Publicado: 11.09.2015 21:57 |Actualizado: 12.09.2015 10:45

Margallo fulmina el discurso único del Gobierno sobre Catalunya y enfurece a Santamaría

El ministro de Asuntos Exteriores retoma el papel principal contra el independentismo catalán, pese a las continuas desautorizaciones de la vicepresidenta y las rectificaciones del PP. Rajoy deja hacer a su jefe de la Diplomacia a pesar del nerviosismo interno.

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El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo. EFE

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo. EFE

MADRID.- Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores sobre Catalunya en 2014 -entre otras, el "paralelismo absoluto" entre el independentismo catalán y el de la Península de Crimea- le costaron fuertes críticas internas en el PP y en el Gobierno, hasta que a José Manuel García-Margallo le fue retirado por la vicepresidenta el altavoz del Ejecutivo sobre el asunto catalán.

El responsable de la Diplomacia española y de la Política Exterior del Ejecutivo (una paradoja, además, para quien trata de convencer de que una Catalunya independiente es inviable) evitó desde entonces lanzar mensajes contrarios a la doctrina del partido, que era, en definitiva, ignorar las pretensiones de Artur Mas repitiendo el mantra del "cumplir y hacer cumplir la ley".

La vicepresidenta ha desautorizado a Margallo en hasta tres afirmaciones esta semana

Ahora, Margallo ha vuelto a erigirse en voz autorizada del Ejecutivo sobre el asunto catalán, con el agravante -para Gobierno y PP- de que la campaña electoral allí ya ha comenzado y los conservadores son la quinta fuerza política, según los sondeos. Las declaraciones del titular de Exteriores seguidos del desmentido de La Moncloa "no ayudan", admiten en el partido.



Ayer, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría desautorizó al ministro Margallo por segunda vez en una semana. Primero, por respaldar la intervención armada en Siria para derrotar al Estado Islámico y apostar por el diálogo con el dictador Bashar Al Assad ("La paz se hace con los enemigos"). A las pocas horas, durante una de sus escasas entrevistas (Al Rojo Vivo, en La Sexta), la portavoz del Ejecutivo le pidió "prudencia" sobre la solución militar y le recordó que Assad fue el "principio del problema".

Ayer, la ministra de la Presidencia, durante un corrillo de periodistas que cubrieron la rueda de prensa del Consejo de Ministros, se refirió a la reforma constitucional por la que apostó Margallo para dar respuesta el "hecho catalán" y a su planteamiento de ceder prácticamente íntegra la recaudación del IRPF catalán a Catalunya: "Es una opinión personal". En la misma línea se había expresado el vicesecretario general y portavoz del PP, Pablo Casado: la del ministro de Asuntos Exteriores no es la postura oficial del Ejecutivo ni del partido, sino la suya exclusivamente. Una polémica "gratuita", en opinión de los conservadores, en la campaña electoral más dura en Catalunya.

La bula de Margallo

El ministro de Exteriores "va por libre", aseguran siempre en el PP. Todos saben que despacha directamente con Mariano Rajoy, que son muy amigos desde hace años y que nunca rendirá cuentas ante nadie más que él, tampoco ante Sáenz de Santamaría. El presidente del Gobierno tampoco le pide explicaciones, aunque hablan "muy a menudo", garantizan.

En el PP aseguran que Rajoy valora mucho la experiencia internacional de su ministro y amigo (que el jefe del Ejecutivo no tiene), el cual, además, pertenece al grupo de ministros y exministros del PP entre los que se incluye el verdadero núcleo de confianza de Rajoy: sus amigos (Ana Pastor, José Manuel Soria, el propio Margallo, Jorge Fernández Díaz o Miguel Arias Cañete) En el PP siempre se ha dicho que la relación de este grupo con la vicepresidenta "no es buena", precisamente, por la cercanía de ésta a Rajoy y su "afán por tenerlo todo bajo control", incluida la actividad de ellos.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría (i), conversan durante el segundo día del debate de totalidad del proyecto de Ley de Presupuestos para 2016, en el pleno del Congreso. EFE/Sergio Barrenechea

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (d), y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría (i), conversan durante un pleno del Congreso. EFE/Sergio Barrenechea

Margallo recibió un coscorrón político de Sáenz de Santamaría ayer por hablar de una reforma de la Constitución de la que el PP reniega ahora, aunque antes del verano, el propio presidente apuntó la posibilidad de consensuar un cambio en la Norma fundamental, que a los pocos días sería descartado rotundamente sin justificación alguna. La posibilidad se desinfló, según los conservadores, porque la mezcla elecciones catalanas y reforma constitucional "perjudicaba" su mensaje contra el soberanismo y el no hacer ninguna concesión a sus defensores.

Al ministro de Asuntos Exteriores, sin embargo, la advertencia de la vicepresidenta para que sea prudente parece importarle poco. Esta misma noche de sábado, Margallo estará en el programa de debates y entrevistas La Sexta Noche debatiendo sobre actualidad con Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, y la abogada Cristina Almeida. Es la segunda vez que el jefe de la Diplomacia acude a La Sexta Noche, pero además, es el único ministro que ha ido a un programa al que se resiste el Ejecutivo de Rajoy.