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Rajoy se traga el sapo y acepta ir el 30 de agosto a una investidura que sabe que no puede ganar

El líder del PP admite todas las condiciones exigidas por Albert Rivera y acuerdan abrir negociaciones para lograr el respaldo de Ciudadanos en una sesión de investidura del aspirante conservador pese a que no alcanza la mayoría de la Cámara baja.

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Rajoy, antes de la rueda de prensa tras reunirse con Rivera. EFE/Chema Moya

MADRID.- Mariano Rajoy, finalmente, ha dado su brazo a torcer y se someterá a una sesión de investidura en el Congreso de los Diputados, según ha reconocido tras su reunión con Albert Rivera en la que ambos han acordado abrir negociaciones para que la formación naranja le respalde. El líder de la formación naranja ha se ha presentado como el artífice de una operación para desbloquear una situación “de parálisis que conducía a unas terceras elecciones”.

El acuerdo establece que ambas formaciones políticas negociarán, exclusivamente, un acuerdo para la investidura que tendrá lugar el próximo 30 de agosto, según ha anunciado Ana Pastor. Para ello pondrán en macha sendas delegaciones para pactar “asuntos que importan a los españoles”, ha dicho el dirigente naranja. Previamente, este viernes los portavoces de los dos grupos parlamentarios firmaran el documento “anticorrupción” que contiene las condiciones impuestas por Ciudadanos a Rajoy y el PP.

“A lo que me comprometo, lo cumplo”. Esa ha sido la única referencia que ha hecho Mariano Rajoy al contenido de las seis condiciones exigidas por Albert Rivera para iniciar un proceso negociador entre el PP y Ciudadanos con el fin de lograr el respaldo de la bancada naranja a la investidura como presidente del Gobierno del candidato conservador.

Momentos antes el líder de la formación minoritaria, Albert Rivera, anunciaba en una comparecencia ante los periodistas, con evidente satisfacción, que Rajoy había aceptado las seis condiciones “de nuestro pacto anticorrupción”, por lo que se despejaba el camino para iniciar formalmente conversaciones entre ambas partes.

La reunión entre ambos dirigentes, celebrada este jueves en sede parlamentaria durante poco más de una hora, ha desbloqueado una situación que se presumía horas antes muy compleja y que dejaba abierta la posibilidad de acabar en unas terceras elecciones, una circunstancia que nadie aceptaba públicamente. La negociación que se abre ahora no descarta un nuevo proceso electoral, pero fija una base más solida para una posible investidura de Rajoy.

El líder del PP ha comparecido ante los periodistas en tono positivo hasta el punto de asegurar que “ahora estoy en condiciones de presentarme a una sesión de investidura”, una posibilidad que había puesto en duda hasta el mismo día anterior tras la reunión del comité ejecutivo de su partido pese a lo establecido en el artículo 99.2 de la Constitución.

Sin embargo, ese tono se ha transformado en crispación a medida que se le formulaban preguntas sobre las circunstancias del acuerdo, el contenido de las condiciones, en particular la referida la creación de una comisión de investigación sobre la presunta financiación irregular del PP, o qué era lo que había provocado un retraso de ocho días para aceptarlas en una tras una reunión de una hora.

El acuerdo entre ambos dirigentes incluye también el compromiso de fijar una fecha para la celebración del debate parlamentario de investidura en el Congreso de los Diputados, un extremo que hasta el momento Rajoy se resistía a concretar. En principio, la fecha será antes del inicio de las campañas electorales en Galicia y el País Vasco, que se inician el día 9 de septiembre, según fuentes parlamentarias.

La celebración de una sesión de investidura con los votos del PP y de Ciudadanos está abocada al fracaso, aunque cuente con el respaldo del voto solitario de Coalición Canaria, con quien Rajoy quiere pactar también. Serían 170 escaños frente a 180. En la primera votación, para la que se requiere la mayoría absoluta de 176 escaños, se pondría en marcha “el reloj” e dos meses para la convocatoria de unas elecciones generales.

Sin embargo, ello no impediría que el jefe del Estado volviese a proponer a Mariano Rajoy para un segundo intento posterior, una vez realizadas las votaciones en Galicia y el país Vasco, el 25 de septiembre. En esta última comunidad es posible que el PNV, en el caso de que fuese la primera fuerza en votos, necesitase el apoyo de terceras formaciones políticas para mantener la “lendakaritza”, entre las el PP.

En ese caso, los votos del PNV en el Congreso de los Diputados, 5 escaños, se convertirían en decisivos en un segundo intento de investidura de Mariano Rajoy. Esta posibilidad es contemplada seriamente en el entorno del grupo parlamentario popular en la Cámara baja, según fuentes consultadas por este periódico. “En ese caso el panorama cambiaría radicalmente”, dijeron a Público en referencia al sentido del voto del PSOE en esa tesitura.