Publicado: 11.09.2016 18:47 |Actualizado: 12.09.2016 08:59

La quinta Diada masiva consecutiva impulsa el referéndum como vía para desbloquear el conflicto catalán

Unas 900.000 personas han salido a la calle de las cinco sedes de una movilización a favor de la República catalana en la que la mayoría de los actores de los Comunes también han participado, pese a discrepar de la hoja de ruta independentista. La reclamación de un referéndum, que algunos quieren unilateral y otros todavía confían que pueda ser pactado, se confirma como la vía que aglutina más fuerzas soberanistas. Pese a perder algo de fuerza, el independentismo demuestra de nuevo su capacidad de convocatoria

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Formación de un castell durante la manifestación en Barcelona de la Diada que este año se ha celebrado bajo el lema "A punt", en favor de la independencia. EFE/Marta Pérez

Formación de un castell durante la manifestación en Barcelona de la Diada que este año se ha celebrado bajo el lema "A punt", en favor de la independencia. EFE/Marta Pérez

BARCELONA.– Por quinto año consecutivo, la Diada nacional de Catalunya se ha convertido en un clamor masivo a favor de la independencia. Cientos de miles de personas han llenado las calles de Barcelona, Salt (Girona), Lleida, Tarragona y Berga (Barcelona), las cinco sedes de la movilización descentralizada impulsada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural. Las cifras, ciertamente, no han llegado al nivel de los últimos años -se han quedado en alrededor de 900.000 personas según las cifras facilitadas por la Guàrdia Urbana- pero a nivel cualitativo el 11 de septiembre de 2016 supone un salto adelante por diversos factores.

Por primera vez desde que en 2012 empezó el ciclo de manifestaciones independentistas, el presidente de la Generalitat se ha movilizado por la Diada. A diferencia del año pasado, el espacio político de los Comunes, que aglutina a la izquierda soberanista no independentista, ha asistido mayoritariamente a la convocatoria de la ANC y Òmnium Cultural. Y, finalmente, si una cosa ha quedado clara es que la apuesta por un referéndum de autodeterminación vinculante se ha convertido, de nuevo, en el elemento que une a una clara mayoría de la clase política catalana. Desde el presidente catalán, Carles Puigdemont, hasta la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, han reivindicado con distintos matices una opción que también hace suya la CUP, defiende ERC y apoyan sin dudarlo entidades como la ANC y Òmnium Cultural.

Como viene siendo tónica habitual desde el 2012, el 11 de septiembre ha servido de pistoletazo de salida al nuevo curso político catalán, que todo apunta que será decisivo para resolver -y quizás decidir- el futuro político de Catalunya. Aunque la gente que se ha movilizado no ha llegado a los niveles de los cuatro años anteriores, la realidad es que el independentismo ha vuelto a demostrar que es, con diferencia, el movimiento con mayor poder de convocatoria que existe en Catalunya. A partir de aquí, la jornada ha dejado una serie de hechos destacados, que permiten extraer una serie de conclusiones que, a priori, marcarán la política catalana durante los próximos meses.



Puigdemont anuncia que intentará conseguir una consulta pactada

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que ha vivido su primera Diada en el cargo, se ha desmarcado de su predecesor, Artur Mas, y ha decidido salir a la calle para reivindicar que los ciudadanos están a “a punto” para construir la República catalana, como proclama el lema de la convocatoria de la ANC y Òmnium. La presencia de Puigdemont, que ha asistido a la concentración de Salt, se explica por diversos factores, uno de los cuáles es que el actual es el primer Parlament de la historia con una mayoría explícitamente independentista y su gobierno, formado por Junts pel Sí (JxSí) -la coalición de la antigua CDC y ERC- tiene como mandato lograr, precisamente, un Estado propio para Catalunya.

Más allá de su asistencia a la movilización, Puigdemont se ha encargado de dar uno de los titulares del día al anunciar que aprovechará su discurso del 28 de septiembre, fecha de inicio de la cuestión de confianza a la que se someterá en el Parlament, para plantear al Estado español un referéndum pactado. Consciente de que las posibilidades de que el Gobierno en funciones y las Cortes estatales lo acepten son nulas, Puigdemont ha añadido que su hoja de ruta pasa por celebrar unas “elecciones constituyentes” catalanas para la Diada de 2017. En cualquier caso, el president ha aprovechado una rueda de prensa con corresponsales extranjeros para subrayar que “si hay posibilidades de utilizar el referéndum como mecanismo eficaz y seguro para que la gente decida, claro que no está descartado”.

