Publicado: 17.07.2016 08:31 |Actualizado: 17.07.2016 08:31

Sánchez, año II: el hombre que lo aguanta todo

El secretario general de los socialistas ha superado todas las amenazas de crisis en estos 24 meses de mandato y, salvo que la militancia lo eche, quiere seguir liderando el PSOE

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El líder del PSOE, Pedro Sánchez, tras comparecer ante los medios tras los resultados electorales. REUTERS/Susana Vera

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, tras comparecer ante los medios tras los resultados electorales./ REUTERS

MADRID.- A Pedro Sánchez una mujer mayor se le arrimó en toda regla en Sevilla para darle dos besos antes de un mitin, y al darse la vuelta exclamó ante sus amigas: “¡Pero cómo no va a ganar con ése cuerpo que tiene!”. Y le faltó decir: y con lo guapo que es, y con ese doctorado en Económicas… y hasta sabes inglés.

El Gran Wyoming ya pronosticó el fracaso de Sánchez para ser presidente del Gobierno al asegurar que en España no puede serlo nunca alguien que hable inglés. Lo mismo hasta acierta si el líder socialista es sustituido en el 39º Congreso, porque ese es seguro que no habrá ese hándicap con su posible rival.



Pero el del “cuerpo”, el “guapo”, el “del doctorado” y el que “sabe inglés”, en estos dos años al frente del PSOE, no ha terminado de calar en la ciudadanía, siempre le ha faltado un punto de credibilidad, de conocer los temas en profundidad, de inseguridades propias y ajenas. Eso sí, en unas circunstancias dificilísimas, y hasta en el último Comité Federal se llegaron a comparar las elecciones del 26-J con las de 1996, tildándolas como las más difíciles de la historia democrática para el PSOE.

A su favor, Sánchez tiene que además de “cuerpo” es un hombre “fuerte”; además de “guapo” es un “poco cara”. En contra, que debería presumir menos de “doctorado” y profundizar más en los temas que trata, y más que “saber inglés” tendría que dar con la clave para conectar con la gente de este país sin ponerse a vociferar en un mitin.
En todo caso, Sánchez en estos dos años ha hecho la travesía más difícil del PSOE en toda la etapa democrática y le ha echado coraje. Además, con todo en contra y sin ningún reconocimiento interno.

En estos dos años al frente del PSOE, Sánchez no ha terminado de calar en la ciudadanía

Pero Sánchez es el hombre que lo aguanta todo. Y ahí sigue desde que “la militancia” —hace poco más de dos años— lo aupó a la Secretaría General del PSOE, contra todo pronóstico, cuando Eduardo Madina era el claro favorito en aquellas primarias.
Sánchez, entonces, cogió las riendas el partido y empezó a tomar decisiones. Y faltó poco para que, presuntamente, todo se le volviera en contra. Los que habían traicionado a Madina por “izquierdoso” ahora querían echar a Sánchez a los dos meses de llegar al cargo, y hubo todo tipo de conjuras para hacerlo. Tal vez, ninguna fue real o, al menos, ninguna se llevó a la práctica. Pero el desgaste al liderazgo del secretario general ha sido permanente, un desgaste que también se está llevando al PSOE por delante, según las interpretaciones de muchos.

El líder del PSOE, mientras tanto, se refugiaba en los suyos, muy suyos. Ni siquiera le quedaba ya José Blanco, quien le llevó al PSOE y alabó su primer discurso ante el Comité Federal, aunque ya no le gusta ninguno de los que hace. Y perdió federaciones con los vientos que llegaban del sur auspiciados también por José Luis Rodríguez Zapatero. Pero, hasta ahora, ha sorteado todas las tormentas o los amagos de tormentas.

En estos dos años, ha afrontado cinco elecciones, y lo ha hecho dándose una paliza buscando el “puerta a puerta”. Nadie le podrá reprochar a Sánchez que no se ha dejado la piel. Pero bien es cierto que los resultados electorales han sido cada vez peores, aunque en un contexto político inimaginable hace sólo tres años.

