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CAMÍ A LA INVESTIDURA Quim Torra llena de menciones republicanas un discurso para convencer a la CUP

El candidato a la investidura insiste que pretende ser un «presidente republicano», a la espera de poder restituir en el cargo Carles Puigdemont. Pone énfasis en la voluntad de impulsar un proceso constituyente "de abajo a arriba" y al cumplir el mandato del 1-O, es decir, "construir un estado en forma de república".

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Joaquim Torra, en su discurso como candidato a la investidura a la Presidència de la Generalitat / Parlament de Catalunya

Quim Torra pretende ser el presidente "provisional" de un gobierno de la Generalitat que "repare" los efectos de la aplicación del 155 y que "haga República".

En el discurso de la primera sesión del nuevo debate de investidura, que vivirá un segundo capítulo el lunes porque hoy no cuenta con la mayoría absoluta necesaria para ser elegido, Torra ha puesto mucho énfasis en recalcar que Carles Puigdemont es el "presidente legítimo" de Catalunya y que uno de los retos fundamentales de su ejecutivo será restituirlo en el cargo. No ha dado detalles sobre cómo hacerlo. La intervención de Torra también ha estado marcada por las alusiones a la pretensión de avanzar hacia la consecución de la República catalana: "seremos leales al mandato del 1 de octubre, que es construir un "stado en forma de república".

El diputado, que apenas se acaba de estrenar como cargo electo después de las elecciones del 21 de diciembre, ha intentado vestir con pinceladas republicanas el discurso claramente autonómico que hace un mes y medio pronunció Jordi Turull, durante el pleno de su fallida investidura. Con todo, no ha dudado en "hacer suyo" aquel programa de gobierno. Las alusiones constantes a la república y una mayor insistencia en garantizar la igualdad social son gestos con los que ha buscado tejer una mayor complicidad con la CUP, que este domingo decidirá en un consejo político si mantiene la abstención -lo que permitiría la investidura de Torra por mayoría simple- o gira hacia el no, como quieren varias asambleas territoriales de esta organización.

Convertido en el epicentro de todas las miradas, Torra se ha dirigido al hemiciclo flanqueado por Elsa Artadi y Eduard Pujol, dos de los diputados de Junts per Catalunya (JxCat) que forman parte del núcleo duro de fieles a Puigdemont y que también habían sonado como hipotéticos candidatos a la presidencia. Sin mostrarse especialmente nervioso durante los poco menos de 50 minutos de  discurso, Torra ha empezado saludando a los familiares de los "presos y exiliados políticos" y ha afirmado que "quién tendría que estar hoy aquí es el presidente legítimo de Catalunya, Carles Puigdemont". A partir de ahí ha defendido la necesidad de formar gobierno, "porque es la mejor manera de luchar contra el 155 y recomponer el país", la "mejor manera de lucha por los presos" y la "mejor manera para que el país avance en todos los frentes". En este sentido, ha recuperado una cita clásica de Joan Fuster: "toda política que no hagamos nosotros, será hecha contra nosotros".

Ahora bien, si una cosa ha quedado especialmente clara es que Torra pretende ser un presidente provisional -"yo no querría estar aquí", ha asegurado, para afirmar a continuación que "hacer gobierno es la mejor manera de seguir el hilo conductor republicano". "He aceptado llevar hacia adelante, provisionalmente, esta legislatura, pero persistiremos e investiremos a Carles Puigdemont lo antes posible", ha manifestado. El reto, sin embargo, en va mucho más allá en cualquier caso y pasaría para avanzar hacia la República, si bien en ningún momento ha hablado abiertamente de desobediencia a las instituciones españolas.

