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Rajoy entra en batalla con Ciudadanos, pero calla sobre el caso Cifuentes

El escándalo del título de la presidenta de la Comunidad de Madrid y el fantasma de Cs agrian la Convención Nacional del PP. El Gobierno y los barones se emplean a fondo para levantar los ánimos de los suyos, pero los distintos discursos y la dureza del presidente del Gobierno evidencian la preocupación de Génova por el crecimiento que vaticinan las encuestas para el partido de Albert Rivera.

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, saluda tras su intervención en el acto de clausura de la Convención Nacional del PP en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

Mariano Rajoy y su Gobierno han pasado el fin de semana intentando infundir ánimos a los suyos, llamando al cierre de filas, pero no han podido evitar que el fantasma de Ciudadanos, y el escándalo del máster de Cristina Cifuentes, agriaran su Convención Nacional, en Sevilla.

Este domingo, en su discurso de clausura de estas jornadas, el presidente del Partido Popular ha aprovechado la atención de cámaras y micrófonos para subir el tono de sus reproches y burlas a Ciudadanos, esos "inexpertos lenguaraces". Rajoy ha arengado a los suyos a plantarles batalla, y a mostrar orgullo por las siglas de su partido, en un momento en el que las encuestas están de parte de la formación naranja.

Sin embargo, el jefe del Ejecutivo evitaba cualquier mención a la verdadera -e involuntaria- protagonista de la Convención: la presidenta de la Comunidad de Madrid. Rajoy quiso zanjar esta cuestión el sábado, al arranque de la jornada, reiterando que Cifuentes tiene su apoyo, y pidiendo esperar a que la Justicia se pronuncie sobre su caso, pero su estrategia no surtió efecto.

Tampoco logró que la formación mostrara el respaldo incondicional a Cifuentes que, junto a su número dos, María Dolores de Cospedal, ha defendido con firmeza.

Los ministros Fátima Báñez, Iñigo de la Serna, Juan Ignacio Zoido, Rafael Catalá y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría (izq. a dcha), aplauden al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su intervención en el acto de clausura de la Convención Nacional del PP en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

El sábado, el presidente gallego, Alberto Núñez-Feijóo, jugaba a la ambigüedad y decía apoyarla, pero sugiriendo hasta en tres ocasiones que la líder del PP madrileño, que hace poco sonaba en las quinielas de las sucesión de Rajoy -como Feijóo-, podría haber mentido al partido sobre su máster. Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, apostillaba que todos están "obligados", "ella también, a aclarar la situación".

Con esta herida abierta, miembros del Gobierno y dirigentes del partido se afanaban por levantar los ánimos de los más de 2.200 participantes en la convención, el evento más importante del partido para este 2018, pero tampoco lograban que el miedo a Ciudadanos dejara de ser palpable.

Rajoy entra en campaña

Con su defensa de la experiencia del PP como garantía de su solvencia, y su ninguneo al partido naranja, Rajoy operaba en clave de precampaña, y marcaba las claves del discurso del partido para los próximos meses, a apenas un año de las elecciones autonómicas y municipales, y con el posible adelanto electoral en Andalucía en la cabeza de todas las formaciones.

La consigna es clara: el que hasta ahora ha sido su principal apoyo en el Congreso de los Diputados, el partido que apoyó su investidura, está en la diana de todas las críticas del PP, y hay que reforzar la idea de que es mejor no confiar en los experimentos de los "parlanchines" de Cs: "Los demás son una apuesta, y nosotros no; los demás son una hipótesis , y nosotros somos una certeza", aseveraba Rajoy.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de Nuevas Generaciones, Diego Gago, conversan mientras caminan en una cinta de correr en la jornada del sábado de la Convención Nacional del PP en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a un grupo de estudiantes de Erasmus de distintas nacionalidades, durante la jornada del sábado de la Convención Nacional del PP en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, plantando una encina en la primera jornada de la Convención Nacional del PP en Sevilla. EFE/Raúl Caro

Estos tres días, el presidente se ha prodigado entre militantes y dirigentes: ha decretado barra libre de saludos, abrazos y fotos, y, salvo en el discurso del domingo, más político y estratégico, se ha mostrado distendido y relajado.

Con todo, ni sus labores de jardinería, el viernes. ni su carrera en la cinta, el sábado, conseguían desviar la atención sobre Cristina Cifuentes. Irónicamente, en unas jornadas en las que la autocrítica ha brillado por su ausencia (salvo en el discurso de Cospedal, el viernes, y con cuentagotas), Cifuentes se convertía en la primera dirigente en referirse de forma velada a los comportamientos que "avergüenzan" al partido, en referencia a la corrupción que salpica a los conservadores, aunque esta palabra estuviera completamente vetada.

Cifuentes y su técnica para escapar de la prensa

Las evidencias y testimonios sobre las irregularidades en torno a su título en la Universidad Rey Juan Carlos, así como la potencia del foco político y mediático puesto sobre este asunto, forzaban a Cifuentes a comparecer brevemente ante la prensa el viernes, incluso antes de que comenzase la Convención.

El sábado y el domingo, Cifuentes reciclaba una fórmula ya empleada en los 20 días transcurridos desde que Eldiario.es publicó la primera de las informaciones sobre su máster.

Y, si hasta ahora había dejado que el portavoz del Gobierno de Madrid, Ángel Garrido, lidiase con las explicaciones y preguntas sobre este asunto, que a la vez considera "personal", en la Convención la presidenta autonómica ha aprovechado para repetir su versión de los hechos sábado y domingo, prácticamente con las mismas palabras, para luego dejar a Garrido a cargo de las preguntas de la prensa.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, saluda a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en presencia del dirigente popular Alfonso Alonso, al comienzo del acto de clausura de la Convención Nacional del PP en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

No obstante, y si bien Cifuentes intentaba mantener un perfil bajo el viernes, el sábado su partido le brindó una sonora ovación antes de su primera y única intervención en estas jornadas.

Ha sido uno de los pocos balones de oxígeno de los que ha gozado la presidenta del PP de Madrid estos días, en los que este escándalo le persigue, hasta el punto de que denuncia sentirse "acosada".

Por otro lado, y tirando de hemeroteca, una ovación de estas características no garantiza que ningún dirigente del Partido Popular logre salvar su silla, ni siquiera en el medio plazo. Rajoy la mantiene en el cargo, de momento, pero queda mucha pista hasta las elecciones de 2019.