Nadie le podrá reprochar a Sánchez que no se ha dejado la piel, pero los resultados electorales han sido cada vez peores

Esto le duele a Sánchez, y le dolió especialmente la noche del 26-J, al volver a oír la cantinela de que ha cosechado los peores resultados de la historia del PSOE. Cierto es, pero ni hubo sorpasso y el PSOE puede seguir liderando la oposición en la Cámara Baja.

Como también dicen que le duele al líder socialista la hipocresía de los barones con los pactos. Sobre todo porque gobiernan gracias a Podemos —el “rojo” de Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha—; o por Compromís —Ximo Puig en la Comunidad Valenciana—, o que gracias a Ciudadanos se sostiene “la centroderechista” Susana Díaz en Andalucía. Por no recordar que a Guillermo Fernández Vara le ha salvado los Presupuestos el PP en Extremadura, y ahora pide a todas horas que el PSOE deje gobernar a Mariano Rajoy.

Por ello, sigue sin entender la encerrona del Comité Federal del 28-D que le dejó atado de pies y manos para poder llegar al Gobierno, cuando lo tenía al alcance de la mano. Se sacó de la manga la consulta a la militancia, pero la pirueta del “Gobierno del cambio” era difícil que le saliera bien, y no le habían dejado otro camino.

Ahora, sigue instalado en el “no” a Rajoy y en la duda de si lo va a intentar otra vez, aunque parece poco probable. Y, además, tiene un ojo ya puesto en el 39º Congreso que se debería haber celebrado en el mes de febrero y lleva ya casi medio año de retraso. Ahora, la nueva pugna que se avecina es si será en octubre, como quieren los barones; o en diciembre, como pretende la Ejecutiva. En todo caso, está condicionado a que antes haya Gobierno.

Asturias, Aragón o la propia Extremadura, que estaban en un inicio más cercanas a Sánchez, pueden estar virando

Si finalmente se presenta Susana Díaz, parece que Sánchez lo tendrá muy difícil, porque la presidenta andaluza no sólo controla la mayor federación socialista, sino que lleva estos dos años buscando tejer una red para que, si sube, sea con una alfombra roja. Así, Asturias, Aragón o la propia Extremadura, que estaban en un inicio más cercanas a Sánchez, pueden estar virando. Y a esto se le suma el apoyo que tiene de la Comunidad Valenciana y, posiblemente, de Castilla-La Mancha.

Sánchez tiene las “pequeñitas” federaciones del norte de España. Galicia, La Rioja, País Vasco, Navarra, Cantabria, Balears y también al PSC de Miquel Iceta. En teoría, la correlación de fuerzas es abismal a favor de Díaz, aunque el líder del PSOE quiere creer que a él le apoya la militancia. Un veterano dirigente del partido comentó que se equivoca con una frase durísima: “Ya no hay militancia. La militancia del PSOE está compuesta fundamentalmente por cargos orgánicos y cargos institucionales, más sus familias y amigos. Poco más. Otra cosa sería si se abriera a los votantes, ahí podría tener opción. Pero si las grandes federaciones apuestan por Díaz, lo tiene todo perdido”, afirmó.

Pese a todo, Sánchez va a aspirar a seguir liderando el PSOE en cualquier circunstancia y él ve las cosas de otra manera. De hecho, en la entrevista que concedió a Público pocos días antes del 26-J hubo una pregunta y una respuesta que no se recogieron en aquel texto, pero que demuestran cómo piensa el líder socialista.

- ¿Ha tenido algún momento bueno en estos dos años al frente del PSOE?
- ¡¿Cómo dice?! Todos. Han sido los dos mejores años de mi vida. Es un orgullo ser secretario general del este partido y aspiro a seguir siéndolo.