Publicado: 12.09.2016 17:45 |Actualizado: 12.09.2016 17:45

El TS condena a un cabo por abuso de autoridad y acoso sexual a un subordinado: "¿Vamos a corrernos?"

La víctima soportó al menos durante siete años proposiciones, tocamientos e insinuaciones de índole sexual y acabó con una crisis de ansiedad

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Edificio del Tribunal Supremo, en Madrid. EFE

Edificio del Tribunal Supremo, en Madrid. EFE

MADRID.- El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 2 años y 10 meses de cárcel impuesta a un cabo Primero del Ejército por acosar sexualmente durante siete años a un cabo subordinado suyo, al que realizó proposiones, tocamientos e insinuaciones y quien acabó de baja por una crisis de ansiedad.

La condena ha sido confirmada por la Sala V, de lo Militar, en una ponencia de la magistrada Clara Martínez de Careaga quien condena al cabo por un delito continuado de abuso de autoridad, en su modalidad de trato degradante, y ordena indemnizar a su víctima con 3.000 euros en concepto de responsabilidad civil.

La sentencia confirmada fue promulgada en junio de 2015 por el Tribunal Militar Territorial Segundo, cuya jurisdicción abarca toda Andalucía, Ceuta y Melilla.

La resolución considera probadeo que, entre septiembre de 2007 y enero de 2014, el cabo “soportó y no consintió” una serie de conductas por parte del cabo primero “consistentes en proposiciones, expresiones, tocamientos e insinuaciones de índole sexual”. Ambos estaban destinados en el destacamento “El Vacar” (Córdoba) y durante un año y medio del periodo citado el cabo primero fue jefe inmediato del cabo.

El cabo primero tocó el culo en varias ocasiones a su víctima y le pidió repetidas veces que le dejase hacerle una felación: "Cómo pueden decir que no te gustan los hombres si no lo has probado" o "cuando vas a salir del armario" son algunos de los ejemplos de acoso, incluida una invitación a realizar juntos ejercicios de instrucción militar con la expresión "¿Vamos a corrernos?"

Tras denunciar la situación que estaba viviendo a un suboficial, el cabo estuvo dos meses y medio de baja por una crisis de ansiedad.



Numerosos testigos de las provocaciones e insinuaciones

El Supremo desestima el recurso del cabo Primero, que alegaba vulneración de su presunción de inocencia por falta de pruebas directas. El alto tribunal destaca que la condena se apoya en el testimonio de la víctima, la declaración del propio acusado, y las declaraciones de “nada menos” que 17 testigos y la pericial de dos peritos.

Además, entre los testigos no sólo hay quienes tuvieron conocimiento de lo que ocurría a través del denunciante, sino testigos directos de las provocaciones e insinuaciones del acusado e incluso quienes soportaron también el insistente acoso sexual del condenado.

El alto tribunal confirma que existió dolo en la conducta del agresor porque los hechos probados “describen de modo inequívoco un acoso sexual prolongado durante aproximadamente siete años en los que el recurrente, unas veces de manera explícita y otras de modo más velado, estuvo solicitando los favores sexuales del cabo, insistiendo machaconamente en ello a pesar de las reiteradas negativas de la víctima, conducta incompatible con una pretendida ausencia de dolo".

Así, la sentencia confirmada señala que este acoso estaba dirigido ‘a la mera búsqueda de satisfacción sexual en un inferior prevaliéndose de su empleo jerárquicamente superior que ha causado humillación, miedo y menoscabo de su dignidad como persona y como militar’”.

Por ello, confirma el delito de abuso de autoridad por el que el acosador fue condenado por el Tribunal Militar Territorial Segundo, en su modalidad de trato degradante (artículo 106 del Código Penal Militar).