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¿Tenían un plan oculto De Gaulle y Negrín para acabar con Franco?

Las memorias del doctor Rafael Méndez, reconocido cardiólogo español y mano derecha del presidente del Gobierno republicano Juan Negrín, señalan que De Gaulle habría ofrecido al presidente del Gobierno una vía para terminar con la dictadura de Franco. Historiadores contactados por 'Público' refutan la versión de Méndez y señalan que no hay pruebas

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El último presidente de la II República, Juan Negrín, interviene en la Sociedad de Naciones

El 17 de julio de 1945, durante la conferencia de Potsdam, Stalin propuso al presidente de Estados Unidos, Harry Truman, "expulsar a Franco de España". Habían pasado solo 9 semanas de la capitulación alemana y el presidente de la Unión Soviética quería borrar todo resto fascista de Europa. De aquello se sabe que Truman barajó ofrecer el reconocimiento de otro régimen y que Churchill se negó en rotundo a esta posibilidad. Al menos así lo muestran los archivos británicos. Además, cabe recordar que las últimas investigaciones permiten afirmar que los británicos tenían a sueldo a buena parte de los principales mandos franquistas. 

Ahora bien, las memorias del doctor Rafael Méndez, reconocido cardiólogo y farmacólogo español y mano derecha del presidente del Gobierno republicano Juan Negrín, añaden un nuevo factor a la ecuación: los planes de De Gaulle para España. Según narra en Caminos inversos (Vivencias de ciencia y guerra), publicadas en 1987 y hoy día descatalogadas en España, el presidente francés prometió a Negrín que si conseguía revalidar el apoyo de las Cortes republicanas en el exilio reconocería inmediatamente su gobierno y haría fuerza para que el resto de naciones lo hiciera también. Las instrucciones de De Gaulle eran claras: no reconocería ningún Gobierno que no estuviera presidido por Negrín. 

"El nombre que me dio para el ministro de Defensa fue, créase o no, el del general Yagüe. De Gaulle había intervenido en esa designación"

"En el nuevo gobierno figuraría yo como ministro de Gobernación, uno de los financieros de la firma Sota y Aznar (creo que un señor Aznar), navieros bilbaínos, y un general muy conocido que había luchado al lado de Franco. Deseaba un gobierno conservador que propiciara la unión de los españoles. El nombre que me dio para el ministro de Defensa fue, créase o no, el del general Yagüe. De Gaulle había intervenido en esa designación. Era la manera más segura, según los dos personajes, de contar con la aprobación de los militares del interior", escribe Méndez en sus memorias. 

La condición de De Gaulle, por tanto y siempre según las memorias de Méndez, fue que Negrín continuara como presidente del Gobierno de la II República en el exilio. Era el mes de agosto de 1945. "¿Y si no le ratifican a usted la confianza?", preguntó Méndez a Negrín. "Me retiro por completo de toda actividad política", contestó el aún presidente republicano. "Al insinuarle que al hablar con los diputados les hiciera saber la promesa de De Gaulle, me replicó que él no haría nada que pudiera interpretarse como chantaje", prosigue Méndez. 

Con esta promesa de De Gaulle oculta, Negrín -siempre según las memorias de Méndez- acudió a la reunión de las Cortes republicanas en el palacio de gobierno del Distrito Federal de México. Presentó su dimisión ante Martínez Barrio, presidente en funciones de la II República, y volvió a postularse para el cargo de presidente del Gobierno. Defendió que había que formar un gobierno con "todos los partidos del régimen desde la más extrema derecha a la más extrema izquierda", con la excepción de de todos aquellos que hayan "estado implicados en actos de rebelión, agresión u hostilidad hacia la República y sus representaciones legítimas desde su advenimiento".

Sin embargo, Prieto obtuvo la mayoría y el presidente de las Cortes, Martínez Barrios, encargó formar gobierno a José Giral. "Era un gobierno de viejas personalidades republicanas y socialistas no conformes con Negrín. Si no recuerdo mal, esto ocurría a últimos de agosto de 1945. Volvió don Juan a Francia y a Inglaterra y ahí terminó su intervención en política y todas las esperanzas de reinstauración de la República", cuenta Méndez.

Nueve reconocimientos internacionales

Con no pocos problemas José Giral logró conformar un Gobierno amplio con la paticipación de casi todos los grupos que apoyaron a la República, menos del PCE, que se negó a reconocer un gobierno no dirigido por Negrín. El nuevo Gobierno republicano en el exilio fue reconocido inmediatamente por México y, seguidamente, por gobiernos como el Guatemala, Panamá, Rumanía, Venezuela, Checoslovaquia, Hungría y también de Yugoslavia. En total, fueron nueve los gobiernos que reconocieron al Ejecutivo de Giral. 

Prieto obtuvo la mayoría y el presidente de las Cortes, Martínez Barrios, encargó formar gobierno a José Giral

Nunca llegó, por tanto, el reconocimiento de la Francia de De Gaulle, pero tampoco de la Unión Soviética de Stalin, de la Gran Bretaña socialista ni de Estados Unidos. Lo máximo que consiguió el Gobierno en el exilio de Giral fue la declaración casi unánime del 15 de enero de 1946 de la Asamblea Nacional Francesa en la que "felicita al Gobierno francés por la iniciativa que ha tomado de dirigir una nota proponiendo a los gobiernos de Gran Bretaña y de los Estados Unidos romper las relaciones diplomáticas con el gobierno de Franco".

Teoría en duda por expertos

La teoría que plantea Méndez es puesta en duda por diferentes historiadores consultados por este periódico. El principal problema de la exposición de hechos que plantea el científico es la falta de pruebas ya que todo está sustentado en conversaciones privadas entre los protagonistas.

En este sentido, el prestigio historiador Ángel Viñas, en conversación con Público, señala que hay constancia de reuniones entre Negrín y De Gaulle en Inglaterra durante la II Guerra Mundial, incluso de una buena sintonía entre ellos, pero nada de nada de ese presunto ofrecimiento. 

Algunas de aquellas reuniones, de hecho, se produjeron en presencia de Pablo de Azcárate, embajador de España en Londres, cuyas memorias fueron editadas por el propio Ángel Viñas. "En sus memorias no aparece nada de esto. Ni una sola pista, por lo que me cuesta mucha otorgar credibilidad al asunto", señala el diplomático de carrera. 

En este sentido, la profesora de la Cátedra de Memoria Histórica de la Complutense, Mirta Nuñez, también descarta la teoría de Méndez. "Creo que Méndez vivía en otra dimensión, la del exilio, y su progresiva e involuntaria desconexión de España", concluye Núñez.