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Rubalcaba llega al ecuador de su mandato sin aclarar su futuro

Dos años después de hacerse con la Secretaría General el líder de los socialistas ve posible superar al PP en las europeas. Valenciano evita también pronunciarse sobre el porvenir de su máximo jefe: "Es c

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Han sido dos años difíciles para un político que poco antes de alcanzar la Secretaría General del PSOE era el mejor valorado por los ciudadanos. Han sido complicados porque Alfredo Pérez Rubalcaba se ha convertido, junto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en uno de los dirigentes públicos más impopulares. Pero a pesar de ello, el líder de los socialistas resiste y hoy, día en el que se cumple el segundo aniversario del 38 Congreso que le designó secretario general con sólo 22 votos respecto a su rival, Carme Chacón, ha logrado contener las voces críticas de su partido y confía en que en mayo, con las elecciones europeas, comience la recuperación electoral de su formación. Respecto a su futuro político, él sigue callado.

Rubalcaba no quiere que el lío interno que sin duda provocará la proliferación de los aspirantes a las primarias para dar con el próximo candidato socialista a la Moncloa —que se celebrarán a finales de mayo— afecte a las elecciones europeas. Por eso mantiene la incógnita. Porque cree que sí puede ganarlas a pesar de lograr menos votos que hace cuatro años. La victoria, su victoria, sería obtener más representantes en el Europarlamento que el PP.

En ese objetivo a corto plazo Ferraz considera que la recuperación económica le beneficia, algo que según explicaban ayer distintos miembros del partido también tiene asumido el PP. Es de hecho ese temor que tendría el propio Rajoy el que según esos socialistas hizo al jefe del Ejecutivo pronunciar el domingo sus palabras contra Rubalcaba, mandándole callar si no reconocía la labor del Gobierno en la salida de la crisis.    

El resultado de los comicios del 25 de mayo determinará el futuro del que fuera vicepresidente del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y así lo reconocen desde hace semanas todos los miembros del PSOE. En el ecuador de su mandato, hay dos principales preguntas aún sin respuesta: ¿Se presentará a las primarias de finales de noviembre en las que los socialistas elegirán al candidato a la Moncloa? Y si no lo hace, ¿se mantendrá al frente del partido a pesar de la situación de bicefalia que se daría hasta 2016, o convocará un congreso extraordinario? 'Han pasado dos años hacia atrás y quiero que pasen dos hacia adelante', se limitaba a responder ayer Rubalcaba, sin dar más detalles.

Ninguna de las dos preguntas ha tenido una contestación clara por su parte en los últimos meses. 'Ya veremos. Tiempo habrá de decirlo y decidirlo. Cuando se convoquen [las primarias] ya se verá', aseguraba ayer.

La orden que se lanzó desde la dirección del partido en el último Comité Federal, el del pasado 18 de enero, es el de aparcar el asunto de las primarias hasta las europeas, unos comicios para los que el PSOE no tiene aún cabeza de lista. Su mano derecha, Elena Valenciano, es junto a Ramón Jáuregui una de las dirigentes socialistas que más posibilidades tiene en las quinielas que maneja la principal formación de la oposición. Dada la estrecha relación que mantiene ésta con Rubalcaba, si finalmente ella se presenta las elecciones de mayo serían aún más determinantes para el futuro del secretario general.

En conversación con Público, la vicesecretaria general no escatima en elogios a su máximo líder. Entre los 'compromisos cumplidos' menciona que ha logrado 'mantener el timón' y que tal y como se comprometió en el 38 Congreso 'ha renovado el proyecto' en dos citas clave. Por un lado menciona la Declaración de Granada en la que todos los barones territoriales del partido, incluido el primer secretario del PSC, Pere Navarro, acordaron defender una modificación de la Constitución en clave federal como alternativa a las reclamaciones independentistas de parte de la sociedad catalana y a las ansias recentralizadoras de la derecha. Por otro, cita la Conferencia Política de noviembre en el que el partido giró ligeramente hacia la izquierda. 

A partir de ahora, añade Valenciano, lo que debe promulgar Rubalcaba es que el PSOE vaya 'ganando espacio electoral'. En 2015, apunta, será la hora de promocionar los candidatos que serán elegidos este año. Pero en esa carrera, ¿tiene futuro el hoy secretario general? 'Es cosa suya. Hasta aquí lo ha hecho muy bien', concluye.  

En estos dos años, el principal problema con el que se ha encontrado el secretario general del PSOE han sido las encuestas, pero también las críticas internas arengadas desde el bando perdedor del 38 Congreso y desde distintos colectivos de base. En los primeros meses de su mandato estos sectores le reclamaron una mayor dureza contra el Gobierno, y después le presionaron hasta conseguir que en la Conferencia Política del pasado noviembre —cónclave en el que el partido giró ligeramente a la izquierda— se decidiera que sería el Comité Federal de enero el que pusiera fecha a las primarias para dar con el próximo candidato a la Presidencia del Gobierno. 

El reglamento para el proceso que aprobó ese máximo órgano entre congresos provocó las últimas fricciones internas hace apenas dos semanas. La que desde Miami es aún uno de los rostros visibles del sector crítico, Carme Chacón, consideró que Rubalcaba trataba de limitar la participación en las primarias —que por primera vez serán abiertas a la ciudadanía— al establecer un censo previo a las votaciones que Ferraz defiende como garante del proceso.

En conversación con este diario, diputados críticos aseguran acatar la doctrina de la dirección federal y fijan como objetivo prioritario la lucha por ganar las elecciones europeas. No obstante, consideran que es 'un error' que Rubalcaba 'esté intentando ganar terreno' de cara a poder presentarse a las primarias. Estos parlamentarios socialistas invitan por ello al líder del PSOE a 'aclarar cuanto antes lo que hará' y a 'dejar paso a nuevos dirigentes'. El líder del PSOE hará hoy su propia valoración de estos dos años, y explicará qué espera de los dos próximos, que serán decisivos para su currículo político.