Publicado: 22.04.2015 02:44 |Actualizado: 22.04.2015 07:00

Rosa Díez permite a los críticos participar en la campaña de UPyD

La líder de la formación magenta intenta desmontar su imagen de autoritaria para dejar al margen las peleas internas mientras estén en juego las elecciones municipales y autonómicas.

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Rosa Díez y Andrés Herzog, en una imagen de archivo. EFE

Rosa Díez y Andrés Herzog presentarán esta tarde la estrategia electoral de UPyD para las próximas elecciones autonóimicas y municipales. Foto: Archivo EFE

MADRID.- En UPyD hay democracia interna y las voces discordantes tienen derecho a expresarse sin que por ello se expongan a represalias. Ese es el mensaje que la líder de la formación magenta, Rosa Díez, quiere recalcar para desviar la atención mediática hacia su "proyecto" y no hacia las peleas internas del partido, al menos, mientras estemos en campaña.

Es por ello por lo que la todopoderosa portavoz permitirá a los críticos como Irene Lozano -que le disputará el liderazgo tras el 24 de mayo-, entre otros, que participen en los actos electorales de la formación. "Todo el partido al completo participará, de una forma u otra, en la campaña", señalan fuentes de UPyD. 



Cuando queda poco más de un mes para que se celebren las elecciones municipales y autonómicas, todos los magentas pretenden unirse, al menos de cara a la galería, para dar imagen de unidad. Lo que importa ahora, señalan críticos y oficialistas, es apoyar a sus candidatos e intentar ganar en el mayor número de plazas posibles, incluso aunque cada vez sean más quienes dan al partido por muerto. 

"Hemos sufrido serias dificultades pero lo importante es que nos sobreponemos a ellas y mostramos músculo", incidió la propia Díez ayer en una entrevista en Espacio Público (Antena 3). "Los números hablan por sí solos, hemos presentado un 34% más de candidaturas que en 2011, datos que avalan que hay vida. Hay músculo, 2.200 candidatos más que en 2011", justificó sus palabras. 

Y, en su misión de que parezca que después de la tormenta llega la calma, tildó a Irene Lozano, Álvaro Anchuelo y Toni Cantó -tres compañeros del Congreso que le dieron la espalda y abandonaron incluso algunos de sus cargos tras su no-reacción después de la debacle de las elecciones andaluzas- de "buenos diputados". Del último, que renunció tanto a su acta de diputado como a su candidatura a la Presidencia de la Comunidad Valenciana, dijo también que lo consideraba un "buen amigo".

No obstante, a pesar de sus buenas palabras hacia él, no se prevé que Cantó apoye a su sucesora en Valencia, Alicia Andújar, en campaña electoral. Tampoco que participe en actos en ninguna otra comunidad o realice intervenciones en medios de comunicación. Y es que el actor dejó claro el día que anunció su renuncia que se retiraría de la primera línea de la política pese a  seguir militando en UPyD, al menos, de momento.

¿Sin censura?

Pese a que todos ellos pidieron la dimisión y la asunción de responsabilidades de Díez, ésta parece haber decidido no censurarles. ¿El motivo? Incidir en la "democracia interna" del partido e intentar quitarse el lastre de "autoritaria" que le ha acompañado desde las primeras fugas de cargos autonómicos de UPyD a Ciudadanos (C's) y, especialmente, desde la polémica con el eurodiputado Francisco Sosa Wagner.

"A Sosa Wagner nunca se le expulsó del partido", repitió Díez a lo largo de su entrevista de ayer para justificar que no fue ella quien le represalió directamente. "Se le quitó la portavocía (en el grupo de UPyD-Europa) porque tomó decisiones contrarias a la dirección del partido como votar a favor de [Jean-Claude] Juncker [como presidente de la Comisión Europea]", especificó. E insistió: "A nadie se le ha echado por críticas, forman parte de la vida y de la democracia", zanjó. 

Es esa misma frase la que ha permitido, precisamente, que algunos díscolos ya tengan previsto participar en actos que, si bien, no son mítines, sí aportan visibilidad (positiva) para UPyD frente a la "enorme notoriedad negativa" que Díez reconoció haber tenido en los últimos tiempos. 

Y aunque la batalla interna siga abierta hasta que se le ponga fin en el Congreso extraordinario previsto para junio, todos colaborarán  -no se sabe si juntos, revueltos, o por separado sin que se note-  en el objetivo de salvar los restos del partido el 24-M. ¿Los primeros? Díez y su nuevo número dos, Andrés Herzog, que con su cada vez mayor notoriedad también contribuye a desmontar la idea de que en UPyD ya sólo queda Rosa. Ambos presentarán, juntos, esta tarde, la estrategia de campaña de la formación. El cómo estarán incluidos los díscolos en ella está por ver.