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Sánchez, ya en clave electoral, denuncia el “legado de cenizas” que dejará Rajoy

El Comité Federal escenifica un PSOE y un PSC unidos ante el envite electoral del 21-D, el primero de la nueva etapa del secretario general

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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y la presidenta, Cristina Narbona, junto a otros líderes socialistas como Adriana Lastra y Miquel Iceta, se dirigen a la reunión del Comité Federal del partido, tras haber celebrado el Consejo de Política Federal, esta mañana en Alcalá de Henares (Madrid). EFE/Chema Moya

Fue un Comité Federal breve, plácido y sin sobresaltados para Pedro Sánchez. Todo lo contrario de aquella tormentosa reunión del 1 de octubre de 2016 que acabó con el liderazgo del secretario general. Hubo un cierre de filas generalizado con la dirección del partido y un propósito de ir unidos con el PSC de cara al envite electoral del 21-D.

Sánchez explicó el apoyo al Gobierno en la aplicación del artículo 155 y argumentó que el PSOE trató de evitarlo hasta el último momento. Hubo un respaldo casi unánime a la decisión de la dirección del partido, con la excepción del dirigente de Izquierda Socialista, José Antonio Pérez Tapias, y de la presidenta balear, Francina Armengol, quien mostró algún reparo en la reunión previa del Consejo Territorial y reprochó que no hubiera habido más debate y más consultas a los dirigentes del partido a la hora de tomar esta decisión.

Hubo un respaldo casi unánime a la decisión de la dirección, con la excepción de Pérez Tapias, y de la presidenta balear, Francina Armengol

Y tal vez por estas dos circunstancias, la cercanía de los comicios del 21-D -las primeras elecciones que afrontará Sánchez en esta segunda etapa como líder del partido-, y acabar con las acusaciones de ir de la mano del Partido Popular, el secretario general del PSOE hizo una intervención ya claramente en clave electoral y arremetiendo duramente contra el Gobierno del PP y Mariano Rajoy.

Así, varias veces afirmó que el país que quiere el PSOE es “radicalmente contrario al del Partido Popular, y reivindicó una España “descentralizada, diversa y solidaria. Totalmente opuesta a la del Rajoy” dijo.

Acusó a las políticas del partido popular de haber provocado que, aunque crezca la economía siga subiendo la tasa de pobreza; de que los salarios más bajos hayan descendido un 8% y los más altos hayan crecido un 24%; de que haya un millón y medio de trabajadores que gana menos de 710 euros al mes o de que España sea el quinto país por la cola en Europa en inversión en educación.

Ante esto, se preguntó qué herencia va a dejar Rajoy, y se contestó resumiéndolo en cuatro puntos: un rescate bancario que ha costado a los ciudadanos 40.000 millones de euros; la imagen de un presidente que tuvo que ir a declarar por los casos de corrupción de su partido; una grave crisis territorial y una “terrible” desigualdad. Todo ello lo calificó como “un legado de cenizas”.

En cuanto a las elecciones en Catalunya, Sánchez no tuvo en reparos en hacer pública su luna de miel con Miquel Iceta, a quien se refirió como “querido Miguel”, y le expresó su “gratitud personal y la de todo el PSOE”.

Sánchez no tuvo en reparos en hacer pública su luna de miel con Miquel Iceta, a quien se refirió como “querido Miguel”, como su candidato para las elecciones en Catalunya

Sánchez defendió que ante la fractura social y emocional que ha surgido en Catalunya, se debe “alzar la propuesta socialista que en Catalunya representa el PSC”. Para Sánchez, que reconoció las condiciones “tan duras” por las que están atravesando los socialistas catalanes, el PSC ofrece la única salida posible “frente al frentismo y la involución que ahora quieren algunos”, y aseguró que es el partido que “mejor entiende a Catalunya y el catalanismo”.

En la reunión, la mayoría de los nuevos secretarios generales tomaron la palabra a puerta cerrada, fundamentalmente para mostrar en las intervenciones sus coincidencias con las líneas políticas del líder de PSOE, poniendo en evidencia de que hay una nueva mayoría en torno al secretario general en el máximo órgano del partido entre congresos.

Sin embargo, los dirigentes territoriales más veteranos se fueron rápidamente de la reunión. Susana Díaz lo hizo mientras hablaba Iceta, y Guillermo Fernández Vara, Ximo Puig y Emiliano García-Page nada más empezar los turnos de palabra. Todos ellos se excusaron diciendo que tenían compromisos institucionales.

Quienes más satisfechos salieron fueron los miembros de la Ejecutiva Federal por el clima que se había respirado en la reunión, frente a los tensos encuentros de no hace mucho tiempo, y hasta ufanos se dirigían a la prensa para decir: “Iros acostumbrando que a partir de ahora va a ser siempre así”. Veremos.