Publicado: 19.08.2015 21:22 |Actualizado: 19.08.2015 23:54

Rajoy busca su reelección convirtiendo al PSOE en extrema izquierda

El presidente intenta equiparar a los de Pedro Sánchez con los “populistas” de Podemos al dar por seguro el pacto entre ellos para gobernar si les salen las cuentas tras las generales

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el pleno del Congreso donde hoy se debate el tercer programa de ayudas a Grecia y la contribución española, cifrada en 10.148 millones de euros. EFE/Emilio Naranjo

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante un pleno del Congreso .-EFE/Emilio Naranjo

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha expuesto a las claras su estrategia para recuperarse en las encuestas y ser reelegido a finales de año: empujar al PSOE fuera de la centralidad hasta situarlo en la extrema izquierda. En su eterno viaje al centro, el PP trata de venderse como moderado después de casi cuatro años de recortes sociales y reformas políticas y jurídicas para frenar la movilización social.

El plan empezó con tímidas concesiones en los presupuestos para 2016 y, ayer, el propio Rajoy suscribió las palabras de sus colaboradores al asegurar en Celanova (Ourense), “sin la más mínima duda”, que el PSOE pactará con Podemos si les salen las cuentas. Las declaraciones del presidente llegan un día después de la profecía del ministro de Exteriores, García Margallo, que advertía de una “catástrofe de dimensiones bíblicas” si Pedro Sánchez llegaba a gobernar con el apoyo de Pablo Iglesias.



Acaparar el centro para quedarse con el voto moderado es su baza para las generales, ya que en Catalunya, con el nombramiento de Xavier García Albiol como candidato a la Generalitat, busca precisamente lo contrario. Con el exalcalde de Badalona espera frenar la sangría de votos que le supone Ciudadanos apelando a su votante tradicional, en pleno auge del soberanismo y cuando las fuerzas de la izquierda alternativa (Podemos, EU e ICV) han decidido ir a las urnas en bloque.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (c), que se encuentra de vacaciones en Galicia, toma una caña con el alcalde de Celanova (Ourense), José Luis Ferro (d), en un bar de la plaza mayor de esta localidad, tras la visita que ha realizado esta mañana a

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (c), toma una caña con el alcalde de Celanova (Ourense), José Luis Ferro (d), en un bar de la plaza mayor de esta localidad. EFE/Brais Lorenzo

En vista de que el discurso moderado ha logrado que el PSOE reflote hasta la segunda fuerza política en el último barómetro del CIS, a escasos tres puntos del PP, el jefe del Ejecutivo no ha dudado en intentar desplazarlo hacia la izquierda. “El PSOE ha abandonado la centralidad política que ocupan los socialistas en otros países de Europa”, dijo ayer en su visita a la obras del AVE en Galicia.

Rajoy: “El PSOE ha abandonado la
centralidad política"

Después de la campaña del miedo que el PP y la derecha mediática lanzaron contra los de Pablo Iglesias cuando eran primera fuerza en intención directa de voto, ahora, una vez que Podemos mantiene su lenta caída en las encuestas, sólo tiene que utilizarla contra el PSOE, al que acusa de ser un socio de facto.

El eje de la inestabilidad

Así lo afirmó ayer en Lanzarote Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación: "Esa alianza de Podemos bolivariana con los socialistas y nacionalistas excluyentes es la alternativa que se presenta al Gobierno. Nuestra alternativa es la mejor, la más centrada, la más europeísta".

Para justificar esa suerte de eje de la inestabilidad, Rajoy recuerda los ayuntamientos y comunidades donde el PSOE ha conseguido gobernar gracias a la abstención de Podemos, como Valencia, Zaragoza o la ciudad de Madrid. Pero el presidente lo lleva aún más lejos al sumar, también sin dudas, a partidos “nacionalistas o de extrema izquierda” como “la propia Izquierda Unida” al supuesto bloque que espera tras las generales. Lo que se dirime en diciembre, aseguró, es "si va a gobernar la moderación o van a gobernar otros" que pongan en peligro la recuperación económica, su otra baza electoral. Ese es el argumentario del PP hasta, al menos, las próximas elecciones.

Casado: "Esa alianza de Podemos bolivariana con los socialistas y nacionalistas excluyentes es la alternativa"

El CIS de julio le dejó claro que, en caso de que no reediten una mayoría absoluta ─algo bastante difícil, según las estimaciones─, la mayoría de los votantes prefiere una alianza entre PSOE y Podemos antes que un Gobierno conservador, en minoría o con Ciudadanos. Por eso Rajoy no hace más que extender la sombra del populismo y el caos del que acusa a Podemos hasta la bancada socialista en el Congreso, como hizo Luis de Guindos el martes durante el debate sobre el rescate a Grecia.

En esa hoja de ruta para la reelección, además de esconder a los problemáticos Carlos Floriano y María Dolores de Cospedal, Rajoy ha acabado asumiendo una reforma de la Constitución que proponía Pedro Sánchez. Será siguiendo la línea de un informe del Consejo de Estado que se redactó hace una década para avalar las propuesta del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Ahora Rajoy quiere utilizarla para imprimir más fuerza a su batalla contra los nacionalistas en Catalunya.

El apoyo de CiU se esfuma


Precisamente ese será uno de los problemas que tendrá que enfrentar el jefe del Ejecutivo si quiere seguir siéndolo en 2016. Después del pulso del president Artur Mas, Rajoy no podrá contar con el que hasta ahora había sido un socio estable. CiU ya no existe y la Unió de Duran y Lleida no parece suficiente.

Un pacto con Ciudadanos es, con el último barómetro en la mano, la mejor opción del PP. Aunque para el partido naranja, el propio Rajoy podría ser un obstáculo para el acuerdo y no descartan una solución al estilo de La Rioja, donde el candidato del PP, Pedro Sanz, tuvo renunciar a ser presidente para que los de Rivera aceptara pactar.