Publicado: 17.12.2014 10:55 |Actualizado: 17.12.2014 12:25

Sánchez a Rajoy: "Es el presidente más retrógrado de la democracia”

La última sesión de control parlamentario del año entre el líder de la oposición y el jefe del Ejecutivo no ha estado presidida por la cortesía. El socialista le ha lanzado los más duros descalificativos a Rajoy y éste le ha respondido diciendo que “tiene cierta confusión para tener criterio sobre cualquier cosa”.

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante una de sus intervenciones en la sesión de control al Gobierno. /Fernando Alvarado (EFE)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante una de sus intervenciones en la sesión de control al Gobierno. /Fernando Alvarado (EFE)

MADRID.- La despedida de curso político antes de fin de año no ha sido precisamente cortés. “A usted sólo le falta decir la frase franquista 'la calle es mía' para demostrar lo que es: el presidente más retrógrado de la democracia española”. Con estas palabras ha arrancado el líder socialista, Pedro Sánchez, su rifi-rafe en la sesión de control en el Congreso de los Diputados con el presidente del Gobierno, el último de este año de 2014.

Sánchez, que ya se ha acostumbrado a intervenir en este trámite parlamentario sin ningún papel en las manos ni leer texto alguno, ha empleado la conocida frase atribuida a el fundador del PP, entonces Alianza Popular, y ministro de Franco, Manuel Fraga, para asegurar que toda la legislación producida por el Gobierno de Rajoy “va dirigida a recortar los derechos y libertades de los ciudadanos españoles”.



Sin duda, ha sido la descalificación global más dura que ha hecho el socialista al presidente Rajoy desde que se hizo cargo de las riendas del PSOE en verano pasado. Sánchez ha hecho un paquete en el que ha incluido la sanidad, la educación, las relaciones laborales o la administración de justicia para rematar: “Ustedes cuando hablan de estas cuestiones lo hacen para recortar los derechos de cada una de esas materias”.

 


“Señor Rajoy, a usted no le gusta la calle, pero vayan acostumbrándose a ella porque es donde les van a mandar los ciudadanos en las elecciones de 2015”, ha dicho Sánchez en tono duro dirigido a Rajoy para finalizar su intervención, con toda seguridad la mejor de las que ha tenido hasta ahora en las sesiones de control que ha mantenido con el presidente del Gobierno.

El jefe del Ejecutivo ha tirado de manual, esto es a la herencia recibida. Para defenderse, ha esgrimido que “no hay mayor recorte social e injusticia que actuar como su Gobierno, dejando 3,5 millones de parados y al país, al borde de la quiebra”. Lo ha dicho por enésima vez y, de nuevo, leyendo papeles, tal vez para asegurarse de que no se salía ni un milímetro del guión, realmente cansino a estas alturas de legislatura.

Pero Rajoy ha ido más allá. Incluso ha echado mano de Alfredo Pérez Rubalcaba al citar algunas frases, pronunciadas vaya usted a saber cuándo —Rajoy no lo ha dicho— para poner en contradicción las afirmaciones formuladas por su actual contrincante. No es la primera vez que el presidente Rajoy saca a Rubalcaba a pasear para atizar a los socialistas y a sus dirigentes. En este caso era para defender su ley de seguridad ciudadana, una de las criticadas por Sánchez.

Para acabar, Rajoy ha intentado —ya es reiterativo en esto— descalificar las capacidades políticas del nuevo dirigente socialista. “Usted tiene cierta confusión a la hora de tomar criterio sobre cualquier cosa”, le ha espetado sin descomponer la figura y con papeles en la mano. Es decir, le ha recriminado que no sostenga las mismas frases pronunciadas por cualquier otro cargo socialista desde hace décadas.

Ha sido la descalificación global más dura que ha hecho el socialista a Rajoy desde que se hizo cargo de las riendas del PSOE


Por ejemplo, ha sacado a pasear los debates sobre la ley “de la patada en la puerta” del Gobierno de Felipe González de 1993. Ya son años. En cierto modo fue su respuesta a la alusión a la contundente frase atribuida a Fraga. Y por supuesto ha dicho, sin empacho alguno, que las leyes de su Gobierno “que aprueba esta cámara no recortan los derechos y libertades de ningún español”.

 

Casi en esa misma línea ha asegurado previamente, durante su encontronazo con el diputado Mikel Urbina, de Amaiur, que su Gobierno “respeta escrupulosamente a los tribunales”. Una respuesta a cuento de la acusación del parlamentario vasco de presionar al Tribunal Supremo para que revoque el criterio de acumulación de condenas a varios presos de la organización terrorista ETA que ha permitido su excarcelación. Urbina ha sentenciado que es el Gobierno “quien mantiene a los presos en las cárceles” y Rajoy le ha contestado que es precisamente ETA quien lo hace. Nada nuevo.