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"Quienes retiran prestaciones sociales no merecen nuestro respeto"

David Fernández Calviño, diputado de Alternativa Galega de Esquerda por Anova, recuerda el proceso de formación de una coalición que desbancó al BNG como tercera fuerza política en las última elecciones g

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En octubre de 2012, Alternativa Galega de Esquerda, una nueva coalición formada por  ANOVA-Irmandade Nacionalista, Esquerda Unida (federación gallega de IU), EQUO Galicia y Espazo Ecosocialista Galego, con Xosé Manuel Beiras a la cabeza, irrumpía en el Parlamento gallego con 9 escaños desbancando al BNG y consolidándose como tercera fuerza política en Galicia. Cinco diputados fueron para EU y los cuatro restantes para ANOVA.

David Fernández Calviño (Toén, Ourense, 1979) es un doctor en Ingeniería de Montes que, tras casi un año en el paro, pasó a ocupar un escaño por ANOVA. Durante la IV Universidad de Verano de Izquierda Anticapitalista, en la que participaba en un debate sobre unidad de la izquierda, este diputado recordó para Público el proceso de formación de su partido y de la coalición y explicó los pasos a seguir en el futuro.

¿Cómo surge Anova y por qué?

En febrero del año pasado, varias personas que estábamos en el Encontro Irmandiño, una corriente interna del BNG, decidimos abandonar el BNG y en los meses siguientes se hizo un llamamiento a la sociedad y a otras fuerzas nacionalistas gallegas para crear una alternativa distinta a lo que había hasta ese momento. Cuajó en el mes de julio del 2012, justo antes de que el presidente de la Xunta convocara elecciones. Todo lo de después fue una vorágine enorme.

¿Qué supone el nacimiento de Anova para el nacionalismo gallego?

'El BNG había cometido una serie de pecados muy graves y la gente había dejado de confiar en él' Creo que es el aire fresco que demandaba una parte importante de la sociedad gallega, ya que el BNG había cometido una serie de pecados muy graves y la gente había dejado de confiar en él. Cuando estuvieron en el Gobierno, creo pasaron determinadas líneas rojas que una formación de izquierdas no se puede permitir. Se estaba convirtiendo en un partido clásico, en el que el aparato decidía absolutamente todo, renunciando a los consensos que venía existiendo dentro de la organización desde el año 82. Las políticas que aplicó e incluso los propios discursos hicieron que la gente verdaderamente de izquierdas empezara a no creerse el discurso de la organización.

¿Cómo fue el proceso de construcción de Anova tras la escisión?

Fue bastante duro. Éramos gente que veníamos de procesos muy duros dentro de otras organizaciones, con una diversidad enorme dentro de la izquierda y el nacionalismo gallego. Fue muy difícil llegar a un acuerdo, pero felizmente, el 14 de julio conseguimos echar andar con unos mínimos.

El adelanto electoral precipitó todo, por eso seguimos en proceso de construcción y de mejora para tratar de ser esa herramienta para la sociedad capaz de cambiar esta situación en la que estamos inmersos los ciudadanos europeos.

¿Cuál es la perspectiva de su organización sobre la actual coyuntura política y económica?

'Esta situación puede cambiar simplemente aplicando políticas  socialdemócratas clásicas'Creemos que una inmensa mayoría de ciudadanos está siendo agredida por las políticas aplicadas tanto por la Unión Europea como por el Estado español y la Xunta de Galicia. Creemos que esta situación puede cambiar aplicando políticas de izquierda, ni siquiera muy radicales, sino políticas socialdemócratas clásicas para tratar de mejorar la calidad de vida de las personas. No creemos que el conjunto de la ciudadanía deba pagar los platos rotos de los grandes poderes económicos.

Son un partido nuevo que trabaja en el Parlamento con Esquerra Unida. ¿En qué se diferencia su trabajo parlamentario del resto de grupos de izquierda?

Mi experiencia es que, viniendo de culturas políticas distintas, Esquerda Unidad, Equo y los ecosocialistas gallegos, vemos que, a la hora de trabajar, las afinidades son mucho mayores que las diferencias porque vemos que la sociedad está siendo agredida de forma tan brutal que en nuestra acción no tiene que haber diferencias. Creo que lo que nosotros aportamos o intentamos aportar, al margen de las circunstancias y de lo que pueda pasar a nivel electoral, es que nosotros decimos lo que pensamos. Tenemos que defender aquello en lo que creemos y ser firmes en nuestras convicciones, si no no tiene sentido estar en política. Los demás partidos de la izquierda como el BNG están acostumbrados a hacer política de mercadeo en la que nunca son claros en su posicionamiento.

