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Los sindicatos ponen a prueba su fuerza en la calle contra los nuevos ajustes del Gobierno

CCOO y UGT convocan 60 manifestaciones en todo el país entre el jueves y el domingo después de que Rajoy suba el salario mínimo sin consultar con los agentes sociales y vete la subida de las pensiones al 1% para 2017

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Los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo (d) y Pepe Álvarez.-EFE

@JairoExtre

MADRID.- Los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, comenzaron este jueves la serie de 60 manifestaciones que han convocado en todo el país y que se alargarán hasta el domingo, cuando los secretarios generales de ambas organizaciones, Ignacio Fernández Toxo y José María Álvarez, encabecen la marcha prevista en Madrid, a las 12.00 horas, que recorrerá desde la Plaza de Neptuno hasta Sevilla.

El lema, “Las personas y sus derechos, lo primero”, agrupa una serie de reivindicaciones que las centrales sindicales llevan tiempo haciendo al Gobierno, más aún con su posición de minoría en el Congreso. Entre ellas, exigen más y mejor empleo, salarios "dignos", pensiones "suficientes y sostenibles", y una renta mínima contra la pobreza y la desigualdad, que se ha disparado en España con la crisis económica y, sobre todo, con su gestión. En resumen, los sindicatos se movilizan contra los desplantes de Rajoy al diálogo social, tónica general del anterior Gobierno con mayoría absoluta, pero que parece reeditarse en este mandato.

El desencadenante de la convocatoria fue la reunión tripartita que CCOO y UGT mantuvieron el pasado noviembre en Moncloa con los empresarios, el presidente del Gobierno y la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez. Un encuentro del que Toxo y Álvarez salieron decepcionados y 24 horas después anunciaron las protestas. El Gobierno no iba a dar marcha atrás en sus reformas y no iba a desoír los dictados de Bruselas en cuanto al ajuste del gasto.

Pero más que un pulso al Ejecutivo, los sindicatos también se ponen a prueba a sí mismos tras unos años difíciles en los que no han llevado la voz cantante de la protesta y han sido objeto de críticas por escándalos de corrupción y por su inacción ante los mayores recortes sociales de la democracia. Son las primeras que convocan en solitario después de años de secundar otras protestas sociales y de la última huelga general en 2012, sin contar las tradicionales movilizaciones del Primero de Mayo y otras protestas contra la criminalización del derecho de huelga por parte del PP y de la Fiscalía.

Prueba de la importancia de estas manifestaciones son las declaraciones del líder de UGT el pasado martes, durante una asamblea de delegados de ambos sindicatos para preparar las movilizaciones. "Recuperar los derechos perdidos estos años depende en buena parte de nosotros. Hay que explicar que ya es hora de que dejemos de lado si nos gustan más o nos gustan menos los sindicatos. Es hora de coger la bandera y luchar por los derechos", aseguró Álvarez.​

Los desplantes del Gobierno y el PSOE

Tras la reunión tripartita de noviembre, CCOO y UGT aseguraron que, esta legislatura, el binomio movilización-negociación sería una constante, porque "la voluntad del Gobierno se engrasa con la movilización social", pero está por ver el respaldo social que encuentran en su iniciativa.

Poco después de anunciar que estudiaría y negociaría con patronal y sindicatos la subida del salario mínimo, Rajoy llegaba a un acuerdo con el PSOE para elevarlo un 8% en 2017, muy lejos de la subida que el Congreso había aprobado a propuesta de En Comú Podem, con apoyo del propio PSOE, que establecía una subida progresiva del SMI hasta los 950 euros en 2020, en línea con las propuestas que CCOO y UGT habían llevado a sus reuniones con diferentes fuerzas políticas durante el último año.

Rajoy rompía así el acuerdo tácito por el que el Gobierno sube el SMI después de escuchar las propuestas de los sindicatos y los empresarios. El desplante a CCOO y UGT fue por partida doble, ya que los socialistas, después de anunciar el apoyo a las manifestaciones sindicales de esta semana, firmaron este acuerdo con el PP. Además, Rajoy ha conseguido dar luz verde al techo de gasto para el ejercicio de 2017 que impone Bruselas a España, y lo ha vuelto a hacer con el apoyo de un PSOE que, al mismo tiempo que respalda las movilizaciones sindicales, deja hacer al Ejecutivo.

En cuanto a las pensiones, otro de los caballos de batalla de los sindicatos, el PP está tratando de vetar la proposición del Congreso para que suban una media del 1,2% a partir del próximo año, dando marcha atrás a las ínfimas subidas del 0,25% que el Gobierno estableció en su reforma de 2013. De hecho, pese a que el Congreso aprobó la propuesta de PSOE, Unidos Podemos, Esquerra, PNV y el Grupo Mixto, el Ejecutivo, con apoyo de Ciudadanos, está retrasando su aplicación pidiendo informes y ya da por hecho que las pensiones volverán a subir sólo un 0,25%, tal y como ha comunicado a Bruselas en sus previsiones. La misma suerte correrá la derogación de la reforma laboral, que la izquierda parlamentaria ha aprobado.

Además del apoyo del PSOE, partidos como Izquierda Unida y Podemos secundan y participarán en las manifestaciones, como viene siendo habitual. Aunque otros sectores, como el sindicato CGT no se suman a las convocatorias y son extremadamente críticos con CCOO y UGT, a los que considera "sindicatos del régimen" y añaden que CGT "no será partícipe de unas movilizaciones instrumentales organizadas por sindicatos cómplices de empresas y gobiernos cuyas políticas de “consenso y diálogo social” vienen dejando a la clase trabajadora, desde 1977, en una situación de precariedad, pobreza y desigualdad extremas"