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Sánchez pone al PSOE más cerca que nunca del PP con su apoyo a la aplicación del 155

El líder socialista rechaza la posición de Podemos sobre esta crisis institucional, pero quiere seguir manteniendo una acción conjunta frente al PP con el partido morado en el resto de asuntos

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el secretario general del PSOE, Pedro Sanchez, en una reunión en el Palacio de la Madrid, al día siguiente del referéndum del 1-O en Catalunya. REUTERS/Rafael Marchante

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, lleva semanas jugando en ese difícil y denostado equilibrio que ahora se denomina equidistancia, donde se entremezclan contradicciones, renuncias y convicciones que sitúan a su partido, sin tener el papel protagonista en casi ningún asunto, en el centro de todas las críticas y de todas las miradas.

El estallido del conflicto catalán ha hecho variar la hoja de ruta de Pedro Sánchez, aunque desde Ferraz se insiste en que eso no supone ningún giro político ni cambio de posición ni en los planteamientos con los que se presentó a las primarias del PSOE para ser secretario general, ni de sus primeras decisiones políticas al frente del partido.

Así, fuentes cercanas a Sánchez sintetizan el actual momento político en una frase: el PSOE respaldará a Rajoy para afrontar el desafío soberanista catalán, pero no renuncia a la ofensiva política anunciada tras el verano para “echar” al Partido Popular de La Moncloa cuanto antes, y profundizar e impulsar una acción política conjunta con Podemos.

El apoyo a Rajoy, según explica las citadas fuentes, tampoco tiene que ver con un cambio de posición del PSOE en sus planteamientos sobre cómo afrontar la crisis de Catalunya. Más bien, al contrario, los socialistas presumen internamente de que la necesidad que tiene Rajoy de su apoyo ha podido provocar que se moderara en alguno de sus planes de actuación y, además, ven un triunfo haber conseguido convencerle de que se acerque a la vía del diálogo a través de la Comisión Territorial y de abrir, por fin, el melón de la reforma constitucional.

El PSOE dice que se mantiene en los mismos posicionamientos que ha defendido sobre Catalunya: diálogo, negociación y acuerdo dentro de la ley, intentar evitar la aplicación del artículo 155, rechazo a un referéndum soberanista y defender respuestas “proporcionales y moderadas” ante los distintos movimientos políticos de los independentistas.

El PSOE no oculta que estos planteamientos, sin ser los mismos, le aproximan más a la posición del Gobierno que a la que mantiene Unidos Podemos, de los que discrepan abiertamente.

Como ya informó Público, Sánchez aconsejó a Iglesias en su última conversación que se separara del dirigente de Barcelona en Comú, Xavier Domènech, y le advirtió de que si no lo hacía le costaría mantener el discurso de Unidos Podemos en el resto de España.

De hecho, Sánchez lleva varias comparecencias arremetiendo contra la posición de Podemos sobre Catalunya, acusándole el mismo miércoles a Iglesias de actuar como los independentistas, y estar trabajando “para que Catalunya se vaya de España”.

Con estos planteamientos, el distanciamiento ha vuelto entre ambos partido, porque también son constantes los ataques de Unidos Podemos contra la posición que mantiene el PSOE sobre Catalunya, haciéndolo corresponsable de la actuación del Gobierno. Con todo ello, la agenda de acción conjunta contra el Gobierno de Rajoy ha pasado a un segundo plano, así como las reuniones entre los equipos de trabajo de ambas formaciones.

“Ahora se llevan mejor. No se puede decir que haya buena sintonía; como mucho, que Rajoy no es rencoroso”, dice el PP

En el PP no se oculta que están cómodos con la situación, admiten que hay una interlocución fluida con Sánchez y que hay mejor entendimiento. “Digamos que ambos se llevan ahora mejor. No se puede decir que haya buena sintonía. Como mucho, que Rajoy no es rencoroso”, dijo un portavoz del Partido Popular, conocedor de las malas relaciones que hubo entre ambos no muchos meses atrás.

Los socialistas insisten, sin embargo, en que no se confíen en el Partido Popular. Sánchez sigue teniendo como objetivo desalojar cuanto antes a Rajoy del Gobierno y aspiran a recuperar una ofensiva de oposición intensa si pasa o se calma el conflicto con Catalunya. Pero, hasta entonces, reconocen que el llamado “sentido de Estado” será prioritario, “aunque no sea lo que nos pide el cuerpo”, dijo un dirigente de la Ejecutiva Federal.