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Tania Sánchez: "Cayo Lara no se puede sorprender de lo que ya sabía hace meses"

La exmilitante, exdiputada y excandidata de IU Madrid explica las razones por las que deja la organización para emprender una candidatura de unidad popular en Madrid. Acusa a la dirección nacional de "ceguera política" y se marca como reto convencer a Podemos de que "mire más allá de sí mismo"

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Tania Sánchez durante la rueda de prensa para explicar su nuevo proyecto político tras abandonar IU. -EFE/Javier Lizón

MADRID.- Intentó cambiar Izquierda Unida Comunidad de Madrid en 2012, cuando se postuló para ser la coordinadora general en la IX Asamblea de la federación. Fue la menos votada frente a Esther Gómez y el que sería elegido coordinador, Eddy Sáchez, que se impuso con el 51% de los apoyos. Poco a poco se fue convirtiendo en el referente de ese 49% crítico con la dirección de la federación y, justo cuando en un proceso de primarias militantes y simpatizantes le dieron su apoyo como candidata a la Comunidad de Madrid, Tania Sánchez (Madrid 1979) abandona el barco para "dar una batalla que no se permite en IU": la de buscar la unidad popular, al margen de las siglas, para arrebatar la gobierno autonómico al PP tras más de 20 años.

Sánchez se va triste por lo que se queda atrás, en la organización donde militó toda su vida. Deja a muchos compañeros a los que espera encontrar en la misma trinchera. También sale con la frustración de haber "perdido la batalla de Madrid", pero "ilusionada" porque ahora empieza un nuevo reto.

Tras unos meses marcados por unas primarias de cuchillos largos por parte de la vieja guardia de IUCM, a la que no duda en hacer responsable de la publicación de las supuestas irregularidades cuando era concejala de Rivas; y motivada por la "ceguera política" de la dirección federal, que no dio el golpe en la mesa antes de que llegara lo inevitable, Sánchez se fija una meta quizás demasiado ambiciosa: "convencer a Podemos de que mire más allá de sí mismo" para ser la próxima presidenta de la región. 

Hace pocos meses decía que Izquierda Unida era imprescindible para el cambio ¿Qué le ha hecho cambiar de opinión?

No he cambiado de opinión. En los debates que hemos tenido se debatía sobre las tarjetas black, sobre quienes defendían que cuestionar a los coordinadores del pasado era cuestionar a la organización. Yo decía que una organización política no son sus dirigentes ni sus aparatos, sino sus militantes y el trabajo que hacen en cada barrio. Ese trabajo sigue siendo imprescindible para cambiar el país y es necesario que esa gente forme parte del cambio porque, si no, será a peor. El problema es que el aparato y un grupo muy reducido de dirigentes que se han apropiado de la cúpula y las siglas han bloqueado el proyecto político que habían pedido las bases. Hay compañeros que tienen ámbitos donde seguir desarrollándolo pese a la dirección y ahí van a seguir, como Ganemos Madrid, pero el ámbito autonómico necesita un impulso que no podemos dar desde esa estructura, por eso damos un paso al frente, para que haya ese espacio en el que, sin duda, nos encontraremos con militancia de IU.

La crítica que hace la dirección de IU-CM es que se han interpretado las primarias como una Asamblea para elegir una nueva dirección cuando sólo se elegía a los candidatos…

En las primarias se desarrolla un debate político que lleva mucho tiempo larvado en esta organización. Han querido despistar centrándolo en un debate tonto sobre las siglas y las fórmulas jurídicas. Ya pasó en la Transición sobre el abandono del leninismo, que escondía otros debates…

"No queríamos desplazar a la gente de la dirección, sino que la dirección se pusiera al servicio de lo que pedían las bases"

Había una organización política con discrepancias profundas en su seno, con una parte que apuesta por la ruptura democrática y otra que apuesta por una reforma del régimen del 78 en la que IU tenga más peso para que se gire más a la izquierda. Pero está agotado, los militantes dijeron mayoritariamente que querían ir a la ruptura democrática, a sumar con muchos para multiplicar y conquistar el poder; cambiar radicalmente el régimen con un proceso constituyente por un nuevo proyecto de país. No es que quisiéramos desplazar a gente de la dirección, sino que exigíamos que la dirección se pusiera al servicio de lo que pedían las bases, pero no han querido hacerlo.

Ni siquiera habéis buscado el reconocimiento de IU Federal. ¿Significa que no ha tenido el apoyo que esperaba del coordinador federal, Cayo Lara?

Cuando el conflicto salta en Madrid yo hablo con muchos dirigentes federales, incluido Cayo Lara, que me plantea abrir un diálogo de mediación con los órganos federales para resolver el problema. Lo que me dicen los interlocutores es que miremos a otro lado sobre el incumplimiento de la resolución federal (sobre las responsabilidades políticas por el caso Caja Madrid), que asumamos la dirección como está porque sólo quedaban tres meses para las elecciones.