"Nos hará falta un gobierno y un país muy fuerte y unido para encarar juntos los retos que se nos presentan", ha asegurado. Se ha mostrado confiado que "en unos días se levantará el 155", de tal forma que "ya no habrá excusas para trabajar sin descanso por la República". En este sentido, ha resumido en cinco palabras su intervención: "excepcionalidad, provisionalidad, responsabilidad [que pasa para hacer gobierno], diálogo -"estamos dispuestos a dialogar desde mañana mismo"- y vida -"tenemos que pasar de la represión y el autoritarismo a rescatar la vida y afirmar el respecto a los otros por encima de todo".


Hacer república, reapertura de embajada y comisionado sobre el 155

A la hora de remarcar las prioridades de su gobierno, Torra ha asegurado que "haremos República", uno de los mantras que repite últimamente buena parte del independentismo, si bien el significado de la expresión varía mucho en función de quien lo pronuncia. Para Torra se trata de hacer un "republicanismo entendido como sociedad de ciudadanos libres e iguales, no subordinados. Sin ciudadanos libres no hay República". Según él, la "construcción de la república de todos tiene que ser una oportunidad de cambio real, para garantizar los derechos de todos" y ha destacado que la "igualdad" tiene que ser "el eje central de las políticas públicas", junto con otras cuestiones como la "perspectiva de género" y la lucha "contra la violencia machista". Otro elemento que ha querido priorizar Torra es el impulso de un proceso constituyente, que en la versión ideal tendría que permitir "que a través de un proceso participativo que tenemos que hacer entre todos, de abajo a arriba, diseñar el país en el que queremos vivir y cómo queremos vivir". Este proceso tendría que culminar con la elaboración de un proyecto de Constitución.

Torra se ha abstenido de hacer una descripción detallada de su plan de gobierno y se ha limitado a hacer suyo el plan que expuso el marzo Jordi Turull, justo el día antes de que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena lo enviara nuevamente a la prisión de Estremera. Eso sí, ha señalado cuatro grandes ejes básicos de actuación: restauración democrática de las instituciones catalanas y frente común contra la represión, cohesión social, "queremos un país donde nadie quede atrás, donde se sitúe la persona al centro. Y el Estado español nos condena hacia lo residual, a ser un país de segunda, a dejar personas atrás"; emprender políticas de prosperidad económica, "que nos permitan la creación de riqueza y hacer políticas de redistribución"; y, finalmente, "situar a Catalunya en el mundo" e insistir en la "internacionalización del caso catalán". En relación a este último punto, uno de los objetivos será mantener un "diálogo permanente con actores, instituciones y organismos internacionales" y recuperar la presencia exterior de la Generalitat con el "restablecimiento, consolidación y ampliación de la red de delegaciones al exterior". Precisamente, una de las primeras estructuras que desapareció con la aplicación del 155.

Sobre este artículo, ha anunciado la intención de nombrar un comisionado que se encargue de elaborar un plan de choque para "evaluar y reparar" los efectos de su aplicación, además de afirmar que tiene la intención de retirar la demanda contra los impulsores del proceso participativo del 9-N, también ha querido hacer llegar  un mensaje de "agradecimiento y reconocimiento a Artur Mas, Irene Rigau y Joana Ortega y Francesc Homs, por haberlo hecho posible". Entre otras cuestiones, también ha defendido la voluntad para que las "políticas de género, diversidad sexual y contra la violencia sexual" formen pàrte de los "fundamentos de la República justa, igualitaria y feminista que queremos" y ha puesto énfasis en dar "todo el apoyo a los medios de comunicación públicos".

Finalmente, se ha dirigido a la población, fundamentalmente a los independentistas, para asegurar que "la libertad de Catalunya no será obra de este Parlament, ni de este gobierno. Os lo habéis ganado vosotros, defendedla cómo siempre la habéis defendido, pacíficamente, radicalmente. Así es como los pueblos ganan las victorias más bellas. Y vuestra victoria es la derrota de un Estado que nunca ha querido negociar y que el 1-O empleó la violencia". "abrimos un nuevo futuro. Necesitamos querer lo imposible y que no muera el deseo", ha concluido.