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Rajoy se lava las manos y dice que no conocía la conspiración de Fernández Díaz para minar el proceso catalán

Asegura que no sabía ni que existía la Oficina Antifrau de Catalunya, cuyo jefe se reunió con el ministro para conseguir datos con los que desprestigiar a dirigentes soberanistas. 

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El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en el mitin del PP en el puerto de Sóller. / J. GRAPELLI (EFE)

MADRID.- La agenda del presidente del Gobierno se preveía ayer tranquila, una entrevista en Onda Cero y un mitin en el puerto mallorquín de Sóller, hasta que este diario difundió las grabaciones entre Jorge Fernández Díaz y Daniel de Alfonso, que revelan su empeño en desprestigiar a dirigentes de ERC y de Convergència. A Mariano Rajoy no le quedó otra que desayunarse esta mañana en Más de uno las conversaciones entre el ministro del Interior y el jefe de la Oficina Antifrau de Catalunya (OAC), aunque en todo momento echó balones fuera: no es que desconociese el asunto sino que hasta ignoraba que hubiese tal organismo sobre la faz de la tierra.

"Yo no sabía quién era el jefe de la Oficina Antifraude ni sabía que existía ese cargo", aseguró al periodista Carlos Alsina, a quien le respondió que su Gobierno jamás ha filtrado investigaciones policiales para dañar a sus adversarios políticos. "Yo garantizo que eso no se ha producido nunca", añadió Rajoy, quien le quitó hierro al escándalo al señalar que las escuchas simplemente muestran a dos personas que tratan asuntos relativos a sus cargos, lo que considera “absolutamente normal”.

Sin embargo, Público también ha desvelado hoy que el candidato electoral del PP sí estaba al tanto de los supuestos tejemanejes entre Interior y la OAC, como refleja una grabación donde Fernández Díaz le dice a De Alfonso: “El presidente del Gobierno lo sabe [...]. Yo se lo dije a él, es un hombre discreto donde los haya. Por su puesto, su mano derecha no sabe lo que hace su mano izquierda”. Los periodistas que siguen la caravana electoral salieron de su letargo, pues cada mitin es un calco del anterior, y antes del acto en el puerto de Sóller le preguntaron sobre las conversaciones para tratar de minar el proceso soberanista catalán.

"Hay gente con ganas de organizar un problema donde no existe", afirmó Rajoy, firme defensor del titular de Interior. Las “explicaciones muy claras” del cabeza de lista al Congreso por Barcelona, que se considera “víctima de un ataque”, le valen al presidente del Gobierno, a quien no parece sorprenderle estas revelaciones a cuatro días del 26-J. “Hay alguien que intenta aprovechar y pescar en río revuelto para ver qué saca", justificó tras el mitin, en el que también participó la número uno por Mallorca, Teresa Palmer.

Durante el acto, no hizo mención alguna a las grabaciones, aunque aprovechó el desahogo a gritos de una espontánea, que calificó al PP como “partido de corruptos”, para advertir del peligro que supone que tras elecciones alcancen el poder los “radicales y extremistas”, entre los cuales se supone que está incluida la mujer. No cabe otra, como había sugerido momentos antes Palmer, que “aglutinar el voto moderado” en torno al partido de la gaviota (que en realidad no es ave carroñera sino charrán), sobre todo después de los resultados que han ofrecido las últimas encuestas publicadas.

Rajoy explicó con detalle lo que ya todos saben: “El PP va a ganar las elecciones y el segundo puesto sería para Podemos”. Toca, pues, sacar conclusiones: “Hay que sumar. Todos los moderados y reformistas tenemos que concentrar nuestro voto, como han hecho ellos [en referencia a Podemos e Izquierda Unida], para no perder escaños”. Y volvió a recordar que las papeletas que recibió Ciudadanos en veinticinco provincias “se fueron a ninguna parte”, es decir, no se tradujeron en escaños para la formación de Albert Rivera.

Rajoy debe pensar que la coalición que encabeza Pablo Iglesias abomina el turismo, ya que volvió a desgranar las bondades de la visita de millones de extranjeros a las Baleares y vislumbró un escenario apocalíptico en el caso de que la izquierda alcance el poder, pues “quien sube los impuestos le estaría haciendo un flaco favor a las islas”. Hasta aquí, el discurso en clave local. Luego agitó la coctelera y rellenó varias copas Martini con ese elixir que combina cinco centilítros de recuperación económica, otros tantos de creación de empleo y un chorro de orgullo español para contrarrestar las ansias independentistas de los emancipadores catalanes, que tan bien combate supuestamente el titular del Interior.

También insistió en que el inquilino de la Moncloa debe ser el candidato más votado, o sea, él. “Si no son capaces de generar una alternativa, lo lógico es que dejen gobernar al primero”, razonó Rajoy, quien pintó un país en ascenso vertical hacia lo más alto. “Hoy España crece más que Alemania, Francia, Italia y la gran mayoría de los países de la Unión Europea”. Habría que preguntarle a sus gobernantes qué opinan de las grabaciones, que muestran no sólo a un ministro conspirando contra los choferes del proceso soberanista sino también a un presidente del Gobierno que estaba al tanto aunque ahora asegure no saber nada. “La discreción personificada”, que diría Fernández Díaz.