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Romeu pierde el paso para liderar el PSOE valenciano

Alarte y Puig acaparan los avales necesarios para ser candidatos

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La criba de los avales ha dado el fruto esperado. La carrera por hacerse con el liderazgo del PSOE valenciano arrancó con cinco precandidatos, pero todo apunta a que sólo dos, Jorge Alarte y Ximo Puig, han logrado reunir los avales necesarios -142, equivalentes al 25% de los delegados- para formalizar hoy su candidatura a la secretaría general, según fuentes conocedoras del reparto de fuerzas.

De los cinco precandidatos, el primero en tirar la toalla fue José Luis Ábalos, a la que siguió el miércoles Ana Noguera, tras constatar en el proceso de elección de delegados que no contaban con los apoyos necesarios. El quinto en discordia, Francesc Romeu, mantiene viva la expectativa, pero fuentes bien informadas aseguran que no ha logrado reunir los avales necesarios para formalizar su candidatura.

Se de la circunstancia de que los tres últimos -Ábalos, Noguera y Romeu- tienen sus apoyos en el mismo sector que Jorge Alarte, que ha aglutinado a la mayoría de los partidarios del cambio generacional. El alcalde de Alaquàs, que fue el primero en lanzar su candidatura, negocia ahora con Romeu la posibilidad de agrupar sus fuerzas frente a la candidatura de Ximo Puig, cuya trayectoria da a su candidatura un perfil continuista.

Así, las fuentes consultadas dan por seguro que mañana los delegados al XI Congreso valenciano sólo tendrán que elegir entre Alarte y Puig.

La integración se produciría, en todo caso, a posteriori, en la configuración de la Ejecutiva, si bien desde el sector que abandera la renovación se advierte de que 'no habrá pasteleos'.

Uno de los objetivos del congreso es, precisamente, pasar esta página, que ha caracterizado los últimos trece años del socialismo valenciano, desde que Joan Lerma perdió al Generalitat, tras otros once años en el poder.

Lerma ha seguido siendo un referente en el socialismo valenciano, como demuestra su designación para presidir la gestora que ha gobernado el partido desde la dimisión, en octubre del año pasado, de Joan Ignasi Pla.

Pero el lermismo ha ido perdiendo peso en beneficio de una nueva generación identificada con la nueva secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, que hoy inaugura el congreso.

Este cambio quedó patente cuando los partidarios de la renovación impusieron a Pajín, antes de su ascenso al número tres de la jerarquía socialista, como portavoz en el último congreso federal, en detrimento de Lerma.

Su vinculación al lermismo ha sido uno de las principales rémoras de Ximo Puig para aglutinar una mayoría clara. Para los partidarios del cambio generacional, descartada toda posibilidad de que el liderazgo lo asumiera Pajín, el mayor problema ha sido la dispersión de fuerzas entre los cuatro precandidatos que se reivindicaban como abanderados de la renovación.

El último cartucho, municionado por Ciprià Ciscar, fue el intento de convencer a Alejandro Soler, que prefirió no arriesgar la alcaldía de Elche, recién conquista con la exigua mayoría de un concejal.