El pueblo quiere que se le diga la verdad y, si no están de acuerdo, que no nos voten, pero nosotros somos lo que somos.

Se caracterizan por emplear un lenguaje duro en sus intervenciones parlamentarias. En su caso, le costó la expulsión de la Cámara en una ocasión.

'Ante este ataque a la ciudadanía no podemos aparentar que somos todos amigos en el Parlamento'Sí, me expulsaron por hacer unos chistes, no por faltar al respeto a nadie, lo que demuestra el talante democrático del PP.

En realidad, existe una cortesía absurda dentro del Parlamento. Parece que no se pueden decir determinadas cosas. Nosotros no respetamos esta cortesía porque creemos que ante este ataque a la ciudadanía no podemos aparentar que somos todos amigos allí dentro. Para mí, unas personas que retiran determinadas prestaciones sociales, como por ejemplo en materia hospitalaria, aumentando la mortalidad de los pacientes, no merecen ningún tipo de respeto, por mucha corbata que lleven. Creemos que tenemos que ser muy firmes contra esta barbarie.

¿Cuál es su relación con el PSG y el BNG?

Es buena. Tiene que ser buena, ya que creemos que debe existir una alternativa de Gobierno en Galicia. Es cierto que tenemos que aguijonearles para que hagan una política más dura frente al PP y, en ese sentido, lo hemos conseguido. Al PSG y al BNG los respetamos aunque haya discrepancias, y obligatoriamente  tenemos que tener con ellos un mínimo común denominador, al menos hasta que consigamos apartar definitivamente al PP de la Xunta.

'En un posible acuerdo de Gobierno con BNG y PSG, marcaremos unas líneas rojas que no vamos a pasar' Lo que es cierto es que, en un posible acuerdo de Gobierno, marcaremos unas líneas rojas que no vamos a pasar en ningún caso. Estamos a favor de la educación pública, por lo tanto, en un Gobierno en el que estemos nosotros, los conciertos con la educación privada se tienen que ir reduciendo progresivamente. Al igual ocurre con la Sanidad. Nuestro objetivo es cambiar el rumbo de la nave en la que estamos y, a nivel español, se debe hacer lo mismo.

Alternativa Galega de Esquerda destacó también gracias a la figura del Xosé Manuel Beiras. ¿Hubiera tenido tanto éxito esta coalición sin él?

Probablemente no. Es una gran catapulta mediática y más en este momento. Es una persona que siempre dijo lo que pensaba, con imagen de político limpio y decente. En Galicia es conocido por la mayor parte de la población y sin su presencia, en lugar de nueve diputados, a lo mejor hubiéramos tenido dos.

¿Es AGE una coalición con futuro más allá de la últimas elecciones? ¿Hay perspectivas para ampliarla con otros colectivos y partidos?

Desde luego. No tendría sentido una coalición de izquierdas si no estuviera abierto a la sociedad y a otros grupos políticos que trabajan desde el campo de la izquierda con los matices que sea. Todos los que estén a favor de mantener y mejorar el Estado del bienestar en Galicia y el resto de España y respeten el derecho de autodeterminación del pueblo gallego serán bienvenidos.

¿Cómo encaran las próximas elecciones europeas?

Si no hay coalición de izquierda en este momento vamos a dejar pasar una gran oportunidad de cambiar las cosas en este país Somos partidarios de plantear un frente plural de Estado como el que expusimos en su momento para Galicia. Sabemos que no va a ser fácil, pero en estos momentos tenernos dejar aparte nuestras diferencias de matiz, buscar ese mínimo común denominador con un programa claro y creo que el conjunto de la izquierda debe ir junta.

Parece difícil que Equo e Izquierda Unida se vayan a poner de acuerdo para ir en coalición y creo que, en este momento, es necesario que todos cedamos algo. Si no hay coalición de izquierda en este momento vamos a dejar pasar una gran oportunidad de cambiar las cosas en este país.

Personalmente me gustaría un gran bloque con ERC, las CUP, Compromís, la izquierda de Baleares, IU, Equo, Sortu, los partidos que están en Amaiur,... Creo que todo lo que es la izquierda anticapitalista del Estado español, los que defendemos un sistema más justo donde los ciudadanos estén por encima de otros intereses debemos ir juntos, y creo que la ciudadanía lo valoraría positivamente.