Publicado: 07.01.2016 18:55 |Actualizado: 07.01.2016 20:26

Santamaría mete miedo a un pacto de izquierdas: "En gobiernos de perdedores pierden los ciudadanos"

La vicepresidenta del Gobierno en funciones pide a Pedro Sánchez que deje gobernar al PP "por el interés general", y asegura que un pacto a la portuguesa supondría "faltar a la decisión de los españoles en las urnas".

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La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (c), acompañada por el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando (i), y el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón (d) a su llegada al Congreso de los Diputados p

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (c), acompañada por el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando (i), y el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón (d) a su llegada al Congreso de los Diputados para formalizar su acta como diputada. EFE/Kiko Huesca

@ALopezdemiguel

MADRID.- El PP quiere mantenerse en el poder a toda costa en la próxima legislatura, y su estrategia para lograrlo pasa hoy por alentar el miedo a un Ejecutivo de izquierdas. "Los gobiernos de perdedores son gobiernos en los que pierden los ciudadanos", afirmaba este jueves la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría. "Pierden los ciudadanos, porque no se hace caso a su opción y porque ya sabemos los frutos de esos gobiernos en el panorama internacional que tenemos a nuestro alrededor", aseguraba.

A su juicio, un pacto de izquierdas similar al alcanzado en Portugal, como el que quiere lograr el líder del PSOE, Pedro Sánchez, supondría "faltar a la decisión de los españoles en las urnas". Santamaría asegura que a Sánchez no le cuadrarían las cuentas, e insiste en que sería "la peor opción para España a nivel institucional", porque "hay partidos que no están de acuerdo en una visión de la unidad de la nación española". O al menos, en la visión de "la unidad de la nación española" que abandera el Partido Popular, que se vende como el único partido capaz de lograr esa unidad, a pesar del auge del independentismo en Catalunya registrado durante la legislatura de Mariano Rajoy.



La vicepresidenta del Gobierno en funciones ha comparecido brevemente ante la prensa este jueves, en los pasillos del Congreso, cuando acudía a tomar posesión de su acta como diputada. Su argumentación es similar a la que ofrecía esta misma mañana la secretaria general de los conservadores, María Dolores de Cospedal, que también criticaba la opción del gobierno de izquierdas que hoy está en el centro del debate público por el viaje de Pedro Sánchez a la capital portuguesa.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, acompañada por el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando (d), recoge su cartera tras formalizar el acta como diputada en el Congreso. EFE/Kiko Huesca

Este mismo jueves, el secretario general y todavía candidato a La Moncloa del PSOE, se reunía en Lisboa con el flamante primer ministro portugués, António Costa, para conocer más sobre su experiencia al formar el nuevo Gobierno de izquierdas luso. Su viaje tiene un fuerte valor simbólico, en un momento en el que el líder del PSOE maniobra para intentar gobernar con el rígido corsé que le han impuesto sus barones territoriales.

Mientras tanto, Santamaría y el resto de portavoces del partido se empeñan en convencer de que debe gobernar el partido más votado: "En democracia lo más legítimo siempre es respetar la voluntad de los ciudadanos", insistía la vicepresidenta.

El PP se impuso como primera fuerza en las pasadas elecciones, pero sufrió una sangría de 3,5 millones de votos con respecto a 2011. Sin embargo, para Santamaría "los españoles han sido claros" en que su "opción para gobernar" es el Partido Popular, y por eso ha pedido al resto de fuerzas que reflexionen. Concretamente, les pide "tiempo para que todo el mundo reflexione y piense en el interés general", lo que se interpreta como su enésima petición de auxilio al PSOE para que permita al Partido Popular que siga gobernando durante los próximos cuatro años.