Publicado: 22.01.2014 07:00 |Actualizado: 22.01.2014 07:00

El sector crítico del PSC estudia irse a otros partidos o fundar uno propio

Los socialistas más catalanistas consideran que el debate abierto en las filas de la formación "no se va a zanjar con la expulsión" de los tres diputados díscolos. Los afines a Navarro lamentan que los críticos

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

La ruptura está más cerca que nunca en el seno del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), y el sector crítico la da casi por hecha sobre todo si finalmente la Comisión de Garantías del partido decide en las próximas horas expulsar a los tres diputados que el pasado jueves rompieron la disciplina de voto en el Parlament de Catalunya y apoyaron pedir al Congreso la transferencia de las competencias para convocar consultas. "Esto parece irreconciliable", se resumía ayer desde el entorno de uno de esos parlamentarios. 

A pesar de las advertencias del equipo del primer secretari, Pere Navarro, que días antes de la votación ya dijo que la indisciplina les acarrearía "consecuencias", los diputados díscolos no pensaban que la Ejecutiva de su partido fuera a ir "tan lejos" en sus represalias: la suspensión cautelar de sus cargos orgánicos en el partido y el cese de sus cargos parlamentarios a la espera de que la Comisión de Garantías decida sobre su expulsión del partido.

Esas son las sanciones momentáneas impuestas por incumplir una resolución del Consell Nacional rechazando esa transferencia de competencias que fue apoyada por un 83% del órgano de dirección del partido en una votación secreta el pasado 17 de noviembre.

Los parlamentarios críticos siguen considerando que permitir la abstención hubiera evitado este cisma interno al que parece abocado el partido hermano del PSOE en Catalunya, que creen que se dará incluso si no se produce su salida forzada de la formación de Navarro. "El debate no se va a zanjar con la expulsión", apuntan. Por eso, ante el escenario en el que ha desembocado la determinación de la Ejecutiva por dar cumplimiento a la resolución del partido, los sectores más catalanistas que han respaldado a estos diputados díscolos ven practicamente inevitable su salida del PSC.

Este grupo, que se podría cuantificar entre los cerca de 1.800 miembros del partido que han suscrito el manifiesto en favor de los diputados sancionados y los concejales y alcaldes que han apoyado declaraciones soberanistas en sus ayuntamientos, baraja dos opciones: la primera, supondría la "diáspora" de estos sectores más favorables a la consulta a partidos que la respaldan sin ambages, como ERC o ICV. La otra sería "crear un espacio socialista propio", apuntan las fuentes consultadas, nacido de la unión de las cuatro organizaciones en las que se han agrupado estos críticos.

Estarían así las corrientes internas de Avançem, liderada por los diputados díscolos Joan Ignasi Elena y Núria Ventura; y Agrupament, de la que forma parte Marina Geli, la tercera parlamentaria sancionada. Además han surgido la agrupación Catalunya, Socialisme i Llibertat, plataforma de la que forman partes militantes del PSC de la que el exdiputado Antoni Comín ejerce de portavoz; y el partido Nova Esquerra Catalana del exconseller Ernest Maragall. 

Un destacado miembro del sector crítico del PSC enfatizaba ayer en el hecho de que la expulsión de Elena, Ventura y Geli supondría en la práctica dejar fuera del partido a esas dos corrientes internas a las que representan —Avançem y Agrupament— y que a diferencia de las otras dos siguen manteniendo sus posturas díscolas con la dirección dentro de la organización política. Por eso consideraba que si esa salida se produce, "lo normal sería que esos cuatro grupos se fusionaran dando pie a un proceso constituyente de un nuevo partido". 

Socialistas catalanes cercanos a las tesis de Pere Navarro también reconocían ayer que la división se hace cada día más clara, pero culpan de ello a los críticos. Un diputado del PSC en el Congreso que respalda a la dirección de su partido hacía alusión a la resolución del Consell Nacional, "una decisión plenamente democrática respaldada por casi todo el partido".

Por eso consideraba que si los tres diputados díscolos en el Parlament no podían cumplir con dicho mandato durante la votación del jueves "por un tema de conciencia", debían haber tomado "el camino" del alcalde de Lleida, Àngel Ros, que abandonó su escaño antes de no romper la disciplina de voto. Este parlamentario cree, en cambio, que Geli, Elena y Ventura "han adoptado la peor alternativa posible": "Irse haciendo daño al proyecto".