"Me pidieron que mirara para otro lado porque sólo quedaban tres meses para las elecciones"

Hay mucha ceguera política de quien estaba avisado de que no intervenir políticamente en Madrid rompería la federación. Nadie puede hacerse el sorprendido hoy por lo que saben desde hace meses. Tampoco hay que olvidar que en 2012 la dirección aprobó unos documentos muy claros de renovación en los que nunca creyó y guardó en un cajón sin hacer nada para que se aplicaran.

Una vez fuera de IU, ¿puede adelantar qué idea tiene –aunque no sea la que se aplique finalmente– para armar esa candidatura de unidad popular?

Habrá una estructura intermedia, una fórmula exprés en la que organizar a la gente que sale de IU y también a mucha gente del espectro de la izquierda que abandonó en otro momento y que se va a volver a ilusionar. También a mucha que no ha militado hasta ahora o sólo en proyectos que no le han convencido.

Pero lo importante no es lo que vamos a hacer quienes salimos de IU, sino que esa estructura se va a organizar exclusivamente pensando en cómo garantizar que en un mes hagamos de la forma más democrática y participada posible un proceso similar al que se ha dado en otros ámbitos. Hay un mes para desarrollarlo.

¿Se refiere al partido instrumental al estilo de Ganemos Madrid?

La segunda fase se decidirá en función de los agentes que quieran participar de este cambio. No se puede avanzar nada, requiere mucho diálogo, muchas horas… No hay tiempo de trabajarlo desde abajo como se ha hecho en Ganemos Madrid, pero hay mucha gente que ha estado en esas estructuras. Llegaremos a algo pronto, seguro.

Uno de eso actores con los que necesariamente tiene que hablar para poder ganar es Podemos. Usted lo califica de “fuerza motriz” del cambio. Pablo Iglesias tiene la mano tendida a su proyecto, pero quiere una papeleta de Podemos en las urnas. ¿Cómo le va a plantear la idea de confluir para que acepten?

Primero, Podemos tiene que elegir su dirección en Madrid, así que ese será uno de los últimos contactos. Cuando llegue ese momento habremos visto qué posibilidades ciertas hay. Existe un sentimiento de que, de todo lo que se mueve en Madrid, falta la Comunidad. Muchos de los lectores de su periódico habrán estado en varias asambleas en la ciudad en las que se ha hablado de esta opción autonómica.

"Lo que Podemos tiene que entender es que no todo el mundo se identifica con ellos"

Lo que Podemos tiene que entender es que no todo el mundo se identifica con Podemos, aunque todos reconocemos el valor de lo que han hecho y la ruptura del mapa electoral que han generado. Para ganar Madrid, centro del poder político y económico de este país, hay que tomarse las cosas en serio y mirar más allá de uno mismo, como ellos pedían a todo el mundo cuando empezaron su andadura.

Dijo que Iglesias tenía su proyecto y usted el suyo. Pero al final son muy similares. ¿Qué diferencias puede destacar? ¿Seguirá usando el discurso de izquierda-derecha o tendrá en cuenta el lenguaje que usa Podemos?

"No desprecio el eje izquierda-derecha como fenómeno explicativo de todo lo que ha pasado"

Antes de que existiera Podemos, varios compañeros que íbamos juntos en este viaje decíamos que el eje izquierda-derecha está cruzado por un eje dentro-fuera de un sistema en descomposición. Hay una ruptura de las identidades colectivas vinculadas a partidos tradicionales porque hay una crisis de régimen. La gente se posiciona entrono a lo viejo y lo nuevo, lo que está fuera y dentro del régimen. No desprecio el eje izquierda-derecha como fenómeno explicativo de todo lo que ha pasado, pero hay que tomárselo en serio y no utilizarlo como bandera vacía para generar fronteras entre unas posiciones y otras, que es lo que pasa en IU.

¿Con cuál de los candidatos para dirigir Podemos Madrid sería más fácil un entendimiento? Luis Alegre ha dejado claro que no va desaprovechar su marca, mientras que Miguel Urbán asegura que usted es imprescindible para el cambio…

No creo que Urbán, cuando dice que soy imprescindible, piense en nada distinto a que yo me vaya a Podemos. Eso mismo piensa Luis Alegre a día de hoy. La política es una posición de correlación de fuerzas, por lo que Podemos no se moverá de su posición si no somos capaces de articular a todo lo que no es Podemos ni lo va a ser, pero que aún así es imprescindible para el cambio. Tengo la obligación de intentar que Podemos cambie de opinión.

¿No hubiera resultado más fácil y rápido haber entrado en Podemos al principio?

Si me objetivo fuera irme a Podemos, sin duda, me hubiese resultado mucho más fácil. Pero ese no es mi objetivo.

Muchos militantes de IU le dieron su apoyo en las primarias. Ahora son muchos los que hablan de traición y algunos de los que la apoyaron se habían retractado antes de que anunciara su salida de IU. ¿Qué le dice a los que la acusan de traidora?

