Publicado: 21.10.2015 10:48 |Actualizado: 21.10.2015 10:48

Sánchez dice de Rajoy que
"miente más que habla" y se
 anuncia como líder "honrado"

El presidente del Gobierno se defiende echando mano de la herencia recibida del anterior Ejecutivo socialista, argumento que enardece a la bancada de la derecha.

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El líder del PSOE, Pedro Sánchez, durante su intervención hoy en la última sesión de control al Gobierno con la que la que el Congreso de los Diputados pone fin a la X legislatura. EFE/Chema Moya

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, durante su intervención hoy en la última sesión de control al Gobierno con la que la que el Congreso de los Diputados pone fin a la X legislatura. EFE/Chema Moya

MADRID.- Y el verbo se hizo carne. El presidente Rajoy, a trancas y barrancas, ha aparecido en la última sesión plenaria del Congreso de los Diputados para someterse a una sesión de control después de tres semanas sin pisar la cámara. De hecho, ni estuvo la noche anterior para votar los presupuestos para 2016, uno de sus legados para la posteridad. Pero ya que ha estado en el hemiciclo su bancada, incluido el Gobierno, le han dado un baño de aplausos. Ha sonado a más que una despedida de fin de curso.

El líder de la oposición, Pedro Sánchez, ha iniciado su pregunta de forma directa: “Haga un favor a los españoles y diga la versad. ¿Son creíbles los unos presupuestos que han recibido la crítica de la Comisión Europea?”. Rajoy no ha consumido muchos segundos del tiempo tasado - dos minutos y medio en total para cada contrincante en dos intervenciones -. “Sin creíbles y rigurosos”, ha dicho lacónico.




El dirigente socialista no se ha andado por las ramas a la hora de presionar a Rajoy, consciente de que era la última ocasión en la que ambos mantenían un encuentro cara a cara de este tipo. “Usted miente más que habla”, le ha espetado. “Ha utilizado el Gobierno y estos presupuestos de forma partidista (…) cuando la realidad es que usted y su gestión han incumplido todos los años los compromisos de déficit público”, ha insistido.

Para reafirmar su crítica ha esgrimido que el Ejecutivo que preside Rajoy “ha realizado tantos recortes que han obligado a gastar más de 30.000 millones de euros de la hucha de las pensiones”. Sánchez, que ha sido abucheado en varios momentos de su intervención desde la bancada de la derecha hasta el punto de hacerse inaudibles sus palabras, ha insistido en la falta de credibilidad de sus decisiones políticas “basadas en continuas mentiras a la sociedad española”. Frente a una situación que ha calificado de lamentable”, Sánchez ha dicho que a partir de las próximas elecciones generales “afortunadamente habrá un Gobierno que defenderá a la clase media española con un presidente honrado”.

Esas palabras no han gustado nada a Rajoy, quien ha subido el tono en su respuesta final para descalificar a su interpelante. “Usted no puede hablar de desviaciones del déficit público (…). Cuando llegamos al Gobierno este país estaba en recesión, al borde del rescate y con un paro creciente. Usted no está cualificado para hablar de estas cuestiones”, ha dicho el presidente del Gobierno antes de recitar, de nuevo, un cúmulo de cifras y estadísticas, todas ellas positivas por la gestión de su Gobierno.

Rosa Díez: "Termina la legislatura igual que la empezó, contando mentiras a los españoles"

“Lo mejor que puede ocurrir a este país es que ustedes sigan ahí, sentados en la oposición”, ha concluido con gesticulación de brazos y con bastante énfasis. Ese final de actuación ha enardecido a los suyos. Los miembros de la bancada de la derecha se han levantado como impulsados por un resorte para dar un prolongado aplauso a su líder.

Tal ha sido el ambiente de euforia en esa parte del hemiciclo que el propio Rajoy se ha levantado para aplaudir a sus correligionarios, acto que ha provocado que los miembros del Gobierno presentes en el banco azul también se hayan levantado aplaudiendo mientras se escuchaban, difícilmente, voces de ¡presidente, presidente!; en paralelo desde la bancada de la izquierda se han oído abucheos. La imagen que ofrecía en ese momento el hemiciclo transmitía que era el final de un tiempo que no volverá.

Previamente, el presidente Rajoy ha tenido dos choques con los portavoces del PNV, Aitor Esteban, y de UPyD, Rosa Díez. El primero, muy crítico, le ha echado en cara su nula voluntad de diálogo durante toda la legislatura en la que ha mantenido una actitud autocomplaciente y haciendo un uso abusivo de su mayoría absoluta “con muchos decretos-ley, incluido uno que reformó 26 leyes de una tacada”. Y le ha criticado su actitud pasiva ante casos de corrupción como Bárcenas. Bankia y Gürtel “que hubieran hecho caer a un presidente en cualquier país europeo”, palabras que han provocado abucheos de los parlamentarios populares.

Rajoy, en su respuesta, le ha recordado el sistema de financiación ventajoso del País Vasco y el hecho de que durante esta legislatura “ha recibido el mayor impulso e inversiones a la Y vasca” –la infraestructura de alta velocidad ferroviaria en aquella comunidad–, unas palabras que han provocado el aplauso de los suyos.

Por su parte, Díez se ha empleado a fondo, consciente de que era su última intervención parlamentaria, para definir a Rajoy como un presidente que no dice la verdad a los españoles. “Termina la legislatura igual que la empezó, contando mentiras a los españoles”, ha dicho Díez en medio del abucheo de los populares. Rajoy, muy molesto siempre con las intervenciones de esta portavoz, se ha limitado a exigirle que emplee “más humildad” en sus palabras. Al presidente le han sobrado más de dos minutos, `prueba de la displicencia con la que ha tratado a Díez.

Una vez ha acabado el rifi-rafe con Sánchez y la euforia de los suyos el presidente del Gobierno ha abandonado súbitamente su escaño tras guardar unos papeles en su cartera y salido del hemiciclo como alma que lleva al diablo, en contra de su costumbre de aguardar a la pregunta que se le dirige a continuación a la vicepresidenta del Ejecutivo. Ese ha sido el final parlamentario de Mariano Rajoy en esta legislatura. Se le ha notado que no tenía ninguna gana de cumplir con el trámite, como ha ocurrido en otras muchas ocasiones en los últimos cuatro años.