Publicado: 21.04.2015 23:39 |Actualizado: 22.04.2015 00:52

El rey Juan Carlos ha recorrido más de 55.000 kilómetros en viajes de placer desde que abdicó

El monarca emérito disfruta de un retiro de lujo, que choca con la imagen que su hijo pretende dar. Ha recorrido medio mundo con destinos tan dispares como el Caribe u Oriente Próximo

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Juan Carlos junto al jefe de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, durante el Gran Premio de Bahrein del pasado fin de semana. - EFE

Juan Carlos junto al jefe de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, durante el Gran Premio de Bahrein del pasado fin de semana. - EFE

MADRID.- La vuelta al mundo muleta en mano. No parece que la jubilación del rey emérito esté siendo especialmente dura. Desde que abdicara en su hijo en junio del año pasado, Juan Carlos de Borbón ha recorrido miles de kilómetros en multitud de viajes. Algunos tenían aún cierto carácter oficial, pero la mayoría de ellos no han sido más que por puro placer.

Restaurantes de lujo, toros, partidos de la Premier, Fórmula 1. El Caribe, Oriente Próximo, nochevieja en Beverly Hills. Y sin contar lo que no ha trascendido de las vacaciones infinitas del que fuera jefe de Estado durante 39 años. Apenas ha habido continente que Juan Carlos no haya pisado en estos meses a pesar de sus problemas de salud y de movilidad. Haciendo un recuento rápido, el padre del rey se ha echado a las espaldas más de 55.000 kilómetros. Una cifra que ni siquiera tiene en cuenta los posibles regresos a Madrid y que no puede ser más precisa ni puede tener en cuenta todos los destinos ante la falta de información detallada sobre sus actividades.

Juan Carlos, que goza de una asignación de 187.356 euros al año, ha dejado plantada a su familia o ha faltado a
actos oficiales para irse de vacaciones a la playa

El “lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir” nunca se hubiera producido de no haberse roto la cadera durante un viaje a Botsuana que no se había comunicado. Ahora, Juan Carlos, que goza de una asignación de 187.356 euros al año, ha dejado plantada a su familia o ha faltado a actos oficiales para irse de vacaciones a la playa. Una actitud que choca con la imagen de sobriedad y rectitud que pretende imponer Felipe VI, que en sus presupuestos como monarca se bajó el sueldo un 20%.

La cantidad de euros destinados a todos estos viajes son incalculables. El Gobierno se negó a detallar los costes de los desplazamientos de Juan Carlos en los últimos meses de su reinado, incluyendo una gira para ver a sus amigos del Golfo Pérsico. El Ejecutivo rechazó aclarar las circunstancias de los viajes que le había reclamado el entonces diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón. Una transparencia que se ha tornado aún más oscura ahora que el rey se siente totalmente libre para no rendir cuentas a nadie.

El primer destino en el extranjero de Juan Carlos tras ceder la corona fue Colombia. La Casa Real aún lo cataloga de “viaje oficial”. El rey emérito llegó a Bogotá el 5 de agosto de 2014 para participar en los actos de investidura del segundo mandato del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, con quien también se reunió en privado.

Durante el verano de 2014, el rey emérito permaneció discreto y alejado de los focos. Desde Italia se apunta a que permaneció 21 días en Tánger con Corinna

Durante ese verano se mantuvo discreto y fuera de los focos. Sólo se le vio comiendo en Madrid o de visita en Granada junto a su hija Elena. A finales de agosto y principios de septiembre también estuvo presente en un par de partidos del Mundial de baloncesto que se celebró en España. Algunos argumentaban que no quería robar protagonismo a su hijo, aunque desde Italia se apuntaba otra razón. La revista del corazón Oggi, de los dueños de Il Corriere della Sera, aseguraba que había pasado 21 días en Tánger con Corinna en una villa junto al mar propiedad de Felipe González.

Festines gastronómicos 

Tras los meses de mayor calor, el padre del rey retomó con fuerza sus apariciones públicas en diferentes actos y, sobre todo, su vida privada. Juan Carlos no ha tenido reparo alguno en dejarse ver junto a su círculo más íntimo en restaurantes de alto standing como el Celler de Can Roca, Arzak o el Bohío de Toledo.

