Publicado: 13.11.2013 07:45 |Actualizado: 13.11.2013 07:45

La sentencia del Prestige pone fin hoy a un proceso judicial de 11 años

El caso por la mayor catástrofe medioambiental sufrida en España se desenredará este miércoles con el reclamo de indemnizaciones y la condena de los tres acusados

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La sentencia por los daños derivados del hundimiento del petrolero Prestige en noviembre de 2002 ante las costas de Galicia, que se hará pública este miércoles, marcará el punto y final de un prolongado camino judicial sobre la mayor catástrofe medioambiental ocurrida en España.

La compleja instrucción del caso dilató enormemente el proceso hasta el punto de que tuvieron que pasar diez años para poder celebrarse el juicio por el accidente de este monocasco, siniestro que desembocó en la mayor marea negra que se recuerda en el país, una ruta del fuel en la que todos los caminos conducían a Muxía, el pueblo de la coruñesa Costa da Morte coronado como la "zona cero".

El fallo será leído este día 13, once años después de aquella fatídica tragedia, en la sala primera del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia por el magistrado Juan Luis Pía, presidente del tribunal que juzgó los hechos desde noviembre de 2012 hasta el pasado julio. Este macrojuicio, el de mayores dimensiones celebrado en Galicia, fue declarado visto para sentencia por Pía el pasado 10 de julio, después de ocho meses, 400 horas en 89 sesiones, y 204 declaraciones de testigos y peritos.

Ninguno de los acusados entrará en la cárcel por superar los 70 años

Están acusados en este proceso el capitán del Prestige, Apostolos Mangouras; el jefe de máquinas del buque, su compatriota Nikolaos Argyropoulos, y el ex director general de la Marina Mercante José Luis López Sors, que se enfrentan a penas de cárcel de 5 a 12 años. En concepto de responsabilidad civil la Fiscalía reclamó durante la vista oral 4.328 millones de euros de indemnizaciones por los daños derivados de la 'marea negra' que produjo el hundimiento del buque.

Es seguro que ninguno de los tres acusados entrará en la cárcel aunque sean condenados, ya que tanto el fiscal de Medio Ambiente de Galicia, Álvaro García Ortiz, como los letrados de las diversas acusaciones particulares así lo han solicitado, además de superar todos ellos los 70 años. Dadas sus dimensiones, con 2.128 partes personadas, 133 testigos, 98 peritos, 51 abogados y 21 procuradores, el macrojuicio se celebró en el recinto ferial de A Coruña y su coste superó el millón de euros.

El Prestige se partió en dos y vertió 67.000 toneladas de fuel en las cosas de GaliciaLa Fiscalía argumentó durante la vista oral que la condena del capitán del buque es la única alternativa para conseguir que la operadora y la aseguradora del Prestige, Universe Maritime y London P&I Club, respectivamente, hagan frente a la totalidad de la póliza de 1.000 millones de dólares que tienen suscrita, y apuesta para ello por la aplicación del Código Penal español.

La armadora Mare Shipping, por su parte, ya ha dejado claro que no tiene intención de abonar más allá de los 22 millones de euros que se vio obligada a depositar en el juzgado de Corcubión, que instruyó la causa, y reivindica su derecho a acogerse al Convenio de Responsabilidad Civil (CRC) por derrame de hidrocarburos de 1992.

El fiscal Álvaro García Ortiz considera que, pese a la "tardanza de la justicia", "el resultado procesalmente es digno" y recuerda que contra la sentencia cabe un único recurso extraordinario de casación ante el Tribunal Supremo.

El 19 de noviembre de 2002, tras seis días a las deriva frente a Fisterra (A Coruña), el Prestige, que operaba bajo bandera de Bahamas, se partió en dos y se hundió provocando un vertido de más 67.000 toneladas de fuel que anegó las costas de Galicia y afectó a más de 1.700 kilómetros de litoral, desde Portugal hasta Francia.

Este suceso desencadenó la mayor respuesta solidaria de la sociedad civil en España frente a una catástrofe medioambiental, con miles de voluntarios de todo el país que se trasladaron a Galicia para ayudar a limpiar a mano el crudo esparcido por las playas y rocas de la costa afectada.