Publicado: 08.03.2014 19:27 |Actualizado: 08.03.2014 19:27

Seis mentiras de los 'conspiranoicos' del 11-M y la mala memoria de Rajoy

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Sábado, 13 de marzo de 2004. Mariano Rajoy, por entonces candidato a la Presidencia del Gobierno por el Partido Popular, concedió una entrevista a El Mundo en la que afirmaba tener "la convicción moral" de que el atentado había sido perpetrado por ETA. Ese día, Rajoy explicó a los españoles a través de las páginas del diario que dirigía Pedro J. Ramírez que "en cualquier circunstancia" se creería lo que dijesen "los responsables de la investigación".

Dos días antes de que esa entrevista fuera publicada, el mismo 11 de marzo de 2004, los técnicos de los Tedax del Cuerpo Nacional de Policía habían transmitido a sus superiores que los restos de explosivos encontrados en la furgoneta Renault Kangoo junto a la estación de Alcalá de Henares no eran "materiales utilizados por ETA". Tal como describe Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe de los Tedax, en el libro recientemente publicado Las bombas del 11-M. Relato de los hechos en primera persona.

Esa misma tarde, relata Sánchez Manzano, Aznar, aún presidente del Gobierno, "inició una ronda de llamadas telefónicas a los directores de todos los medios de comunicación para comunicarles que la autora de los atentados había sido la banda terrorista ETA". Fruto de esas llamadas, periódicos como El País titularon al día siguiente: "Matanza de ETA en Madrid". José Yoldi, veterano periodista de tribunales cuyo trabajo de investigación tumbó al juez Dívar, estaba en en esa redacción.

"Aznar intentó colar a los diarios que era cosa de ETA porque sabía que cuando se revelase que era islamista, el PP perdería las elecciones"

"Aznar intentó colar a los periódicos que el atentado había sido cosa de ETA porque sabía que en el momento en el que se revelase que era cosa de los islamistas, el Partido Popular perdería las elecciones", señala a Público Yoldi, quien añade que después de la derrota electoral del 14-M sectores mediáticos afines al PP y un sector del propio partido estuvieron "intoxicando" con la teoría de la conspiración porque "no soportaban haber perdido el Gobierno en las urnas".

A Rajoy, sin embargo, le cuesta reconocer la labor de zapa desempañada por el PP para sostener y dar credibilidad a las teorías conspirativas que medios como El Mundo, Telemadrid, la Cope y Libertad Digital alimentaban casi a diario. En una entrevista concedida a Diari de Girona, aún como líder de la oposición, Rajoy afirmó: "En mi partido no hay nadie que diga que ETA hizo eso. Si alguien lo dice yo le exigiré que lo pruebe, y si no lo prueba, le diré que no lo puede decir".

La mala memoria de Rajoy indigna a Eulogio Paz, padre de Daniel, un joven de 20 años que ese día iba en el tren. Eulogio cuenta a Público cómo durante muchas mañanas cuando desayunaba en un bar conocido y ojeaba las páginas de El Mundo sentía "ganas de vomitar". "Se han dedicado a dividir a las víctimas y el país durante años. Han utilizado a la gente y la han engañado tanto a nivel periodístico como a nivel parlamentario. El PP tendría que haber cortado esta espiral de bulos y no ser altavoz parlamentario de las teorías de Pedro J. y Losantos", señala Paz, quien asevera que "los conspiranoicos" deberían pedir perdón a las víctimas y sus familiares.

"Los periodistas y los políticos que han sostenido la teoría de la conspiración tendrían que pedir disculpas" "Los periodistas y los políticos que han sostenido la teoría de la conspiración tendrían que pedir disculpas por habernos jodido. Mi hijo Daniel es una doble víctima. Es víctima de los islamistas terroristas, auténticos culpables del asesinato, y es víctima de las teorías de la conspiración", concluye Eulogio.

A continuación se expone no más que un resumen de algunas de las patas sobre las que se sostenía la llamada "teoría de la conspiración", un gran conjunto de falsedades para manipular con fines políticos el más sangriento atentado terrorista de la historia de Europa.

Rajoy, en su primera etapa como líder de la oposición, llegó a pedir en el Congreso una comisión de investigación que examinase este asunto. El ácido bórico, un producto que puede usarse para matar cucarachas, fue considerado por el PP, El Mundo y la Cope como la conexión entre el 11-M y ETA. "Interior falsificó un documento para ocultar al juez lazos entre el 11-M y ETA", llegó a titular El Mundo.