Las rutas gastronómicas de Juan Carlos han sido algo constante durante estos meses. No ha sido, sin embargo, el único placer del que ha gozado. El 20 de octubre estuvo en la tribuna del Etihad Stadium para presenciar el Manchester City 4 – Tottenham 1 aprovechando la amistad que mantiene con el dueño de los citizens, el jeque Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahyan. Un mes después viajó a Abu Dhabi para presenciar la última carrera de la temporada de Fórmula 1 y, ya de paso, hacer de portavoz improvisado. Ni corto ni perezoso, el monarca desveló en televisión el futuro de Fernando Alonso cuando el piloto asturiano todavía pretendía guardarlo en secreto: “Me ha dicho que se va a McLaren y que está muy contento".

El rey emérito en uno de sus safaris en África.

El rey emérito en uno de sus safaris en África.

Para descansar de tan ajetreada agenda, el rey emérito decidió iniciar 2015 por todo lo alto y celebrar su 77 cumpleaños en California, EEUU. Una fotografía mostró a un relajado Juan Carlos comiendo en uno de los restaurantes más lujosos de Beverly Hills, The Ivy, donde se congregan el mayor número de famosos por metro cuadrado del barrio californiano.

A finales de enero emprendió un viaje privado a Arabia Saudí para saludar al nuevo rey Salman Bin Abdulariz y darle su pésame tras la muerte a los 90 años de Abdalá bin Abdulaziz, hermano y anterior monarca saudí. La presencia oficial de España al funeral ya corrió a cuenta de Felipe VI y el ministro de Defensa, Pedro Morenés. La visita de Juan Carlos a Riad fue a título personal, sin utilizar "medios del Estado" y sin "ningún encargo" de su hijo, tal y como reconoció la Casa Real.

Antes de acudir a Uruguay a la toma de posesión de Tabaré Vázquez, pasó una semana
de lujo en el Caribe

Varias comilonas después en diferentes restaurantes españoles, en febrero acudió a Uruguay para la toma de posesión de Tabaré Vázquez, que sustituye en la presidencia a José Mujica. Eso sí, tras pasar una semana de lujo en el Caribe. El padre del rey estuvo seis días en el complejo hostelero más exclusivo de República Dominicana, según recogió la prensa local. Durante su estancia estuvo acompañado en todo momento de los miembros del clan Fanjul, magnates del azúcar caribeño y dueños del recinto.

De Montevideo a EEUU. A principios de marzo participó en varios actos en Washington durante tres días. Ya de vuelta en España, el 13 del mismo mes viajó a Vitoria para ser sometido a una revisión médica privada con su amigo traumatólogo Mikel Sánchez, conocido por tratar a deportistas de élite como Rafa Nadal.

Abril, un mes de lo más ajetreado

Su estancia en España duró más bien poco. Apenas diez días después, y tras recuperar fuerzas con tu visita al médico, el rey emérito fue visto y fotografiado en un todoterreno en una de las zonas más exclusivas de Londres, donde, según la prensa italiana, convive con Corinna. Antes había pasado unos días en Barcelona para disfrutar de otra ruta gastronómica con su hija Cristina. Una vez más, Juan Carlos aparecía en un titular por sus actividades privadas.

El hijo de Felipe VI no asistió al funeral del príncipe Kardam de Bulgaria en Madrid porque se encontraba de viaje en Barbados

Para Semana Santa decidió plantar a los reyes Felipe y Letizia en Mallorca y pasar unos días en Barbados, una vez más acompañado por los Fanjul. Viaje que le ‘impidió’ estar presente en el funeral del príncipe Kardam de Bulgaría celebrado en Madrid y al que sí acudió Sofía de Grecia.

Abril, sin duda, está siendo un mes ajetreado para el monarca emérito. A pesar de tener que cumplir con un acto en Madrid el lunes 13, Juan Carlos recorrió unos 700 kilómetros el fin de semana anterior para presenciar una corrida de toros en Brihuega, Guadalajara, y marcharse después a La Rioja a darse un nuevo festín culinario.

Su última foto es del pasado sábado. En Bahein, junto a los pilotos españoles que participaban en el Gran Premio de Fómula 1. Otro avión, otro viaje privado, a la espera de seguir completando su retiro de oro con un nuevo destino.