos del PP. 

Aunque desde la dirección inciden que llevar a cabo o no el resto de políticas queda en manos del Gobierno que es "quién debe decidir qué va hacer ante medidas como la derogación de la reforma labora, la Ley Mordaza, aprobar los permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles y 100 % remunerados, además de todas las medidas urgentes ya expresadas por Pablo Iglesias".

El papel de socio preferente de Podemos

Desde la moción de censura, Podemos y el propio Iglesias han jugado papeles claves. Ahora seguirán haciéndolo como socios preferentes en una dirección en la que parece que reinará la armonía. Aunque cómo negociarán los partidos todavía está por concretar. El líder del partido morado ya ha apuntado que es "muy importante" concretar todo eso en un canal oficial, avanzando que Sánchez está de acuerdo en que las portavoces parlamentarias, Adriana Lastra e Irene Montero exploren "cómo coordinar los trabajos parlamentarios de manera estable". Para Podemos, como afirmó Iglesias, está presente la opción de una mesa de coordinación, aunque Lastra no se ha mostrado favorable a ello. 

En este sentido, el secretario de Organización también apuntó que a pesar de que no se ha llegado a ningún acuerdo global, sí a "configurar equipos" para comenzar a trabajar en las leyes que ambos partidos acuerden llevar a cabo. Una fórmula con la que Podemos podría evitar perder peso y afianzar relaciones evitando una carrera entre los dos partidos por presentar iniciativas sociales que sean comunes. 

La desconfianza hacia el PSOE

La predisposición del PSOE y Podemos a colaborar en el Congreso no es cuestionable, y esto allana mucho terreno: pero no es la primera vez que hay esta intención y los casos fallidos resuenan y siembran dudas. 

Los intentos fallidos de negociaciones de Podemos y PSOE todavía están presentes

La preocupación entre algunos diputados del partido es que se vuelva a fallar en este intento y se cree un desánimo entre la izquierda. El estigma que se pudo crear durante aquellos meses de 2016 no ha desaparecido al completo y hay sectores de Podemos, como Anticapitalistas, que sostienen que la postura del partido debe ser "avanzar en derechos desde el conflicto". Desde la tercera pata del partido, critican que el Gobierno del PSOE no representa una alternativa real de cambio, ni menos sus políticas estructurales que muestran muchas limitaciones para poder legislar en favor de las clases populares.

Aún así, bien es cierto que durante estos años el tablero ha cambiado. Entonces, Sánchez buscó como primer socio a Albert Rivera, con quien todavía no se conoce encuentros ni contactos telefónicos, a pesar de que Ciudadanos ya ha anunciado que están dispuestos a negociar con ellos en temas como el techo de gasto y los próximos Presupuestos de 2019. Este cambio de política juega a favor de Podemos, teniendo ahora la llave para sacar leyes adelante, abriendo más opciones a poder legislar sin tener que hacerlo a golpe de decreto.