Publicado: 18.02.2014 07:00 |Actualizado: 18.02.2014 07:00

Rajoy vuelve al Senado después de 105 días sin someterse a su control

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Los senadores tendrán este martes la oportunidad de ver en persona al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el hemiciclo del Palacio de la plaza de la Marina Española, lugar al que no acude desde hace la friolera de 105 días. La última vez que el jefe del Ejecutivo acudió a la Cámara alta fue el día 5 de noviembre del pasado año cuando se sometió a una sesión de control por parte de la oposición. Desde entonces los senadores se han tenido que conformar con verlo por televisión, igual que el resto de españoles.

"Es algo que no tiene precedentes ni sentido alguno desde que se establecieron las sesiones de control en el Senado por iniciativa del anterior presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero", aseguran fuentes parlamentarias del grupo socialista a Público, que denuncian el alarmante deterioro que sufre la Cámara alta en su tarea de control al Ejecutivo y, especialmente, a su presidente, Mariano Rajoy. "El PP está fomentando esta degradación del papel parlamentario que debe tener el Senado", añaden.

El PP está fomentando esta degradación del papel del Senado" Este periodo tan prolongado de ausencia de Rajoy en la Cámara alta para someterse a las preguntas de los grupos de la oposición se suma a la escasa actividad en el control al resto de los miembros de su Gobierno. Así, en casi tres meses (entre el citado 5 de noviembre de 2012 y el pasado día 11) tan solo se ha celebrado un pleno de control al Ejecutivo, concretamente el que tuvo lugar el 17 de siembre pasado. "Estos datos son suficientes para reflejar el interés que tiene el PP, su grupo parlamentario y el Gobierno en el papel parlamentario que le corresponde a la Cámara alta: es nulo", insisten las fuentes consultadas.

No obstante, formalmente el PP y el Gobierno arrancó la actual legislatura con una visión diametralmente opuesta, a juzgar por lo que queda reflejado en el diario de sesiones. Hace justo ahora dos años la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, manifestó a la comisión Constitucional del Senado, en su primera comparecencia, toda una declaración de intenciones: "Vendremos al parlamento por iniciativa propia y a requerimiento de los grupos, como lo hago yo hoy, a someternos al control parlamentario", dijo. Era el 28 de febrero de 2012. Y añadió su deseo de que "ambas cámaras sean equivalentes, que al menos tengan un peso equivalente".

En la oposición, el PP se felicitaba por poder controlar al Ejecutivo también en el Senado

Dos años antes, principios de marzo de 2010, la misma Sáez de Santamaría, siendo portavoz del grupo parlamentario popular, en la oposición, en el Congreso de los Diputados, se felicitaba del acuerdo impulsado por los presidentes del Congreso y del Senado, los socialistas Bono y Rojo, respectivamente, de promover que los meses de enero y julio fuesen declarados hábiles para el trabajo parlamentario con la celebración de sesiones plenarias en ambas cámaras, aunque extraordinarias, con un orden del día ordinarios como los del resto del calendario de sesiones.

Es más, su mano derecha entonces, José Luis Ayllón, en declaraciones a los medios de comunicación, proclamaba también su aquiescencia requiriendo que esas sesiones sirviesen asimismo "para controlar al Gobierno con preguntas e interpelaciones".

En una entrevista a un diario de difusión nacional publicada a principios de marzo de 2010 afirmaba: "Con más de cuatro millones y medio de parados el parlamento no puede estar quieto. En momentos de crisis es necesario más democracia y más parlamento". José Luis Ayllón es desde hace dos años secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y, según los datos de la última EPA, los parados suman casi seis millones, recuerdan desde el grupo parlamentario socialista del Senado.

Pero frente a la degradación del papel parlamentario del Senado, especialmente en su función de control al Ejecutivo, en la Cámara baja los datos no invitan a dar brincos o lanzar salvas de alegría. Más bien lo contrario. En los últimos tres meses - en concreto, 84 días - el presidente Rajoy solo ha aparecido en los pasillos del Palacio de la Carrera de San Jerónimo una sola vez para someterse a las preguntas de la oposición. Fue el pasado 28 de enero en un pleno extraordinario de la Cámara baja en la que también dio explicaciones del Consejo Europeo celebrado en Bruselas los días 17 y 18 del mes anterior.

Antes de esa ocasión, un tanto forzada, su última comparecencia para someterse al control de la cámara fue el 27 de noviembre; la próxima será este miércoles día 18. Entre medias, el funeral de Nelson Mandela, la cumbre de la UE, las vacaciones navideñas y el viaje a Ankara para una cumbre bilateral con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, que se alargó de forma no prevista un día en el que acabó asistiendo a un mitin del partido de su anfitrión Justicia y Desarrollo (AKP), han sido las excusas para no estar presente en el Hemiciclo del Congreso durante este prolongado periodo de tiempo.