Publicado: 15.02.2016 13:14 |Actualizado: 15.02.2016 18:29

El Supremo rechaza revisar la condena millonaria en 1940 a un alcalde navarro republicano

Considera que la sobrina nieta de Javier Domezain no está legitimada al no ser descendiente directo. Su familia quiere restituir el honor del alcalde de Artajona (Navarra) en la II República, quien fue condenado por el franquismo a pagar una multa millonaria.

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Javier Domezain Chávarri (1891-1950)

Javier Domezain Chávarri (1891-1950)

MADRID.- El Tribunal Supremo no ha autorizado revisar dos sentencias de 1940 que condenaron a pagar una multa millonaria en la época -de 300.000 pesetas- al alcalde republicano de Artajona (Navarra), Javier Domezain Chávarri.

El alto tribunal no entra en el fondo del asunto y basa su negativa en la falta de legitimación de la sobrina nieta, la impulsora de este recurso destinado a restituir el honor y los bienes de Domezain conforme a la Ley de Memoria Histórica de quien fuera diputado foral por Izquierda Republicana en 1934, empresario y represaliado por su responsabilidad política, por "estar afiliado a Izquierda Republicana" y "mantener activa en Artajona la política de [Manuel] Azaña".

En un auto difundido este lunes, el Supremo, de acuerdo con la Fiscalía, resuelve que la sobrina nieta carece de legitimación para presentar el recurso de revisión de las dos sentencias condenatorias de 1940 de acuerdo al artículo 955 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

El Supremo sostiene que la legitimación para restituir el honor del represaliado, al haber fallecido, corresponde al cónyuge, los descendientes, ascendientes y hermanos de la persona afectada “que viviesen al tiempo de su fallecimiento”, según destaca.

El auto señala que ni la Ley de Memoria Histórica, en la que se basa el recurso para revisar las citadas sentencias de 1940, cabría encajar la legitimación de la recurrente, ya que otorga el derecho a la declaración de reparación y reconocimiento personal en caso de personas fallecidas al cónyuge o persona ligada por análoga relación de afectividad, sus ascendientes, sus descendientes, y sus colaterales hasta el segundo grado.

El recurso ha sido interpuesto por María Jesús Húder Ruiz de Alda, hija del urólogo pamplones Javier Húder Domezáin -sobrino carnal de Javier Domezáin- y cuyo padre fue también un político republicano represaliado por el franquismo.

La familia quiere la restitución del honor y la memoria del que fuera alcalde de Artajona (1931), así como la restitución de sus bienes y derechos pecuniarios expoliados por el franquismo. Para ello, tienen documentado todo el proceso al que se vio sometido el empresario y político republicano.

El Supremo no entra a resolver el fondo del asunto, incluidas las dudas planteadas por la Fiscalía sobre si la competencia correspondería mejor a la jurisdicción contencioso-administrativo, y no a la penal, debido a la naturaleza y composición de los tribunales de responsabilidades políticas creados por el franquismo con la aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas en 1939.



Domenzain fue condenado en 1940 a la incautación de todos sus bienes por el Tribunal de Responsabilidades Políticas. En una segunda sentencia, dicha condena fue sustituida por una de las multas más elevadas que interpuso el franquismo en Navarra: 300.000 pesetas, que tanto él como su hermana tardaron años en pagar.

La demanda de la familia del exalcalde contra este expolio del franquismo fue interpuesta por José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo.

Javier Domezain Chávarri, soltero, era el único hijo varón de uno de los mayores propietarios de tierras de Artajona. Era socio de una empresa de
compraventa de gasolina y derivados –Rico y Cia, S.L.-
, así como presidente de la Sociedad de Corralizas y Electra de Artajona.

Fue secretario particular de Mariano Ansó Zunzarren, ministro durante la Segunda República, y participó en la fundación de Democracia. Diario de la República, periódico del cual fue accionista. Pertenecía a Acción Republicana, y fue designado diputado foral del distrito de Tafalla en enero de 1934.

Al empezar la guerra civil, se ordenó incautar todos los bienes de Javier Domezain, quien desapareció para salvar la vida: 14 cabezas de ganado vacuno, 611 gallinas y 3.150 pesetas. El 14 de noviembre un numeroso grupo de vecinos forzó a los familiares de Domezáin a abandonar su casa, lo que obligó a intervenir a la Guardia Civil. Los pocos bienes que quedaron fueron salvados por su sobrino Javíer Húder.

Despojado de sus bienes, Domezain vivió en el exilio en México durante 11 años y regresó a Pamplona para fallecer en 1950 a los 58 años de edad.

En México D.F., Domezain participó en la fundación de la Comisión de Cultura Vasca e intentó impulsar la integración de los navarros en el movimiento nacionalista vasco.