Hay dos tipos de personas que hablan de traición. Unas son las que nunca han compartido el proyecto político que había detrás de las primarias, cuyo concepto de traición es el de las lealtades personales, que yo ni practico ni quiero. Hay otros que comparten mi proyecto político y que, llegado a este punto de bloqueo, creen que hay que seguir un camino que otros compañeros vemos agotado. Con estas personas, con las que debatí el miércoles, me une un objetivo último. Les digo que ojalá me equivoque y su camino de seguir intentándolo en IU funcione, pero si ven que no pueden, les digo que aquí estamos.

Se ha ofrecido a encabezar la futura candidatura. ¿Significa que no cuenta con que la imputen por los contratos de Rivas a su familia? ¿Qué responde a los que ven en su dimisión como diputada una estrategia para retrasar el proceso judicial?

"Si quisiera protegerme no habría renunciado a mi condición de aforada"

Si quisiera protegerme no habría renunciado a mi condición de aforada. Ni conozco los plazos judiciales ni me interesan. Durante las negociaciones decidiremos de qué código ético nos dotamos, pero será una decisión colectiva, no será ni mía ni mucho menos del Partido Popular.

¿Cómo describe los últimos meses de su estancia en IU?

Al principio había mucho cansancio pero mucha ilusión, que todo lo compensaba. Después llegó una fase de mucho dolor. Se han dicho barbaridades de mí y de mi familia. La última fase mezcla lo personal y lo político. Te das cuenta de que mucho tiempo de lucha se queda estancado. Ahí podía tirar la toalla, renunciar al proyecto de cambio y buscar acuerdos ensayados mil veces y fallados más veces aún; o dar un paso al frente y saber que, al menos, lo intentamos hasta el final. El camino es muy duro y es muy triste en muchos aspectos, pero también muy ilusionante. Siempre he creído que se puede ganar Madrid para hacer de esta región el centro del cambio político profundo que alumbre un nuevo modelo de país.

Su marcha de la organización deja cojo al actual candidato de IU, Alberto Garzón. De él y de usted, junto a Maíllo en Andalucía, se esperaba una renovación de estructuras, dirección y línea política en cuanto a la identidad y la política de convergencia. ¿Qué consejo le da ahora desde fuera a Garzón?

Respondo porque hoy es el último día que hablaré de IU, así que diré la verdad. La batalla interna de IU siempre ha estado en dos polos: Madrid y Andalucía. La batalla de Madrid está perdida y sólo queda Andalucía. Creo que Maíllo no es sólo una grandísima oportunidad para cambiar IU en Andalucía, también es un gran apoyo para que, junto a Alberto Garzón, cambie IU a nivel nacional.

"Garzón y Maíllo deben reconquistar IU desde Andalucía"

Mi consejo es que se centren en la batalla andaluza y asuman que Madrid ha llegado a su fin. Que del buen resultado que pueden obtener en Andalucía impulsen desde allí juntos una reconquista de IU desde las fuerzas de la ruptura democrática que ellos representan.

Se profundiza aún más la ya histórica división de la izquierda política. ¿Qué futuro cree que le espera a IU con este proceso tan turbulento para la organización?

Acertarán si se recupera el concepto del gran Manolo Monereo, el del partido orgánico. Desde diferentes espacios y estructuras podemos compartir un proyecto estratégico superior que ponga en el centro la transformación del país, pensando en las necesidades de la gente y mirando los cambios que se dan en Europa y las experiencias de otros lugares del mundo. Hay que reflexionar sobre la organización social y política y la incorporación a la política de mucha gente que estaba fuera de ella.

"No hay nada ni cosido ni pactado ni pasteleado con Podemos"

Si cada uno desde el espacio que le toca jugar, por circunstancias momentáneas, piensa en ese partido orgánico que está por encima de siglas y estructuras, más pronto que tarde habrá un proyecto constituyente en el que participemos. Con lo que quede de IU y con muchísima más gente.

También se queda colgando la posición de su compañero de primarias, Mauricio Valiente, con una postura clara de integrarse en un candidatura unitaria para la capital sin siglas. Eso hace que no esté claro que pueda continuar en IU, cuya línea es conservar las siglas.

No tengo dudas de que Mauricio va a llegar hasta el final del proyecto de primarias. La diferencia entre su postura y la mía es que en Madrid ciudad ya ha espacio de convergencia donde la gente puede trabajar. Él puede apoyar ese proyecto sin necesidad de saltar de IU, dependerá de IU si lo respalda o no. Los que nos hemos ido lo hacemos porque no queremos renunciar al último mes en el que podemos pelear por que exista un proyecto similar al de la ciudad.

Es inevitable pensar que una persona no arriesga tanto sin tener un colchón que amortigüe una dura caída. ¿Había comentado esta operación con Pablo Iglesias?

No. Estamos saltando sin red. La gente no lo creerá, pero lo hacemos como quien se afilia a IU pensando que puede cambiar el mundo sin saber si eso es posible. No hay nada ni cosido ni pactado ni pasteleado. Sólo la sensación de que tenemos la obligación de pelear hasta el final. Merece la pena el riesgo que hay que correr.