Colau se moviliza y apuesta también por el referéndum

Las palabras de Puigdemont suponen sin duda un guiño a la reivindicación de un referéndum de autodeterminación vinculante que en los últimos meses ha vuelto a coger fuerza, impulsado por una parte cada vez más significativa del independentismo y apoyado también por un núcleo significativo de los Comunes. En este sentido, la líder de este espacio político, Ada Colau, ha asegurado que la manifestación de este domingo tiene que servir “para dar pasos adelante para consultar a la ciudadanía” a través de un referéndum en el que “todo el mundo se sienta llamado” a participar. Según la alcaldesa de Barcelona, es una “cuestión de mínimos”. A diferencia del año pasado, Colau ha asistido a la movilización de la capital catalana, como han hecho buena parte del núcleo duro de su equipo de gobierno, como los tenientes de alcaldía Gerardo Pisarello y Jaume Asens o la concejal Gala Pin.

El secretario general de Podem, Albano Dante Fachín, también ha estado presente en la movilización, como han hecho los líderes de EUiA. De esta manera, el único actor político de la confluencia de izquierdas que ha declinado asistir a la manifestación de Òmnium y la ANC ha sido ICV. Los comunes en bloque sí que han coincidido en el acto celebrado durante el mediodía en Sant Boi de Llobregat para recordar la histórica manifestación del 11 de septiembre de 1976, en la que los catalanes reivindicaron “libertad, amnistía y estatuto de autonomía” por primera vez tras 40 años de dictadura franquista. El líder de En Comú Podem, Xavier Domènech, ha manifestado que la jornada de hoy debe marcar la fecha de inicio de construcción del sujeto político de este espacio, que quiere aspirar a conquistar la hegemonía política catalana.

Obviamente, tanto ERC como la CUP han estado representadas masivamente en la movilización independentista de esta Diada. El presidente de los republicanos y vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, ha celebrado que los catalanes hayan vuelto a salir a la calle de forma masiva para mostrar su apoyo a la independencia y sobre el referéndum, una opción que no forma parte de la hoja de ruta original de JxSí, ha dicho que está “a favor de todas las opciones para alcanzar la independencia”.

La diputada de la CUP Gabriela Serra considera que esta nueva demostración de fuerza del independentismo muestra que “estamos en un punto de no retorno” y ha reiterado que la apuesta de la formación anticapitalista es un “referéndum de autodeterminación vinculante”. Aunque la CUP no ve probable que Puigdemont saque nada de su intento de pedir un referéndum pactado al Estado, Serra ha manifestado que “si quiere ir, que vaya”. La siguiente fecha destacada de la política catalana será el 28 de septiembre, con la cuestión de confianza a la que se someterá Puigdemont. Con todo, salvo sorpresa monumental de última hora, no debe significar más que un trámite, ya que la CUP ya ha manifestado que apoyará la continuidad del actual jefe del ejecutivo autonómico.

“La República catalana se gana en las urnas y se construye en la calle”

La movilización de esta tarde ha concluido con los parlamentos de los presidentes de las dos entidades convocantes, Jordi Cuixart -Òmnium Cultural- y Jordi Sánchez -ANC-. Cuixart ha celebrado el éxito de la manifestación, pero ha proclamado que “queremos dejar atrás los días históricos y empezar a escribir el día a día de la República catalana que llega”. “La República catalana se gana en las urnas y se construye en la calle”, ha afirmado. Precisamente, la vía de la urnas como camino para culminar el proceso soberanista también ha sido defendida por Jordi Sánchez. El presidente de la ANC ha manifestado que “esto sólo puede acabar bien si acaba en las urnas” y aunque ha asegurado que “no dudamos que el Parlament y el gobierno sabréis escoger el cómo y el cuando”, ha dejado claro que “todos aceptaremos el resultado de un referéndum para la independencia”. “Hagamos piña, lo tenemos a tocar”, ha concluido.

Tanto PSC, como Ciudadanos y PP han rechazado, con distintos grados de intensidad, que siga adelante un proceso soberanista que, más que probablemente, seguirá marcando la política catalana. En cualquier caso, se prevén unos meses intensos en los que, de entrada, se debe decidir como se resolverá la actual legislatura, que en principio debe culminar durante el tercer trimestre del año que viene: si a través de un referéndum vinculante -al que muchos añaden el término unilateral ante la negativa del Estado a aceptarlo- o de unas nueves elecciones. Y todo ello sin, al menos hasta el momento, gobierno electo en el Estado. Agarrénse que se acercan curvas.