Público
Público

Rivera aprovecha sus mítines accidentados para hacer campaña: "Pido a Iglesias que condene también la violencia de los suyos"

El líder de Ciudadanos presume de ser el único que no ha suspendido los actos de hoy para preparar el debate y arremete  también contra Pedro Sánchez: "Hay votantes del PSOE que no entienden que tengan que ser la comparsa de Podemos"

Publicidad
Media: 2.33
Votos: 6

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, junto al cabeza de lista al congreso por Valencia, Toni Cantó, durante un acto público celebrado esta mañana en Valencia donde se han reunido con militantes y simpatizantes en la tercera jornada de la campaña electoral. EFE/Biel Aliño

MADRID.- Haciendo gala del populismo que siempre critica y mostrando su cara más victimista. Así se ha presentado este domingo Albert Rivera en Valencia, donde ha aprovechado los incidentes de su inicio de campaña para intentar sacar rédito electoral y arremeter contra Podemos.

El presidente de Ciudadanos comenzó el viernes en Albacete, donde un espontáneo le tiró un huevo que ni siquiera le alcanzó. Ayer, un joven 'osó' gritar "independencia" durante su mitin de Barcelona. Y en Madrid, sus compañeros de Vallecas fueron 'amenazados' por un muchacho que prometió volver "con 10 más" para echarles del barrio.

De todos ellos, sólo se conoce que quien interrumpió el discurso de Rivera en la capital catalana era de Arranz, las juventudes de la CUP. Pero si ayer Miguel Gutiérrez culpó al PP de estos incidentes por su política "del miedo"; hoy el candidato naranja metió a todos en el mismo saco: "Pido a Pablo Iglesias que condene la violencia, también la de los suyos", espetó al inicio de su intervención en Valencia. "Y que sepan que no hay reventadores suficientes en este país para frenar a Ciudadanos", agregó, maximizando la gravedad de los citados incidentes.

El número uno por Valencia, Toni Cantó, había hecho lo propio con anterioridad: "Nadie de Ciudadanos va a los actos de otros partidos a reventarlos". Ahí estaba: "el cambio a mejor" en contraposición al "cambio a peor".

Un joven gritando en catalán "independencia socialismo", con el puño en alto y tirando octavillas de la agrupación Arran de la CUP, interrumpió ayer el mitin de Rivera en Barcelona. EFE/Alejandro García

Después llegó una larga enumeración de los 'agravios' cometidos por los "vendedores de humo" -en palabras de Cantó- o los "gobiernos a la valenciana, a la griega o a la venezolana" -como los define la número uno por Alicante, Marta Martín-. Programas por catálogo, niños estudiando en barracones, comerciantes arruinados porque no llega el Corredor Mediterráneo, enchufismos en cargos públicos y sistemas de inmersión lingüística que pretenden "adoctrinar" desde la Educación. Frente a ello, claro, el Pacto por la Educación, el nuevo Fondo de Cohesión Social o la reforma de la ley de financiación territorial propuestas por los naranjas. 

Y, en esta nueva estrategia "al ataque" de C's, no faltó la cita a la corrupción y el saqueo del PP -especialmente con tintes locales, dado que estaban en Valencia- ni el 'miedo' al nacionalismo. "Ustedes, los valencianos, saben llevar con orgullo ser valencianos y ser españoles y europeos. No permitan que nunca nadie lo rompa", mitineó Rivera.

Rivera: "Que sepan que no hay reventadores suficientes en este país para frenar a Cs"

Como novedad, el líder de Ciudadanos se saltó por primera vez su pacto no escrito (y negado en numerosas ocasiones) de no agresión con quien estuvo a punto de ser su socio en el Gobierno: Pedro Sánchez. "Estoy convencido de que hay muchos votantes del PSOE que no entienden por qué tienen que ser la comparsa de Podemos o Compromís", aseveró, tras pedir el apoyo de "los votantes de los partidos moderados y constitucionalistas". "Que nos voten para ser la palanca de cambio que no va a ser nunca Rajoy y porque el mejor programa social es el que se puede pagar, el que se puede cumplir", sentenció presumiendo de nuevo de haber cuadrado las cuentas de su programa electoral frente a los "vendedores de humo" morados. También de ser el único que puede regenerar España: "A mí no me puede llamar nadie para decirme que no suprima las Diputaciones. A Rajoy y Sánchez, sí", zanjó Rivera.

Por último, volvió a pedir el voto de los abstencionistas, sabiendo que una escasa participación beneficia, precisamente, al bipartidismo. "No se abstengan. Nos jugamos mucho. La Transición se hizo entre todos, pero la lideró el centro, la moderación, el consenso", volvió a presentarse como el Adolfo Suárez del siglo XXI. Y terminó como empezó, con victimismo: "Algunos hacen mucho ruído, revientan actos, generan bandos. Nosotros les vamos a contestar en las urnas", concluyó.