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CIUDADANOS Los seguidores de Rivera cumplen con su jefe y tumban todas las enmiendas a la totalidad

La IV Asamblea de Ciudadanos se celebra sin sorpresas. El partido abandonará finalmente la "socialdemocracia" al conseguir un apoyo del 75% de los compromisarios que votaron a favor de la ponencia de la Ejecutiva. 

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El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la IV Asamblea General del partido que se celebra en Coslada. EFE/Zipi

La Asamblea de Ciudadanos transcurre según lo previsto. Pese a la polémica inicial por el surgimiento de corrientes críticas dentro de la formación, los oficialistas de España Ciudadana están cumpliendo con su jefe: han tumbado todas las enmiendas a la totalidad (hasta siete) que se habían presentado contra sus ponencias de Estatutos, Valores y Estrategia. 

Entre ellas se encontraba uno de los debates que pretendían redefinir el rumbo ideológico de la formación: el referente a eliminar la socialdemocracia como principio fundamental del partido

El propio Albert Rivera defendió el cambio de dicho término por el del "liberalismo progresista" alegando a que el "centro" que representa C's debe diferenciarse tanto del PP como del PSOE. Al final, más del 70% de los compromisarios que ya le eran afines, se unieron a sus proposiciones.

Las enmiendas que pretendían mantener la "socialdemocracia" como principio ideológico han sido tumbadas con el 75% de los votos

Así, la enmienda planteada por el diputado del Parlamento catalán Sergio Sanz -miembro de la corriente que lidera el exdiputado Jordi Cañas, Mejor Unidos- para mantener la socialdemocracia como principio ideológico ha obtenido 50 votos a favor, 142 en contra y tres abstenciones. Un respaldo, del 25,6% de los votantes adscritos al grupo de trabajo de Valores.

Puesto que no ha sido aprobada con mayoría simple y tampoco ha alcanzado un apoyo del 35%, la enmienda de Sanz y Cañas, que proponía un modelo mixto entre la propuesta de la dirección y los estatutos actuales -es decir, incluir el "liberalismo progresista" que quiere Rivera unido al mantenimiento del "socialismo democrático"- no se debatirá en el plenario. Por ello, la referencia a la socialdemocracia desaparecerá del ideario del nuevo Ciudadanos. 

Del mismo modo, los compromisarios de España Ciudadana han tumbado también la enmienda a la totalidad de Mari Carmen Prieto, diputada del Parlamento andaluz que pretendía dejar las bases del partido tal y como están ahora mismo. Es decir, pretendía también mantener la referencia al socialismo.

Ambas propuestas han sido tumbadas, incluso a pesar de que las enmiendas referentes al grupo de Valores (ideología) han sido las únicas que se han votado en urna, de forma secreta. El resto sigue su curso: a mano alzada y con un ritmo más ágil del que se esperaba en la organización de la Asamblea en un principio. 

Con ello, el líder de Ciudadanos ha dado los primeros pasos para sacar adelante su propuesta de redefinir ideológicamente el partido, que apuesta por pasar página a su origen "socialdemócrata" y resituarlo en el "centro liberal progresista".

Toda la dirección se ha felicitado a la hora de la comida por el buen resultado obtenido por sus ideas. Son muchos quienes reconocían que no esperaban otra cosa. Rivera toca a rebato y sus correligionarios acuden raudos a la llamada. En Ciudadanos, ni siquiera los críticos sacan demasiado los pies del tiesto. En público, nadie critica a la corriente oficialista, más allá de lo que, defienden, es propio del debate interno de cualquier partido. 

Incluso los críticos rehúsan criticar en público a los oficialistas de Rivera

Es más, tanto Rivera como Jordi Cañas han destacado la "fraternidad" y el "buen ambiente" de la Asamblea. Un buenrollismo entre los líderes oficialista y crítico que, al parecer, se ha transmitido al resto de los militantes. Debate sí, pero sorpresas, no. 

Ahora queda por resolver las votaciones de algunas enmiendas parciales que los de Rivera deberán solventar. Se trata de debatir el cambio en el sistema de primarias -España Ciudadana quiere reducirlo para que se vote al primero de la lista, mientras los críticos quieren votar la lista entera y otros, al menos, el 50%- o decidir si los naranjas pueden entrar o no en Gobiernos de coalición. 

Las bases están divididas a este respecto, pero no parece que vaya a haber grandes polémicas a lo largo de la tarde. Rivera, como él mismo reconoce, controla a más del 70% de los votantes. Y las votaciones son a mano alzada. Todo apunta a que nadie se atreverá a azuzar el fuego. Porque, aunque quieran diferenciarse del PSOE, los Ciudadanos sí que saben que, como acuñó Alfonso Guerra, "el que se mueve no sale en la foto".