Publicado: 30.12.2015 16:31 |Actualizado: 30.12.2015 16:31

Las “quinielas” del PP vasco apuntan que habrá nuevas elecciones

“El partido va a ser entre nosotros y Podemos” comentaban este jueves, sin micrófonos ni cámaras, en un encuentro con periodistas en Vitoria.

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El candidato popular al Congreso por Vitoria, Iñaki Oyarzabal, la secretaria del PP Vasco, Nerea Llanos, el ministro de sanidad, Alfonso Alonso y el presidente de los populares vascos de Álava, Javier de Andrés, durante su comparecencia para valorar los r

El candidato popular al Congreso por Vitoria, Iñaki Oyarzabal, la secretaria del PP Vasco, Nerea Llanos, el ministro de sanidad, Alfonso Alonso y el presidente de los populares vascos de Álava, Javier de Andrés, en su comparecencia para valorar los resultados tras las elecciones generales. EFE/ADRIÁN RUIZ DE HIERRO

VITORIA.- Pintxos variados, botellas de vino, jarras de cerveza, latas de Coca-Cola... “¿Qué cumpleaños habéis montado aquí?”, bromeó el presidente del PP vasco y ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, nada más entrar a la sala de prensa de este partido en la sede de Vitoria. Esta vez no hubo declaraciones ni fotos, sino un discreto encuentro para los medios de comunicación, al que asistieron los principales responsables de esta formación en Euskadi. Los periodistas, en cambio, se contaban con los dedos de una mano.

Con la resaca del 20-D aún en el cuerpo, los empleados de la oficina de los populares en la capital alavesa se encargaron de organizar esta reunión, en la que se dejaron ver –además de Alonso- la secretaria general del partido, Nerea Llanos, y sus principales dirigentes territoriales, como Javier de Andrés, Antón Damborenea o Carmelo Barrio. “Llevamos muchas Navidades haciendo esta reunión, pero este año tuvimos que retrasarla unos días por las elecciones”, comentó a Público una de las trabajadoras de la sede de Vitoria.



Allí dentro hubo imágenes poco habituales. Poco antes del mediodía de este jueves, un distendido Alonso paseaba con una jarra de cerveza entre los asistentes, en su mayoría funcionarios y dirigentes del PP. En los distintos corrillos prácticamente no se hablaba de otra cosa: el incierto panorama de España –y de este partido- tras las elecciones generales del pasado día 20. “Por aquí ya estamos haciendo quinielas sobre lo que va a pasar en las próximas semanas y meses. Varios apuestan que habrá nuevas elecciones”, comentaron a este periódico algunos asistentes.

En efecto, la percepción de que habrá una nueva convocatoria electoral parece ganar peso en los despachos del PP en Euskadi. También creen que si eso ocurre, muchos de los que votaron a Ciudadanos se decantarían por Rajoy, tanto en el País Vasco como en el conjunto del Estado. “Si se repiten las elecciones, el duelo será entre PP y Podemos”, estimaron.

Caída libre en Euskadi

Las ambiciones de retener el gobierno nacional contrastan con la debacle de los populares en Euskadi. El PP vasco ni siquiera ha conseguido frenar la caída en las elecciones generales, en las que suele registrarse un crecimiento de los partidos de ámbito estatal. En la cita del pasado día 20, los conservadores obtuvieron 141.556 votos, exactamente 69.241 menos que en las generales de 2011. Estos resultados supusieron la pérdida de un diputado, por lo que su representación en Madrid baja de tres a dos escaños. En Bizkaia cayeron seis puntos y quedaron en quinto lugar. En Gipuzkoa perdieron más de 17 mil votos y se quedaron sin el diputado que ostentaban por esa provincia. El fracaso electoral ha supuesto que Borja Semper, su candidato guipuzcoano, quede fuera del Congreso.

El ex alcalde de Vitoria, Javier Maroto, es otra de las caras de la debacle. Tras quedar fuera de la alcaldía, el 20-D sufrió un segundo revés: tampoco podrá ocupar un escaño como diputado por Araba, al carecer de los votos suficientes. El caso de esta provincia –de marcada tradición conservadora- ha sido uno de los más dolorosos para el partido de Rajoy, que se vio desplazado a un segundo puesto por Podemos. De hecho, la formación de Pablo Iglesias se ha convertido en la opción más votada por los alaveses.

A pesar de estos desalentadores datos, los conservadores vascos levantaron sus copas y brindaron por un próspero 2016. Dejan atrás un año traumático, marcado por la renuncia de su presidenta, Arantza Quiroga, tras ser desautorizada por la dirección estatal del partido por su intención de impulsar una ponencia a favor de la paz y la reconciliación. Todo indica que su sucesor, Alfonso Alonso, será el candidato a lehendakari en las elecciones autonómicas del año que está por comenzar. Su reto no será menor: tendrá que conseguir que su partido no desaparezca de la vida política vasca.

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