Publicado: 29.04.2015 16:08 |Actualizado: 29.04.2015 16:08

Rajoy y el rey reciben con honores al
golpista Al Sisi

El mariscal y presidente de Egipto llega este miércoles a España. Amnistía pide al Gobierno que en la visita se traten las violaciones de derechos humanos en el país norteafricano

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El mariscal y presidente egipcio,  Abdelfatah Al Sisi. - EFE

El mariscal y presidente egipcio, Abdelfatah Al Sisi. - EFE

MADRID.- El presidente de Egipto, el mariscal Abdelfatah Al Sisi, llega este miércoles a Madrid para realizar su primera visita oficial a España, en respuesta a una invitación de las autoridades españolas.

Su agenda de actividades se concentrará en la jornada del jueves, día en que será recibido por Felipe VI, que ofrecerá un almuerzo en su honor en el Palacio Real; por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; el máximo representante del Congreso de los Diputados, Jesús Posada, además de reunirse con un grupo de empresarios españoles.

Aunque no se trata de una visita de Estado ─la máxima categoría que puede tener una visita oficial─, el Gobierno español se ha volcado en dar una calurosa acogida a Al Sisi, al que acudirá a recibir al aeropuerto el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria.

La visita de Al Sisi será el primer desplazamiento de un presidente egipcio a España desde el año 2006, cuando viajó a Sevilla Hosni Mubarak. Al Sisi fue jefe del Estado Mayor del Ejército egipcio con el anterior presidente del país, el islamista Mohamed Mursi, contra el que organizó un golpe de Estado que logró derrocarle el 3 de julio de 2013.

El Gobierno interino que se estableció tras el derrocamiento de Mursi decretó la ilegalización de los Hermanos Musulmanes, el movimiento al que estaba vinculado Mursi, y su catalogación como grupo terrorista. Un año después, Al Sisi ganó las elecciones presidenciales y se convirtió en mandatario electo.

Desde entonces los tribunales egipcios han condenado a cientos de partidarios de Hermanos Musulmanes a la pena de muerte, muchos de ellos en juicios masivos que han sido criticados por gobiernos extranjeros y por grupos de defensa de los Derechos Humanos por entender que suponen una violación de la legislación internacional.

En marzo pasado, Egipto llevó a cabo la primera ejecución bajo el mandato de Al Sisi de un simpatizante de los Hermanos Musulmanes, acusado de lanzar niños desde una azotea durante las protestas contra el derrocamiento de Mursi. 



Ante ello, Amnistía Internacional (AI) se ha dirigido a a Rajoy, a la Casa Real y al presidente del Congreso para que durante la visita de Al Sisi se hable de las principales preocupaciones en materia de derechos humanos relacionadas con este país, como la falta de libertad de expresión la pena de muerte o la violencia contra las mujeres.

La ONG también exige al Ejecutivo que suspenda todas las transferencias a Egipto de armas y de otro material militar o de doble uso que puedan ser utilizadas por la Policía o el Ejército en la represión de protestas.

AI ha constatado, según señala en un comunicado, cómo en Egipto "se restringe la libertad de expresión de disidentes y periodistas, cómo se da mayor competencia a los tribunales militares para juzgar a civiles, y cómo se permite que las fuerzas de seguridad empleen la tortura y el uso excesivo de la fuerza impunemente".

Los miembros de AI están convencidos de que las autoridades egipcias "han puesto en el punto de mira a quienes critican al Gobierno o manifiestan su disconformidad con el mismo". Las fuerzas de seguridad, además, -añade AI- "reprimen las protestas y los tribunales encarcelan a decenas de personas por manifestarse sin autorización".

AI pide a Rajoy que se interese por dos casos: el primero, el del fotoperiodista Mahmoud Abou Zeid, conocido como Shawkan, en prisión tras ser detenido cuando tomaba imágenes de la "violenta dispersión de la sentada de Rabaa al Adaweya de Ciudad Nasr, en El Cairo, en agosto de 2013".

El segundo caso es el de Yara Sallam, defensora de derechos humanos, que ha sido condenada, junto a otras 21 personas, a dos años de prisión por incumplir la ley sobre manifestaciones en una protesta en El Cairo en junio de 2014.

"En Egipto se está haciendo un uso de la pena capital a una escala sin precedentes. Tras el derrocamiento de Morsi en julio de 2013, al menos 400 personas han sido condenadas a muerte en juicios políticos en relación con actos de violencia política, mientras que ningún miembro de las fuerzas de seguridad ha rendido cuentas por los abusos y homicidios cometidos por la policía", denuncia.

Hoy por hoy, Egipto ─aunque ya no es un país prioritario de la cooperación española─ es uno de los principales beneficiarios del Programa Masar, que se dedica a formar cuadros para modernizar las instituciones y fortalecer la sociedad civil.

Egipto quiere atraer inversiones para convertir la próxima inauguración del nuevo canal ampliado de Suez en un motor de desarrollo para la región, además de tener especial interés en recuperar el flujo de turistas españoles al país a niveles anteriores a la primavera árabe de 2011 que derrocó al régimen de Mubarak.

Pero la visita de Al Sisi a España también busca reforzar la cooperación bilateral en los grandes desafíos que afronta el Mediterráneo y la región de Oriente Próximo, donde Egipto juega un papel destacado, en particular en lo que se refiere a la crisis en Libia y al proceso de paz palestino israelí.