Publicado: 25.09.2015 22:40 |Actualizado: 26.09.2015 17:26

Rabell, a ERC y CUP: "Hacedme presidente porque yo no os haré renunciar a nada"

Más de 3.500 personas llenan La Farga de l'Hospitalet en un último mitin de Catalunya Sí Que es Pot en el que Pablo Iglesias ha vuelto a copar gran parte del protagonismo mostrándose convencido de que se puede “cambiar el guión” del domingo

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Lluís Rabell y Pablo Iglesias, al finalizr el mitin./ EFE

Lluís Rabell y Pablo Iglesias, al finalizr el mitin./ EFE

L'HOSPITALET DE LLOBREGAT (BARCELONA).- Catalunya Sí Que es Pot (SíQueEsPot) ha cerrado la campaña para las elecciones de domingo con un multitudinario mitín en el recinto de La Farga, en l'Hospitalet de Llobregat, que ha congregado a unas 3.500 personas. Tanto el cabeza de lista de la candidatura, Lluís Rabell, como el líder de Podemos, Pablo Iglesias, han reconocido que ha sido una campaña “difícil” para ellos, ante unos comicios planteados en clave plebiscitaria y en el que el relato ha girado fundamentalmente alrededor del apoyo o el rechazo a la independencia de Catalunya. En el acto más concurrido de toda la campaña, Rabell ha proclamado que desde SíQueEsPot no quieren “renunciar a nada”, a diferencia de lo que, asegura, ocurrirá a los catalanes si Artur Mas reedita la presidencia de la Generalitat. Entre los asistentes destacaban los tenientes de alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona Gerardo Pisarello y Jaume Asens.



Seguramente el recinto de l'Hospitalet de Llobregat —la segunda mayor ciudad de Catalunya— ha sido el escenario más común en esta campaña, ya que en La Farga también han hecho mitines Junts pel Sí, Ciutadans y PSC. No es un hecho casual, sino que responde a la importancia que se le da a los votantes del área metropolitana de Barcelona, una zona que tiene a más de la mitad de los electores y en la que, según las encuestas, se concentran la mayor parte de los indecisos. Por lo demás, SíQueEsPot ha mantenido las líneas maestras de su discurso de campaña: ataques sin tregua a Artur Mas y a CDC, a Mariano Rajoy y al PP, y a Ciutadans; intento de captar al antiguo votante socialista en una ciudad símbolo del antiguo cinturón rojo barcelonés y en el que se mantiene el gobierno del PSC; defensa intensa del derecho a decidir y apuesta por la celebración de un referéndum de autodeterminación “acordado” con el Estado, además de la insistencia en vincular las elecciones catalanas con las generales de final de año.

Pablo Iglesias ha sido, con diferencia, el más aclamado en un auditorio que lo ha recibido a gritos de “¡presidente!, ¡presidente!” y ha reiterado que Podemos quiere construir un “proyecto de país en el que quepa Catalunya”, para insistir en su defensa del derecho a la autodeterminación. “Señor Mas, nosotros no tenemos problemas con la democracia, pero el derecho a decidir es para decidir cualquier cosa, le guste a usted o no”, ha afirmado Iglesias, para quien “no es posible” construir una “Catalunya soberana” con “consejeros de Convergència”. El político madrileño ha sido, además, el encargado de anunciar que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha pedido el voto a SíQueEsPot a través de un tuit.

El líder de Podemos ha vuelto a plantear a ERC y a la CUP que tienen la alternativa de apostar por un gobierno encabezado por Rabell en vez de por Mas, y ha asegurado que en este hipotético ejecutivo “no se repetirían las escenas de los Mossos d'Esquadra pateando a la gente. Los Mossos están para detener a los corruptos”. A pesar de las malas expectativas que le dan las encuestas, Iglesias ha querido enchufar optimismo: “Podemos cambiar el guión el domingo y evitar un gobierno que ha aumentado la desigualdad en un 21%”. La clave pasa por conseguir la movilización de un electorado que tradicionalmente ha optado por la abstención en las elecciones catalanas, mientras que sí que votaba en las españolas y también porque los antiguos votantes socialistas se decanten por Catalunya Sí Que es Pot.

'Oso plateado' pide a la CUP y a ERC que le voten a él como president

Rabell, por su parte, ha atacado la polarización nacional que, según él, vive Catalunya: “No podemos permitir que nos paralicen el país por una confrontación de banderas”, ha afirmado. El candidato ha instado al público a superar la fase de la protesta para pasar a la de articulación de una “fuerza política que permita conquistar las instituciones y liderar este país”. En un mitín en el que Rabell ha contado la anécdota de que miembros de su equipo le conocen como “oso plateado” y que ha cerrado dedicando a Lluís Llach —cabeza de lista de Junts pel Sí en Girona— una particular versión de L'Estaca, con una letra crítica con CDC, PP y Ciutadans, ha reiterado a ERC y a la CUP su propuesta de hacerle president a él: "Porque yo no os haré renunciar a nada”.

El número dos de Podemos, Iñigo Errejón, y el coordinador nacional de ICV, Joan Herrera, han sido los otros oradores destacados del cierre de campaña de SíQueEsPot. Errejón ha instado a mostrar la “puerta de salida” a las “élites irresponsables” que hay tanto en Barcelona como en Madrid y ha insistido en la demanda de que los catalanes no los dejen “solos ante Rajoy” y les ayuden a “echarlo” todos juntos. Herrera ha insistido en que las personas que tengan “valores socialistas” tienen que votar a Rabell el domingo y ha declarado: “No podemos parar los pies al PP votando a otra derecha, como es Convergència, o votando a Ciutadans o al PSC”.

Balance agridulce de campaña


La omnipresencia de los números uno y dos de Podemos, Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, no ha servido para despegar las expectativas de Catalunya Sí Que es Pot y, de hecho, los dos líderes han acaparado atención y titulares hasta eclipsar al cabeza de lista de la candidatura, Lluís Rabell. Bregado durante décadas en el activismo vecinal y presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) los tres últimos años, a Rabell le ha faltado la agilidad de los dirigentes podemitas para adaptarse a la actualidad diaria y no ha tenido reflejos para incorporar nuevos elementos a un discurso poco mitinero.

Antes del inicio de la campaña para el 27-S, las encuestas situaban a Sí Que es Pot en una lucha cerrada con Ciutadans para convertirse en la segunda fuerza del nuevo Parlament, eso sí a gran distancia de Junts pel Sí, la lista de Artur Mas. Pero a medida que se ha acercado la cita con las urnas, la lista de confluencia de Podem, ICV, EUiA y Equo ha perdido fuelle. Consciente de su atractivo entre una parte del electorado —en todos los actos en los que ha participado se ha llevado las mayores ovaciones y siempre ha sido recibido como un rockstar— Iglesias ha multiplicado su presencia en la campaña, con 14 actos en nueve días.

El secretario general de Podemos ha planteado las elecciones catalanas como la primera vuelta de las generales de diciembre y si en primer término el objetivo era superar a Ciudadanos para tener la “pole position” en las estatales, en los últimos días ha acrecentado sus gestos hacia el antiguo votante socialista para, al menos, superar al PSC en las urnas y partir con cierta ventaja respecto al PSOE en las estatales. Y para conseguir sus objetivos ha intentando movilizar a los abstencionistas en las catalanas pero que votan en los generales, afirmando que “para que haya cambio en España tiene que haber cambio en Catalunya”. También ha lanzado el mensaje de que las personas socialistas defraudadas con el PSC y el PSOE tienen ahora su casa en Podemos.