Para justificar esta supuesta relación, los conspiranoicos tomaron como base "elucubraciones sin fundamento", según la Comisaría General de Policía Científica, de tres peritos químicos que analizaron varias muestras de un insecticida para cucarachas hallado a finales de 2004 en la casa de Hassan El Haski, un dirigente del Grupo Islámico Combatiente Marroquí. Uno de los peritos autores del informe descubrió que esa misma sustancia se había encontrado años antes en un piso franco de ETA y se atrevió a escribir: "Lo poco frecuente de esta sustancia en actos terroristas nos lleva a la posibilidad de que los autores de estos hechos estén relacionados entre sí, hayan tenido una misma formación o sean los mismos".

La afirmación de un perito sin fundamento científico ninguno

Esta afirmación del perito, sin embargo, no tenía fundamento científico ninguno, por lo que sus superiores modificaron el informe para retirar las alusiones a ETA. Esta modificación fue utilizada por los conspiranoicos para acusar a las autoridades policiales de falsear el documento. La acusación que se vertió en el informe preliminar fue considerada, además, por el comisario general de Policía Científica, Miguel Ángel Santano, como una "solemne tontería". "Esto sólo se lo habría creído quien se lo quisiera creer y alguna persona inocente", aseveró Santano a los periodistas.

El diario El Mundo y el PP se aferraron con uñas y dientes a la teoría de que la mochila con la bomba desactivada en Vallecas que condujo hasta los islamistas era una prueba falsa. Para sustentar esta teoría, los conspiranoicos utilizaron el testimonio de un policía, enfadado por no haber conseguido una distinción por su trabajo durante el 11-M, que dudaba de que la mochila hubiera estado en la estación de tren de El Pozo y que hubiera sido custodiada adecuadamente.

Rajoy asumió totalmente esta versión, llegando a declarar: "¿Dónde estaba la mochila? ¿Quién la puso allí? [...] Esto es enormemente grave. La obligación de la Policía es explicarlo. Si no estaba ¿quién la puso allí? Requiere una aclaración. Es que, si esto se confirma, podría anular la investigación y podría anular el sumario", afirmó.

Un oficial y cinco agentes de policía desmontaron esta versión que Rajoy asumió por completo Un total de seis policías -un oficial y cinco agentes- declararon en marzo de 2006 ante el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo que todo lo que se encontró en el tren en el que explotaron dos bombas el 11 de marzo de 2004 en la estación de El Pozo estuvo controlado y vigilado por efectivos policiales, dejando como una falsedad las declaraciones del otro policía.

tarjeta-cassette

Esta teoría fue publicada en el El Mundo en mayo de 2006 bajo el siguiente titular: La furgoneta del 11-M tenía una tarjeta del Grupo Mondragón en el salpicadero. La noticia apuntaba: "Los primeros policías que llegaron hasta la furgoneta Renault Kangoo, la que se encontraba en la mañana del 11-M junto a la estación de tren de Alcalá de Henares, observaron algo en su interior que les llamó la atención (...) En la tarjeta podía leerse con claridad las palabras Grupo Mondragón. Tenía un número de teléfono fijo cuyo prefijo también llevaba al norte. Aproximadamente 40 policías escucharon aquella mañana cómo se daban los datos de la única pista encontrada en el interior de la furgoneta. Sin embargo, la información de esa tarjeta no volvió a mencionarla ninguno de los inspectores de la Brigada de Información ni de la Policía Científica que acudieron al lugar... El ministro del Interior en aquel momento, Ángel Acebes, nunca fue informado del hallazgo de esa tarjeta".

Zaplana hizo suya la teoría de que una 'cassette' de la Orquesta Mondragón demostraba la conexión etarra

La teoría estaba servida. Una tarjeta de visita del Grupo Mondragón con un teléfono con prefijo "del norte" era la prueba perfecta para involucrar a ETA en el mayor atentado terrorista de la historia de España. El Mundo insistía: "Es evidente que el Grupo Mondragón y ETA son absolutamente diferentes. Pero, hecha esta aclaración, hay que dejar además bien claro que, para los policías que habían trabajado en la lucha contra ETA, gentes cercanas a empresas del grupo Mondragón estaban situadas en el entorno del mundo abertzale [...] Lo que realmente tiene trascendencia es que alguien ocultó a la opinión pública y al Gobierno ese dato".

El Partido Popular, con Eduardo Zaplana a la cabeza, hizo suya la teoría de El Mundo. El 4 de mayo de 2006 el que fuera president de la Generalitat declaró a Antena 3 Televisión: "La tarjeta existe con toda seguridad. Y ese dato se ocultó y no se hizo público".

La verdad, sin embargo, siempre supera la ficción. Las pruebas demostraron, finalmente, que dentro de aquella furgoneta se había encontrado una cinta cassette de la Orquesta Mondragón y la tarjeta de visita era de Gráficas Bilbaínas, una empresa de Madrid. El Mundo nunca rectificó esta información.

