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Memoria Pública A la sombra de Alberti, la vida silenciada de María Teresa León

La primera biografía sobre la escritora riojana María Teresa León, escrita por José Luis Ferris, rescata la figura de una de las mujeres más deslumbrantes de la Generación del 27 en nuestro país. 

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Rafael Alberti y María Teresa León en 1930. /ARCHIVO JOSÉ LUIS FERRIS

“María Teresa León fue una mujer adelantada a su tiempo, innovadora, luchadora y escritora incansable a la espalda de uno de los iconos más afamados de la literatura española, Rafael Alberti”. José Luis Ferris rescata la obra literaria de una de las mujeres más brillantes de la Generación del 27 en su libro Palabras contra el olvido (Fundación José Manuel Lara). La escritora riojana no solo ayudaría a difundir en vida la obra de Alberti. León era una cultivada autora de relatos, piezas teatrales, guiones cinematográficos, artículos de prensa en el Madrid republicano y el posterior exilio de más de cuarenta años. Ferris apunta a Público que la prolífica obra de María Teresa León se enmarca en una veintena de libros, donde destaca como pieza fundamental su obra biográfica Memorias de la melancolía.

Mujer republicana, valiente y luchadora

Una mujer que escribió, militó, trabajó, y triunfó en un mundo de hombres

La escritora Almudena Grandes define a María Teresa como un claro “ejemplo de mujer republicana, libre, valiente, consciente, madura, fervorosa, culta… Una mujer que escribió, militó, trabajó, y triunfó en un mundo de hombres”. Ferris señala, tras un amplio conocimiento e investigación de la novelista riojana que ya desde su infancia María Teresa tuvo un alma reivindicativa y luchadora. “Se metía con sus padres porque quería estudiar en el colegio de la Institución Libre de Enseñanza cuando a ella le tocó educarse en un colegio de monjas a principios de siglo”. Y es que a pesar de los esfuerzos familiares en convertirla en una mujer burguesa, León siempre lucharía por proyectar su imaginario de justicia social que nunca dejó de reivindicar el resto de sus días, hasta su muerte a los 85 años de edad.

Una de las figuras que marcaría la vida de María Teresa sería la de su tía María Goyri, esposa de Ramón Menéndez Pidal

Ferris afirma que una de las figuras que marcaría la vida de María Teresa sería la de su tía María Goyri, esposa de Ramón Menéndez Pidal, quien influyó a la escritora en su forma de ver el mundo. Goyri había sido una de las primeras mujeres españolas en obtener un doctorado en Filosofía y Letras para posteriormente impartir clases en la universidad. Ferris señala que a pesar de que “las monjas del Sagrado Corazón de Jesús y los cercos familiares la intentaban llevar por caminos ya recorridos, ella se resistía a aceptar tanta hipocresía, tantas conductas postizas“. Era tal el cansancio de aquella vida religiosa y provinciana en el Burgos de su adolescencia que la sola imagen que proyectaba su tía María le permitió tener un poco de luz.

Al poco tiempo León contrajo matrimonio. “Con tan solo 17 años ya era madre de su primer hijo Gonzalo y más tarde tuvo a Sebastián” La infelicidad de su vida con Gonzalo de Sebastián Alfaro la compaginaba con la publicación incendiarios artículos en el Diario de Burgos bajo el seudónimo Isabel Inghirami. “Las ansias de sentirse liberada de una atadura que oprimía su felicidad, la influencia de un ambiente cuartelero la llevaron a la publicación de importantes artículos que mostraban su fuerte personalidad” aclara Ferris en su biografía. Con tan solo 25 años, León abandona a su marido para empezar una vida en libertad. “Fue en aquella etapa cuando María Teresa empieza una vida en solitario. Tiene que renunciar a estar con sus hijos a quién volvería a ver ya en el exilio argentino después de la guerra y prohibición por parte de su exmarido Gonzalo y la familia de este”, aclara Ferris.

La tarde que conoció a Rafael Alberti

La obra de María Teresa iba creciendo lentamente y no se rendía a estar a la sombra. A pesar de largos años de vida marital, María Teresa reivindicaba en sus artículos la estampa de una mujer independiente que “vestía a la moda, jugaba al tenis y montaba a caballo” pero su rebeldía iba más allá. Ferris describe la melena corta de aquella mujer, “el arco depilado de sus cejas, los labios pintados y un largo collar de perlas”.

A pesar de largos años de vida marital, María Teresa reivindicaba en sus artículos la estampa de una mujer independiente

Su primera oportunidad de mostrar su obra llegaría con su viaje a Argentina en 1928 tras publicar su primer libro “Cuentos para soñar”. Tras su regreso, se separaría definitivamente de Gonzalo, su primer marido. Sola se marcharía a Madrid para terminar su segundo libro “La Bella del mar amor. Cuentos castellanos” con el que tuvo un importante éxito.

Ya en 1930 María Teresa conoce a Rafael Alberti en una lectura del poeta gaditano en casa de un afamado abogado. Alberti narraría en vida este encuentro en casa de Alberto Valero Martín. “Enseguida me llamó la atención porque era una chica muy inteligente pero también una de las mujeres más bellas de España” Alberti aún mantenía un noviazgo con la pintora Maruja Mallo y ya tenía a sus espaldas el Premio Nacional de poesía por su obra Marinero en Tierra.

