Publicado: 27.12.2013 15:33 |Actualizado: 27.12.2013 15:33

Rajoy saca pecho e ignora la autocrítica

  • El presidente del Gobierno hace balance de 2013 anunciando que 2014 será el de la "recuperación", descarta definitivamente el rescate e ignora los 40.000 millones inyectados a la banca.
  • Confirma su posición i

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El estilo Rajoy (no contestar, evitar profundizar en las respuestas, repetirse o emplear frases fechas) alcanzó uno de sus puntos álgidos en la rueda de prensa de menos de una hora que ha dado este viernes el presidente del Gobierno en La Moncloa para hacer balance de 2013, la única comparecencia de este año en la que no ha existido límite teórico de preguntas (siempre quedan periodistas sin tomar la palabra) Mariano Rajoy debería haber realizado una comparecencia igual en el mes de julio, tras finalizar el curso político, pero este año decidió cancelarla y por eso, la de esta mañana, se esperaba con particular expectación, con muchos temas sobre la mesa.

Pero el jefe del Ejecutivo no decepcionó a quienes defienden sus formas esquivas con los temas que le incomodan (el registro de la sede del PP la semana pasada, la corrupción, los candidatos del partido para las próximas elecciones europeas, la crisis del Gobierno o la reforma de la ley del aborto) y centradas únicamente en los mensajes que quiere trasladar y que suele llevar escritos sin permitirse un solo desvío del guión. Efectivamente, Rajoy hizo un balance de 2013 inicial centrado en la economía y sentenció que "2012 fue el año de los ajustes; 2013, el de las reformas, y 2014 será el año de la recuperación".

En general, y aunque el presidente reconoció en alguna ocasión ser consciente de que las mejoras económicas de las que él y su Gobierno se hacen eco desde hace meses no llegan a los ciudadanos, el suyo fue un discurso de aplauso a su gestión y de aviso a los críticos: "Los hechos nos dan la razón", alegó para confirmar que el Ejecutivo da por descartado el rescate a la economía española y que ésta está recuperando su atractivo en "todos los mercados internacionales".

De los 40.000 millones de euros de dinero público inyectados a la banca y que se dan prácticamente por perdidos, Rajoy no hizo mención alguna. Sí se refirió a las cifras de empleo ("Espero que cuando acabe 2013, el número de parados inscrito en las oficinas de empleo sea menor que en 2012"), al número de afiliaciones a la Seguridad Social ("Sólo será un poco menor que la del año pasado"), a los pensionistas ("No han visto mermado su poder adquisitivo") y al ahorro que ha traído el descenso de la prima de riesgo (8.700 millones de euros).

El presidente del Gobierno insistió en su posición sobre las reivindicaciones independentistas que le llegan de Catalunya y que este año se han materializado en dos preguntas para una consulta y la fecha para hacerlas (9 de noviembre de 2014). "La consulta no puede celebrarse", afirmó Rajoy ya antes de que se le preguntara al respecto; y "no puede celebrarse" porque la cuestión de la soberanía nacional depende de "todos los españoles" según la Constitución Española, no del Gobierno o el Parlamento, explicó, aunque (y esto lo ignoró) las presiones europeas, por ejemplo, no impidieran a PSOE y PP pactar una reforma de la Carta Magna en verano de 2011 para introducir el techo de déficit, algo que, a tenor del discurso actual de los conservadores, también habría requerido, al menos, de una consulta a los ciudadanos.

Rajoy aseguró que ni Artur Artur Mas le ha pedido una reunión (como sí dijo el presidente de la Generalitat que haría hace tan sólo unos días) ni él tampoco al president catalán, aunque explicó que pueden "hablar de muchas cosas" (de "una historia común, la más antigua de Europa", de "los lazos afectivos, comerciales o personales", o de "los más de 30 años de vigencia de la Constitución") como de las que habla él con presidentes de otras comunidades autónomas, sea "públicamente o de forma más discreta". De "muchas cosas", matizó, salvo de una consulta que no puede celebrarse y que, además, constituye una iniciativa con la que Mas ha tirado hacia delante aun sabiendo cuál iba a ser la respuesta de Rajoy. "Yo estoy aquí donde siempre", concluyó el presidente.

Ni siquiera el discurso de Nochebuena del rey, apelando al diálogo y al entendimiento para acercar posiciones sobre Catalunya, sirvió a Rajoy para flexibilizar su posición. "Digo sí a dialogar con todo el mundo -aseguró-, pero digo no a dividir España ", razonó sobre un tema con el que, aparte del discurso macreoeconómico, el presidente parece encontrarse más cómodo: la unidad del país y la defensa que de ella hace el líder conservador, rechazando cualquier tipo de cambio al respecto, incluida la reforma de la Constitución que le reclaman, incluso, dentro de su partido.

Rajoy rechazó la consulta catalana, pero también que pudiera celebrarse un referéndum en toda España sobre esta cuestión.

La reforma de la ley del aborto a la que el Consejo de Ministros dio luz verde hace una semana en medio de una profunda controversia social se convirtió hoy (junto a la factura eléctrica, que el Gobierno ha fijado en un 2,3% más cara durante el primer trimestre de 2014) en la protagonista de la rueda de prensa, aunque más por las preguntas que por las respuestas del presidente.

Rajoy, muy esquivo con esta cuestión, se limitó a restar categoría a las críticas internacionales y a las surgidas en el seno del PP en las últimas horas asegurando que la diseñada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, es una "ley equilibrada" que lógicamente, suscita opiniones diferentes. El jefe del Ejecutivo se reafirmó en el texto del anteproyecto conocido el viernes ("El Gobierno ha tomado la decisión que quería"), no mencionó la palabra "aborto" ni una vez (ni siquiera, interrupción del embarazo) y se negó a responder más de dos preguntas sobre "este asunto" (así se refirió a él las pocas veces que lo hizo) porque ya había "hablado suficiente" y era una cuestión que pasaba al Parlamento.

Preguntado por una posible crisis de Gobierno si también se daba la posibilidad de que algún ministro fuera en mayo en la lista del PP al Parlamento Europeo, Rajoy fue todavía más incisivo en su estilo: "Yo no descarto a nadie, lo cual no quiere decir nada porque no he dedicado a este tema ni un segundo", zanjó.

Tampoco quiso entrar a valorar y pasó por alto la pregunta de la prensa sobre la situación del partido que preside tras un año convulso de revelaciones sobre el caso Bárcenas y la confirmación judicial de que existen indicios sobre una contabilidad B en el PP.

Sólo en referencia al registro efectuado en la sede nacional del PP por la Policía y por orden del juez Pablo Ruz, Rajoy repitió la respuesta que dio en Bruselas, el mismo día que las fuerzas de seguridad entraron en el edificio 13 de la calle Génova: "El PP colaborará siempre con la Justicia" y el Gobierno realizará "todas las modificaciones legales" que sean necesarias para impedir este tipo de "situaciones indeseadas", aunque no concretó más.