Los conspiranoicos han tratado de probar por todos los medios que el explosivo utilizado en los atentados del 11-M era el mismo que utilizaba ETA, constituido por Titadyne. Sin embargo, esta teoría ha sido desmontada y desarticulada tanto en la propia sentencia como en la citada obra Las bombas del 11-M. Relato de los hechos en primera persona escrita por el entonces máximo responsable de los Tedax, Sánchez Manzano.

Los tres magistrados determinaron en la sentencia que el tipo de explosivo que estalló en los trenes fue dinamita plástica "tipo goma" y que "todo o en gran parte procedía de mina Conchita". Ni rastro, por tanto, de Titadyne, sustancia necesaria para vincular a ETA con el atentado. Sobre esta sustancia, el tribunal sólo añadió que no se puede "descartar la presencia de pequeñas cantidades de otras marcas o clases de dinamitas".

La posible presencia del explosivo que usaba ETA fue descartada esa misma mañana

Sánchez Manzano cuenta en su libro que los Tedax descartaron el uso de Titadyne la misma mañana de los atentados. Así, dice, al día siguiente ya estaban convencidos de la vía islamista. En este sentido, afirma que el mismo día de las explosiones "los desactivadores de las bombas localizadas en El Pozo y en Atocha, con base a su experiencia, descartaron, esa misma mañana, la explosión de dinamita Titadyne".

Los primeros indicios que llevaron a esta conclusión a los Tedax fueron hallados en la furgoneta Renault Kangoo. En su interior fue hallada una bolsa con "siete detonadores" y "pequeños restos de una sustancia blanquecina que resultó ser un extremo de cartucho de explosivo Goma 2 ECO". "Los técnicos de los TEDAX explicaron a los presentes (entre ellos el entonces comisario general de Información de la Policía Nacional, Jesús De la Morena) que ni los detonadores ni la GOMA 2 ECO eran materiales utilizados por ETA", señala Sánchez Manzano en su obra.

Manzano llegó a ser investigado por la Justicia a raíz de una denuncia de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M por supuestas actuaciones irregulares en la recogida y custodia de pruebas de los atentados. Finalmente, la denuncia fue archivada.

El diario Libertad Digital publicó un reportaje de investigación en el que se insinuaba de manera más o menos indirecta que bien la policía o bien el juez instructor del caso, Juan del Olmo, habían ordenado ocultar en un taller de Villaverde (Madrid) restos de trenes que habían explotado en Santa Eugenia sobre los que, según la noticia, no se hizo "ningún estudio" o "en caso de que se hiciera se ha mantenido oculto".

La Fiscalía desmintió el bulo de que se habían ocultado restos de los trenesEl fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce ordenó investigar esos restos metálicos para comprobar si se habían ocultado pruebas respecto a la autoría del atentado. Este bulo fue anulado por un informe del director corporativo de Protección Civil, Seguridad y Prevención de Riesgos de Renfe, Manuel Rodríguez Simons, enviado el 30 de julio de 2007 al tribunal encargado de juzgar el caso del proceso de desguace y destrucción de los trenes y vagones que resultaron afectados por las explosiones, en el que se detallaba el destino de cada una de las unidades y sus vagones, los que habían sido reparados y los desguazados.

La Fiscalía de Madrid dictaminó en julio de 2012 "que no existe indicio alguno de delito en la actuación de los propietarios de los restos (Renfe) ni de ninguno de los responsables de las empresas que participaron en su reparación". La Fiscalía también señaló que no hubo "ocultación o manipulación de los referidos restos que pudiera hacer pensar en una desaparición de pruebas". Por último, la Fiscalía concluyó que, muy al contrario, "se ha constatado la adopción de medidas para la conservación de dichos restos ante la eventualidad de posibles análisis posteriores".

El Mundo publicó por entregas una entrevista al exminero José Emilio Suárez Trashorras, condenado a 34.715 años de cárcel, en la que el entonces imputado recogía casi de manera literal frases que venían como anillo al dedo a los teóricos de la conspiración. Trashorras señalaba en esas entrevistas que Jamal Ahmidan, El Chino, tenía contactos con ETA y que el 11-M era un golpe de Estado encubierto tras un grupo de islamistas, entre otros asuntos.

'El Mundo' compró a un cómplice de los atentados para que diera falso testimonio avalando la conspiración

Las declaraciones del entonces imputado, hoy condenado, contradecían las declaraciones que él mismo había efectuado ante instancias judiciales y policiales. Miguel Ángel Gamonal, el comisario que estuvo a cargo de la investigación en Asturias, informó por escrito al juez: "En ningún momento hizo mención a ninguna persona relacionada con la organización terrorista ETA ni a que alguno de los moros de Madrid conociera o guardara algún tipo de relación con militantes de esta banda armada".

Las declaraciones de Trashorras a El Mundo quedaron en entredicho cuando El País publicó una conversación entre Trashorras y sus padres en las que el exminero decía: "Mientras el periódico El Mundo pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española".