Su vida en común empezó a la vuelta de su primer viaje a Mallorca. Entre los visitantes más habituales en la vivienda de la pareja no faltaban pocos intelectuales como Luis Buñuel, José Herrera Petere, José Bergamín, Pablo Neruda o Federico García Lorca.

Ya en 1930 María Teresa conoce a Rafael Alberti en una lectura del poeta gaditano en casa de un afamado abogado

En 1932 la joven pareja decide casarse por lo civil cuando María Teresa obtiene el divorcio. En esa etapa, la Junta para la Ampliación de Estudios pensionó a María Teresa León para estudiar el movimiento teatral europeo. La beca de la escritora la llevaría por media Europa: Berlín, la Unión Soviética, Dinamarca, Noruega, Bélgica y Holanda. Dos años más tarde, el matrimonio vuelve a la Unión Soviética para acudir al Primer Congreso de Escritores Soviéticos. El golpe de estado tardaría poco en llegar y la vida de María Teresa cambiaría de forma drástica en aquellas circunstancias.

La guerra civil y una reunión con Stalin

León dejó de lado sus viajes para implicarse en la lucha republicana como mujer reivindicativa de la época . “Tenían plena conciencia de todo el peligro que allí corrían y después de casi un intento de fusilamiento, regresaron a la capital para seguir la lucha. Él como poeta revolucionario, ella como secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas”. El 11 de agosto de 1936 estaban ya en la península. Cinco días más tarde, un gran amigo de la pareja, Federico García Lorca, sería asesinado en el barranco de Víznar.

Retrato de María Teresa León. /ARCHIVO JOSÉ LUIS FERRIS

María Teresa conoce muy de cerca en los siguientes congresos de intelectuales antifascistas la figura del poeta Miguel Hernández, a quien nunca olvidaría en vida. “Su vida en las trincheras y su manera de defender la guerra era muy opuesta al ambiente burgués que se respiraba en los salones y las fiestas del Madrid de la Alianza de Escritores”, aclara Ferris. León tuvo fuertes desavenencias con el poeta alicantino aunque recordaría a Miguel como “un hombre de alma pura. Una criatura admirable inocente y perdida”. Ya en el exilio francés conoció la noticia de su encarcelamiento e intentó interceder junto a la ayuda de Neruda, a pesar de que en los días últimos de la caída de Madrid, el matrimonio Alberti León no comunicara al poeta la huida que tenían prevista al día siguiente en coche hasta Valencia. En marzo de 1939, María Teresa marcharía para siempre al exilio hasta 1977.

Un largo viaje de más de cuarenta años

El exilio francés no paralizó la obra de María Teresa que intentaba llevar con buena condición su papel de exiliada con fuerte resignación. Ferris destaca cómo comenzó a gestionar la publicación de alguna obra que le facilitara algún adelanto económico. Ya a sus 36 años tenía prácticamente terminada su obra Contra viento y marea. “María Teresa guardaba especial interés en la promoción de la figura de su marido, manteniendo un papel lejano en su condición como escritora”. La pareja cambió de residencia trasladándose a Buenos Aires en el año 1941. Embarazada a sus 38 años, León publica su primera obra en el exilio y da a luz a la única hija del matrimonio Aitana Alberti León, firme defensora de la obra de su madre.

María Teresa León poco antes de su regreso a España. /ARCHIVO JOSÉ LUIS FERRIS

"La agonía de María Teresa por no alcanzar el reconocimiento debido no afloró en su comportamiento diario"

Ante la pregunta sobre el reconocimiento de la obra de María Teresa León, Ferris reconoce la gran labor que Aitana, más que su propio padre, ha hecho siempre de la obra de María Teresa. “Alberti estuvo siempre en vida centrado en su obra. Aitana ha sido la verdadera artífice de sacar la obra de su madre del oscurantismo”, destaca el biógrafo a Público. La tristeza interna que León sufrió por el bajo reconocimiento de su obra ha sido una de las incógnitas que la escritora riojana dejó sin desvelar. “La agonía de María Teresa por no alcanzar el reconocimiento debido no afloró en su comportamiento diario y pocos supieron del dolor que le causaba la poca o mucha desatención recibida”, aclara Ferris.

La vuelta a su tierra y el deterioro del alzheimer

María Teresa León regresaba a Madrid con un avanzado estado de la enfermedad del alzheimer en 1977. La acompañaba su hija Aitana y Rafael Alberti. Sus años últimos transcurrieron bajo las paredes de un geriátrico de Madrid. El 13 de diciembre de 1988, León fallecía a los 85 años de edad. En su lápida del cementerio de Majadahonda se encuentra una inscripción de alusión al poeta del que nunca separó sus escasos recuerdos “Esta mañana amor, tenemos veinte años”. La contribución de Alberti a la obra de María Teresa se muestra de forma escasa en los prólogos de la obra más famosa de su mujer “Memoria de la Melancolía”, reeditada en España ya en democracia.