Publicado: 04.03.2016 19:07 |Actualizado: 05.03.2016 14:12

Rajoy acusa a Sánchez de "corrupción" por intentar la investidura sin apoyos

El presidente del Gobierno y del PP acusa al candidato de haber usado "las instituciones" a su servicio con su intento fallido para sucederle: "Es un fraude, un engaño, una farsa".

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El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en su escaño durante la sesión plenaria en la que se celebra la segunda votación de investidura del candidato socialista, Pedro Sánchez, hoy en el Congreso de los Diputados, tras la primera realizada

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en su escaño durante la sesión plenaria en la que se celebra la segunda votación de investidura del candidato socialista, Pedro Sánchez, hoy en el Congreso de los Diputados, tras la primera realizada el pasado miércoles. EFE/Javier Lizón

MADRID.-  "Todo ha sido un fraude, un engaño, una farsa". Así se ha expresado hoy Mariano Rajoy en su intervención en la segunda sesión del debate de investidura, en la que ha acusado a Pedro Sánchez de haber utilizado las instituciones "al servicio de su supervivencia".

"Eso también es corrupción", espetó el líder del PP, que ha arremetido de nuevo contra el candidato a sucederle por haber pactado con Ciudadanos un programa que "no es de verdad" ni ha sido acordado "para tener los suficientes apoyos" ni, por tanto, podrá ser "aplicado", según Rajoy.

"No parece razonable que apoyemos lo que no es más que un ente de ficción o un programa nonato", siguió el conservador para reiterar su "no" a la investidura de Sánchez. 



Asimismo, volvió a utilizar, como en la primera sesión, cierto tono de retranca para relatar cómo PSOE y C's interpretan "a la carta", "arrimando el ascua a su sardina", el "improvisado paquete de medidas" que ambos firmaron. "En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que cada socio lo mira", ironizó. 

Y volvió a venderse como el mejor candidato a liderar el futuro Ejecutivo. "Pretenden demoler la obra del PP, es una auténtica contrarreforma", lamentó el todavía presidente del Gobierno en funciones. "Es inaceptable. Esas políticas han permitido superar el desastre que nos dejaron ustedes en 2011", volvió a citar Rajoy la 'herencia' de Zapatero. "Ese es un riesgo que España no se puede permitir", incidió en la política del miedo que ya había utilizado en el anterior debate del miércoles

Rajoy, en campaña: "Lo nuevo no es necesariamente lo mejor. A nadie se le ocurre cambiar el rumbo cuando las cosas se van encauzando"

"Lo procedente es perseverar en las reformas que traen crecimiento y empleo y no liquidarlas sólo porque se hayan aprobado a iniciativa del PP", siguió Rajoy con su campaña personal. También se defendió del "cambio" que pide Sánchez: "No se trata de cambiar por cambiar. Lo nuevo no es necesariamente lo mejor. A nadie se le ocurre cambiar el rumbo cuando las cosas se van encauzando", mitineó Rajoy desde la tribuna. Y volviendo al tono burlón, acusó al secretario general de los socialistas -y también al presidente de C's, de paso- de padecer del "síndrome de Adán: algo propio de mentalidades inmaduras que piensan que el mundo comienza cuando llegan ellos".

No obstante, Rajoy se centró más en Sánchez que en Albert Rivera, a quien pretende hacer de menos en las próximas negociaciones. En los últimos días, desde el PP se lanzan mensajes en esa dirección: PP (123 escaños) y PSOE (90) bastan para la 'gran coalición' que permita un Gobierno liderado por Rajoy. Y, aunque dicen no guardarle "rencor" a C's y estar dispuestos a sentarles a la mesa, siempre recuerdan, en tono despectivo, que "sólo tienen 40 diputados".

El presidente en funciones, a Sánchez: "No obligue a los españoles a tener que volver a pronunciarse"

Sea como sea, y aunque sea improbable que consiga más apoyos que los que ya tiene hoy (los únicos que hoy le aplaudían desde la bancada del Hemiciclo: los suyos), Rajoy quiere ser presidente. Y hoy, bien por falta de tiempo (los portavoces sólo tienen cinco minutos para intervenir), bien porque ya ha anunciado que llamará a Sánchez a partir del próximo lunes, rebajó su tono burlón del miércoles. 

Aun así, soltó un "¡Toma democracia!" para meterse con uno de los argumentos de Sánchez para pedir la abstención de Podemos: "Ha aportado usted un brillante argumento: 'como no hay mayoría de izquierdas, súmense a mí y a Rivera porque cualquiera de nuestras peores ideas siempre será mejor que un Gobierno del PP; ¡toma democracia!", ironizó para acusar a los socialistas de "sectarismo".

Por último, Rajoy incidió en explicar ("para que ustedes lo entiendan") el porqué de su "no" a Sánchez: "Mi partido es la primera fuerza política de España. En el PP respetamos a nuestros electores, que no nos han elegido para apoyar la voladura de nuestra obra ni negarnos a nosotros mismos". Y con ello volvió a presentarse él como candidato futuro: "No bloquee más la situación. Deje gobernar a quien los españoles han dado mucha más confianza que a usted. No les obligue, por su cerrazón, por su sectarismo y por su interés a tener que volver a pronunciarse el 26 de junio", concluyó.

Tras las votaciones, Rajoy incidió en su intentona de repetir en el cargo: "Necesitamos un Gobierno que persevere en las políticas que han sido útiles y un Gobierno estable", dijo en una breve intervención ante los periodistas que se agolpaban en el patio del Congreso. 
E instó a empezar a hablar, a partir de ahora, "de los grandes problemas que importan a los españoles" como "consolidar la recuperación y crear empleo".