Publicado: 07.07.2016 17:47 |Actualizado: 07.07.2016 17:47

Los titiriteros piden el archivo definitivo de la causa abierta en la Audiencia Nacional

Desconocen en qué se basa el juez Moreno para derivar el caso a los juzgados de Plaza de Castilla. Y consideran un agravio comparativo ser ingresados en prisión por una obra de ficción frente a la serie ‘Cuéntame’, el ‘Spectre’ de James Bond o “La Resistencia” de Espeso

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Alfonso Lázaro de la Fuente y Raúl García, uno de los dos titiriteros investigados por un delito de enaltecimiento del terrorismo, ha vuelto a sacar sus marionetas a la calle para representar tres obras cortas ante unas cien personas que han reclamado su

Alfonso Lázaro de la Fuente y Raúl García volvieron a sacar sus marionetas a la calle para representar en Madrid tres obras cortas, EFE/Luca Piergiovanni

MADRID.- Los titiriteros Alfonso Lázaro de la Fuente y Raúl García han pedido el archivo definitivo de la causa abierta contra ellos por la representación de su obra de guiñol La bruja y Don Cristóbal que los llevó a pasar cinco días en prisión por un supuesto delito de enaltecimiento del terrorismo, ahora descartado.

En un recurso interpuesto por el abogado defensor, Jaime Montero, los artistas reclaman al juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno el archivo definitivo del caso y no el provisional, como ha resuelto en un auto dictado el pasado 28 de junio.



El juez central de instrucción número 2 concluyó en dicho auto que los titiriteros no incurrieron en un delito de enaltecimiento del terrorismo al considerar que con su obra no apoyaron a ETA, aunque dejó en manos de los juzgados de Plaza de Castilla si pudieron incurrir en un delito contra los derechos fundamentales y las libertades públicas.

Los titiriteros fueron detenidos y encarcelados durante los últimos carnavales de Madrid por representar ante unos niños una obra con escenas violentas -como una violación -, diálogos en esperanto y latín y donde un policía corrupto intenta incriminar a la bruja con una albóndiga-bomba y el famoso cartel de "Gora Alka-ETA". La web del ayuntamiento había advertido que estaba destinada a público adulto.

La causa fue abierta con la denuncia de la Fiscalía, que pidió al juez el ingreso en prisión de los artistas, encarcelamiento revocado cinco después por el mismo juez ya que el ministerio público había cambiado de criterio.

Lázaro y García reclaman el sobreseimiento libre de la causa –y no provisional- porque la obra de guiñol se trató de una creación literaria, donde la expresión “Gora Alka-ETA” es "imputable a un personaje imaginario", dentro de una trama ficticia que no representa la realidad.

Imagen de la serie Cuéntame que ha sido entregado por la defensa de los titiroteros a la Audiencia Nacional. Al fondo, un 'Gora ETA'.

Imagen de la serie Cuéntame que ha sido entregado por la defensa de los titiroteros a la Audiencia Nacional. Al fondo, un 'Gora ETA'.

La defensa de los titiriteros explica que ni la Fiscalía ni el juez instructor han contestado a sus alegaciones respecto al trato diferente que se les ha dado frente a otras obras, como un episodio de la serie Cuéntame emitidos una semana antes de las detenciones donde aparecía un cartel de “Gora ETA”.

En sus alegaciones también pusieron como ejemplo Spectre la organización frente a la que lucha James Bond, o “La Resistencia”, grupo terrorista de origen islámico inventado por el escritor vallisoletano Juan Antonio Espeso en su última novela.

“Alka-Eta”, explican en su recurso, supone el empleo de una hipérbole para “condensar todo el mal terrorista” en una única palabra que mezcla el nombre de las dos organizaciones más conocidas en España, siendo tal exageración un recurso propio del género satírico”.

El fiscal y el juez sobreactuaron

A tales alegaciones, y diferencia de tratamiento entre los creadores de las distintas obras de ficción esgrimidas, tampoco contestaron nunca ni el Fiscal ni el juez  “por el grosero e inexplicable agravio que suponía y supone ser ingresado en prisión por desarrollar una obra de ficción, si se compara con los ejemplos antedichos, en los que no se ha actuado penalmente, agravio comparativo que pone de manifiesto la inadmisible sobreactuación de ambos operadores jurídicos en este caso concreto”, sostiene el escrito al que ha accedido Público.

El empleo de la famosa pancarta por parte del guiñol que representa al policía corrupto fue “incidental respecto de la temática de la obra, que no venía referida específicamente al terrorismo ni trataba tal problemática, ni siquiera marginalmente, y lo único que ha variado, desde esta perspectiva, es la actitud del Ministerio Fiscal y el Juez al respecto de una información que conocían desde la primera toma de declaración a los detenidos”, agrega el recurso de apelación.

El auto, según los titiriteros, tampoco explica qué indicios persisten que justifiquen derivar el caso a los juzgados de instrucción de la Plaza de Castilla: Se desconoce "cuáles son los indicios de criminalidad que sustentan la inhibición, más allá de que se haya representado en una obra de ficción unas escenas donde se ejerce violencia contra unos personajes de títeres de juez, policías o una monja”.

Es más, este criterio fue el que llevó al mismo juez a no admitir a trámite una denuncia contra la obra representada por los actores Alberto San Juan y Gloria Muñoz en el Teatro del Barrio con las mismas escenas que la obra de los titiriteros.

“En otras palabras: ante la representación de idénticas escenas, el mismo Instructor acuerda su sobreseimiento libre, sin distinguir entre uno y otro delito y sin inhibirse” a los juzgados de Plaza de Castilla.